¿Cómo se consigue una ecografía 3D?

La ecografía 2D realiza cortes o secciones de partes del feto. Hablando de una manera muy sencilla, 'rebanadas'. La ecografía 3D consiste en 'unir' cientos de esos cortes para reconstruir la superficie externa del feto, de la misma manera que si unimos todas las rebanadas de una hogaza de pan podemos ver qué forma original tenía dicha hogaza.

¿El feto recibe radiación en una ecografía 3D? ¿Es una técnica segura?

La ecografía 3D, como se ha explicado anteriormente, únicamente 'reconstruye' mediante potentes programas informáticos, las imágenes obtenidas por ecografía 'convencional'. Sigue siendo, por tanto, una ecografía, es decir, ultrasonidos. Los ultrasonidos, como su nombre indica, son una onda sonora, en un rango no audible para nosotros, pero sonido. No es una radiación y por tanto es una técnica muy segura.

¿Por qué se les llama también ecografías 4D?

Al principio la tecnología era muy lenta y sólo permitía hacer reconstrucciones de esas 'rebanadas' obtenidas en un momento concreto, es decir, con el feto quieto, y se obtenían imágenes tridimensionales estáticas, sin movimiento. Sin embargo, el avance de la tecnología ahora nos permite reconstruir la superficie del bebé en tiempos mínimos, y por tanto verlo en 3D en tiempo real, junto con sus movimientos. La cuarta dimensión es el tiempo.

¿Qué condiciones favorecen una buena visualización?

La ecografía 4D sólo permite ver lo que se ve en ecografía convencional: para ello se precisa una correcta cantidad de líquido amniótico y una posición favorable del bebé. Si el feto está de espaldas no seremos capaces de reconstruir su cara.

¿Qué puede impedir una buena visualización?

Hay dos condicionantes principales: 1. La cantidad de líquido amniótico. Cuando éste se encuentra disminuido será muy difícil obtener imágenes satisfactorias (en primer lugar porque los ultrasonidos necesitan líquido para transmitirse bien y, segundo, porque si hay poco líquido el feto estará pegado, a las paredes del útero, y tendremos peor acceso a las partes que nos interesan. 2. La grasa es un tejido que absorbe mucho los ultrasonidos, por lo que el uso de cremas de alto contenido graso en el abdomen, así como un panículo adiposo grueso pueden dificultar la obtención de imágenes satisfactorias.

¿Cómo puede ayudar una ecografía 3D al seguimiento del embarazo?

La ecografía 3D más conocida por los pacientes es la reconstrucción superficial, la que nos permite ver la cara, las manos... Sin embargo, hay otras aplicaciones de la ecografía 3D, poco conocidas, que a los profesionales nos permiten estudiar de manera más cómoda en ocasiones, la anatomía fetal, sobre todo en caso de determinadas malformaciones. Existen por ejemplo, modos que nos permiten visualizar el esqueleto fetal de manera parecida a una radiografía, así como aplicaciones que nos permiten obtener un volumen de una parte fetal (por ejemplo, el cerebro), y 'navegar' dentro de éste.

¿En qué momento de la gestación es más adecuado realizar una ecografía en 3D?

Se puede realizar una ecografía 3D en cualquier momento, pero en concreto para ver satisfactoriamente la cara fetal, es recomendable realizar la ecografía alrededor de la semana 28. Es un momento de la gestación en el cual el feto ya tiene facciones similares a las de un recién nacido, y por otro lado tenemos una cantidad óptima de líquido amniótico. Además aún presentan bastante movilidad, por lo que es más probable tener un correcto acceso a la cara fetal.

¿Existe algún momento del día propicio?

No es predecible en qué momento la posición fetal va a ser más favorable para ser visto, lo que sí es cierto es que la ingesta de algún alimento con glucosa estimula el movimiento fetal y por tanto la posibilidad de un mejor acceso ecográfico.

La ecografía en 3D ¿sustituye a las que periódicamente se tiene que hacer la gestante en su seguimiento?

En ningún caso. Son dos conceptos diferentes. Las ecografías protocolarias del control gestacional son tres: en la semana 12, que incluye un cálculo de riesgo de cromosomopatías; en la semana 20, momento en el que se hace un estudio profundo de la anatomía fetal para descartar malformaciones estructurales, y en la semana 32, donde se valora el crecimiento fetal. La ecografía 3D es una técnica complementaria, que añade información, las 28 semanas de gestación constituyen una ocasión óptima para volver a valorar la anatomía fetal, así como el crecimiento, además de la faceta 'placentera' que supone ver al bebé.

¿Por qué es importante que esta prueba se realice en un centro hospitalario?

Aunque esta prueba no está incluida en el protocolo del control del embarazo normal, las 28 semanas de gestación constituyen una ocasión óptima para volver a valorar la anatomía fetal, ya que los órganos son de mayor tamaño, la cantidad de líquido amniótico es ideal, y el desarrollo fetal está más avanzado. Consideramos que no se debe perder la oportunidad de realizar esta valoración, junto con el estudio del crecimiento fetal, en una ecografía 3D.