Las varices son una dilatación de las venas situadas debajo de la piel como consecuencia, la mayor parte de las veces, de una insuficiencia venosa superficial. Las venas son las encargadas de realizar el retorno de la sangre hasta el corazón lo que en las extremidades inferiores es dificultoso debido a la bipedestación del ser humano ( permanecer de pie y caminar erguido) que aumenta mucho la presión venosa en las extremidades inferiores. Para vencer esta aumento de presión existen dos mecanismos fundamentales: la activación de la bomba muscular (caminar) y la presencia de válvulas en el interior de las venas que fragmentando la columna de presión ayudan al retorno venoso hasta el corazón. Cuando estos mecanismos se ven alterados tiene lugar una insuficiencia venosa ( no se produce de forma adecuada el retorno venoso) y aparacen las varices.

Factores predisponentes
Existen una serie de factores que propician la aparición de varices:

  • Predisposición genética: da lugar a una alteración en la pared de la vena ( aumento de la distensibilidad) y hace que las varices se formen con más facilidad y de forma más precoz.
  • Edad: con la edad aumenta la probabilidad de desarrollar varices dado que la insuficiencia venosa va empeorando progresivamente con el paso del tiempo.
  • Trabajar de pie y sedentarismo: la falta continua de activación de la bomba muscular hace que el retorno venoso se dificulte y existe mayor predisposición a la aparición de varices. Es el caso de profesiones como los camareros/as, peluqueros/as, por ejemplo y en definitiva cualquier trabajo o actividad que conlleve estar muchas horas seguidas de pie.
  • Obesidad: se aumenta la presión venosa en las extremidades inferiores por factores mecánicos lo que aumenta la posibilidad de aparición de varices.
  • Género femenino: la influencia de factores hormonales, además de los citados más arriba, hacen que las varices sean más frecuentes en las mujeres. Durante la gestación los factores hormonales aumentan y además el útero al crecer dificulta el retorno venoso en la pelvis lo que se traduce en más dificultad en el retorno venoso de las extremidades y en consecuencia mayor probabilidad de aparición de varices durante el embarazo. Para realizar una correcta valoración de las varices en este periodo es necesario que dejen de actuar los factores desencadenantes ( hormonales y mecánicos) y lo indicado es valorar a la paciente unos meses después del parto para poder precisar el grado de insuficiencia venosa. En general, las varices suelen empeorar con cada gestación.

Síntomas
Los síntomas más característicos son la pesadez o dolor fundamentalmente a últimas horas del día, el picor, los calambres y el edema o aumento de volumen de la pierna. Otros síntomas como alteraciones en la piel del tobillo o presencia de úlceras son menos frecuentes pero traducen una enfermedad más evolucionada.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de las varices son la varicoflebitis, la varicorragia y la úlcera varicosa.
La varicoflebitis se produce cuando se forma un trombo dentro de la variz y se produce como consecuencia una reacción inflamatoria local. Los síntomas son dolor, enrojecimiento, endurecimiento de la zona donde está la dilatación venosa y calor local.
La varicorragia es el sangrado de una variz que puede ser espontáneo ( cuando la piel presenta trastornos debidos muchas veces a la propia insuficiencia venosa) o tras un traumatismo.
La úlcera varicosa se sitúa generalmente en la parte interna del tobillo, pueden presentar sobreinfecciones y difícilmente curan de forma espontánea presentando una evolución muy lenta.

Diagnóstico
Es importante la exploración física dado que podremos determinar el tamaño de las varices y realizar una aproximación hacia el tratamiento más adecuado, pero es obligado la realización de un Ecodoppler venoso que aporta información hemodinámica muy valiosa acerca del origen y la localización de las varices y permite también planear la mejor estrategia de tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento de las varices depende del estadio clínico ( tamaño y síntomas) y de los hallazgos del Ecodoppler. Se pueden considerar dos tipos de tratamiento:

  • Conservador que consiste en realizar ejercicio físico, hábitos saludables, el uso de medias elásticas y la toma de flebotónicos ( medicamentos que aumentan el tono de la pared venoso) y ayudan a mejorar algunos síntomas. Es necesario seguir controles periódicos dado el carácter evolutivo de las varices.
  • Quirúrgico: Existen varias técnicas para operar varices. La técnica que permite conservar la vena safena safena ( que podría ser utilizada en un futuro para la realización de un bypass) con poca agresión quirúrgica, de forma ambularoria y con pocos días de baja laboral es la técnica CHIVA. Se basa en un estudio hemodinámico de las varices mediante la realización de un Ecodoppler y la realización de un marcaje de las zonas afectadas) y en la interrupción de las mismas mediante pequeñas incisiones. Permite adecuar la intervención a cada paciente en función de las alteraciones que presenta su sistema venoso. Existen otras técnicas en la cirugía de las varices: la safenectomía y la ablación con láser o radiofrecuencia.

En general, en las varices de gran tamaño, en las que presentan síntomas o en las que han presentado complicaciones está indicado el tratamiento quirúrgico.
VARICOSIS
También denominadas arañas vasculares o telangiectasias son pequeñas dilataciones de capilares de la piel. En general, no representan un problema de salud si no estético aunque es obligado la realización de un ecodoppler venoso para descartar la existencia de una insuficiencia venosa relacionada con la aparición de las mismas. El tratamiento más habitual es la escleroterapia que no siempre consigue los resultados deseados.