Este concepto se hace más evidente cuando se trata del aparato osteo-articular, y los problemas que puedan derivarse del sistema músculo-esquelético. A consecuencia del crecimiento, el organismo de los niños responde de manera distinta ante las lesiones, las infecciones y las deformidades. Muchos de los trastornos osteo-articulares que puede sufrir un niño ni siquiera aparecen en los adultos. Incluso en los procesos que sí pueden presentarse en los adultos, el enfoque y el tratamiento generalmente son muy distintos en el niño.