Este nuevo modelo de balón está indicado para personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 27 y ayuda a perder de 10 a 15 kilos de media. El proceso de colocación del dispositivo dura 20 minutos de principio a fin y consiste en la ingesta de una cápsula de 2 centímetros de largo por 1,3 de ancho –un tamaño un poco mayor a la típica cápsula de antibiótico– que va unida a un catéter. El paciente coloca la cápsula en la parte posterior de la lengua y, con ayuda de un vaso de agua, se la traga. En el caso de los pacientes que tienen dificultades para tragar, se les ayuda con una guía muy fina que ayuda a situar la cápsula.

Una vez ingerida, se realiza una radiografía para comprobar que se encuentra en el estómago y, tras ello, se introducen 550 mililitros de suero fisiológico a través del catéter para lograr que se expanda. Una vez hinchado, adquiere la forma de una elipse que alcanza el volumen de los 550 centímetros cúbicos y se realiza otra radiografía para comprobar que se encuentra en la posición correcta. Cuando está listo, los profesionales tiran del tubo que estaba unido al dispositivo, éste se desprende y se extrae por la boca. Tras esta intervención, el balón permanece en el estómago durante cuatro meses, que es cuando, degradado por la acidez gástrica, es expulsado por las heces.