Se trata de un método de reducción de estómago poco invasivo que se realiza por vía oral, mediante endoscopia, que no requiere cirugía y no deja cicatrices externas. La reducción del estómago disminuye la capacidad para almacenar la comida y ralentiza la velocidad de su vaciado, lo que significa que el paciente se sacia antes y mantiene una pérdida de peso constante. Otros beneficios asociados son: disminución de la presión arterial y del riesgo de sufrir enfermedades cardiacas y una mejora generalizada de la calidad de vida del paciente.


Al realizarse el procedimiento sin incisiones, los riesgos para el paciente se reducen, además de lograr una recuperación más rápida con menores molestias postoperatorias. En la mayoría de los casos el paciente puede retomar su rutina en 48-72 horas.
Es una técnica indicada para personas que necesiten perder entre 25 y 35 kg, con un Índice de Masa Corporal (IMC) de entre 30 y 35.