Dra Mª Angeles IdiazábalLa proporción de tiempo durmiendo aumenta muchísimo durante la primera infancia, ya que en sus 2 primeros años, el bebé habrá dedicado más del 70% a dormir, siendo, además, el sueño del bebe, un prólogo imprescindible y fundamental para toda su vida posterior.

Dormir correctamente permite al bebé regular los biorritmos circadianos de manera que le permita crecer normalmente en el aspecto físico y cognitivo. Los problemas relacionados con la falta de sueño, están asociados a mayor índice de obesidad infantil, apnea del sueño, hiperactividad o problemas relacionados con la conducta y el aprendizaje.

Se ha demostrado que el déficit de sueño durante los primeros 3 años ya no es recuperable después. Existe un período crítico del desarrollo en el inicio de la infancia donde dormir poco es particularmente dañino para algunos aspectos de su evolución, incluso a pesar de que el tiempo de sueño se normalice más tarde. Un niño que a los 5 años no ha superado sus dificultades para dormir tiene muchas más probabilidades de padecer trastornos del sueño el resto de su vida.

En conclusión, el sueño tiene que ser una prioridad para toda la familia. Los padres deben tener rutinas y horarios de sueño regulares y consistentes. La investigación ha demostrado el gran impacto que dormir bien tiene sobre el humor, la atención, el aprendizaje y el desarrollo de los niños, sin mencionar la falta de descanso en los padres, por lo que, ahora más que nunca, es imprescindible tener claro que dormir mejor, sobre todo en la infancia, es salud.


Dra Mª Angeles Idiazábal

Neurfisiología Clínica