Es una verdad como un templo: la alimentación es un factor clave para nuestro bienestar físico y mental. Todos lo sabemos pero nuestro día a día a menudo provoca que no prestemos la atención necesaria al tipo de dieta que ingerimos y, entonces, sufrimos una doble dificultad. Por un lado, nuestro cuerpo y estado físico decaen y empeoran. Por otro lado, restamos energía y capacidad a nuestra mente, víctima colateral de un bienestar general que no es lo suficientemente óptimo.

Desde Dígest, su grupo médico de confianza, le explicamos algunas pautas sencillas que le permitirán adoptar una dieta saludable como rutina de cuidado de su cuerpo y mente. Se las detallamos a continuación:

  • Huya de las dietas milagro. Los milagros, en Lourdes. También en dietética. Ninguna dieta milagro de reducción exagerada de peso en muy poco tiempo le permitirá mantener los estándares de salud. Más bien al contrario; es probable que lo único que le aporte sea frustración una vez que recupere los kilos que le sobran a la velocidad con la que los haya perdido.
  • La constancia es la clave. Solo desde una dieta sana y regular conseguiremos los buenos resultados de una alimentación saludable. Los efectos acordeón son nocivos para el cuerpo y la mente. Así pues, tenemos que adoptar la costumbre de cuidarnos regularmente. Nos podemos "pasar" un día, por supuesto, pero hemos de ser constantes con los buenos hábitos alimentarios para evitar el desgaste mental y corporal de estar permanentemente ganando y perdiendo peso.
  • Deporte feliz como estilo de vida. La fórmula más sencilla de conseguir un equilibrio saludable entre cuerpo y mente es saber que, cuando estemos en un peso óptimo, tenemos que gastar las calorías que ingerimos cada día. El deporte nos ayudará mucho en ese sentido. Por tanto, encontrar la felicidad en el ejercicio físico supone un gran avance para cualquier persona.
  • Normas básicas que recordará fácilmente. ¿Qué quiere decir comer sano? Básicamente, lo podríamos resumir en evitar al máximo alimentos procesados, fritos y ricos en grasas. A la vez, mantenerse lejos de los alimentos o bebidas con un alto contenido en azúcar. Por el contrario, deberíamos consumir regularmente alimentos frescos, sobre todo verduras y fruta. Por último, hay que controlar las porciones con sentido común.
  • Cinco o seis ingestas para un metabolismo siempre a punto. El último consejo que queremos darle es recomendarle la rutina de llevar a cabo cinco o seis ingestas a lo largo del día: un desayuno completo, un almuerzo complementario, una comida variada, una merienda consciente, una cena ligera y, si ha pasado mucho rato entre la última ingesta y la hora de ir a dormir, un resopón. Hay que consultar a los dietistas y especialistas en nutrición qué tipo de alimentos son mejores para cada ingesta, así como la combinación más provechosa teniendo en cuenta los momentos en los que hacemos ejercicio físico destacado.