La isquemia aguda de las extremidades consiste en la interrupción brusca del flujo arterial debido a la obstrucción de una o más arterias. Las causas de isquemia aguda más frecuente son dos: las embolias y las trombosis. También los traumatismos arteriales producen isquemia aguda.
Las embolias son coagulos de sangre formados en otro lugar (generalmente el corazón) y que circulan por los vasos hasta encontrar una arteria más pequeña que su propio tamaño en la que impactan. Las trombosis arteriales se deben a la formación de un coagulo en el mismo sitio donde se produce la obstrucción y en la mayor parte de los casos hay una enfermedad de las arterias (aterosclerosis) que conduce a dicha trombosis.
Los síntomas de la isquemia aguda de extremidades ( más frecuente en las inferiores) son de instauración brusca y consisten en dolor ( a veces de muy difícil control), palidez, frialdad y pérdida o disminución de la movilidad o sensibilidad.
Una isquemia aguda es una urgencia grave con amenaza de pérdida de la extremidad y ante la sospecha de la misma el paciente debe ser valorado y tratado por un experto lo antes posible dado que el factor tiempo es determinante en la viabilidad de la extremidad.
El tratamiento generalmente es la cirugía, en el caso de las embolias, a través de un abordaje de la arteria se extrae el coagulo mediante un catéter , es la embolectomía y normalmente los resultados son muy buenos. En el caso de las trombosis arteriales agudas la solución suele ser la realización de un bypass y la tasa de complicaciones asociadas puede ser elevada.

Imagen de material extraido tras realizar embolectomía del sector iliofemoral

Imagen de material extraido tras realizar embolectomía del sector iliofemoral