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Blog de cardiología de Hospital Quirónsalud Barcelona

  • Nuevos monitores de ritmo cardíaco


    * Artículo del Dr. Victor Bazan y el Dr. Xavier Viñolas, Unidad de Arritmias Hospital Quirón Barcelona


    En pacientes que sufren repetidos episodios de pérdida de conocimiento (síncope), mareos o palpitaciones es imprescindible disponer de un registro del ritmo cardíaco o electrocardiograma (ECG) realizado justo en el momento del episodio, con el objetivo de descartar arritmias cardíacas importantes. La solución al problema (marcapasos o desfibriladores, fármacos, ablación con catéter, …) depende precisamente del tipo de alteración del ritmo cardíaco que se registre durante el episodio.


    Los avances tecnológicos experimentados en las últimas dos décadas a raíz de la aparición y desarrollo de dispositivos móviles inteligentes (Smartphones) y de la tecnología Bluetooth han revolucionado el mundo de la monitorización a distancia del ritmo cardíaco. Hasta hace relativamente pocos años sólo disponíamos del registro Holter de 24 horas (H24), con máximo la posibilidad de extender el período de monitorización de 24 a 48 horas, 7 días e incluso varias semanas. A pesar de aumentar el tiempo de monitorización, el rendimiento del registro Holter es desalentadoramente baja. Por ejemplo, en pacientes con síncopes el H24 nos proporcionará la causa del mismo en menos del 3% de casos. La razón de este fracaso es en la mayoría de casos que durante el tiempo de monitorización no se vuelve a reproducir el episodio: especialmente en episodios muy espaciados en el tiempo o cuya aparición es muy imprevisible, un tiempo de registro limitado disminuye el rendimiento de la prueba.


    En la actualidad disponemos de nuevos dispositivos de monitorización ECG que aprovechan la tecnología para permitirnos una monitorización más prolongada (Holter insertable) o más autónoma por parte del paciente (monitores ECG portátiles). Les presentamos las diferentes modalidades de monitorización ECG alternativas al H24 que tienen por objeto aumentar el rendimiento de esta prueba.


    • HOLTER INSERTABLE

    El Holter insertable (HI) es un monitor ECG de larga duración (hasta 3 años de registro) que almacena episodios de arritmia grabados automáticamente (el propio dispositivo detecta una arritmia) o manualmente (el paciente inicia el registro mediante un activador manual por haber sufrido un episodio de palpitaciones o de pérdida de consciencia). Una vez almacenado, el ECG del episodio se puede recuperar fácilmente a través de un programador del que disponemos en las Consultas Externas de Cardiología/Arritmias de nuestro centro o a través del teléfono móvil del propio paciente en el que se puede volcar el registro gracias a tecnología Bluetooth. La utilización de este tipo de dispositivos ha aumentado nuestra capacidad de detectar alteraciones significativas del ritmo cardíaco, desde un 2-12% con el 24H (según si la indicación es por pérdidas de conocimiento, palpitaciones, ...) hasta un 35-71%. Dados estos datos de clara superioridad del HI respecto al H24, el uso de HI ha pasado a primera línea de actuación en nuestras guías para el control de pacientes que tienen síncopes o palpitaciones de repetición de origen incierto y en los que sospechamos que pueda haber una arritmia subyacente. Reconocer el tipo de arritmia subyacente es esencial a la hora de establecer el tratamiento óptimo para control de la misma. A modo de ejemplo, la utilización de HI ha ayudado a aumentar la detección de episodios de una de las arritmias más frecuentes, la fibrilación auricular (FA), la cual tiene inherente un riesgo de producir embolias (ictus). Gracias a una mayor detección de FA se ha podido fomentar el uso de anticoagulantes en nuestros pacientes, y con ello disminuir el riesgo de ictus.


    • MONITORES ECG PORTÁTILES (SMARTPHONES)

    Los monitores ECG portátiles proporcionan registros de ritmo cardíaco activados por el propio paciente y de hasta 30 segundos de duración. Algunos de estos dispositivos, abiertos al mercado y por tanto directamente ofertados a la población general, han recibido la certificación oficial como dispositivo de uso médico para monitorización del ritmo cardíaco y se utilizan de forma habitual en la práctica clínica por parte de personal médico especializado, fundamentalmente cardiólogos. Habitualmente funcionan volcando el registro ECG activado por el paciente de forma directa o a través de una aplicación instalada en el teléfono móvil inteligente (Smartphone) del propio paciente. Este registro de ritmo cardíaco se puede revisar y reenviar de forma sencilla (por ejemplo, a través de email) para su revisión por parte del cardiólogo de referencia. Dentro de estos dispositivos destacamos los siguientes: MyDiagnostick (Applied Biomedical Systems, The Netherlands), Zenicor (Zenicor Medical Systems, Sweden), Omron monitor (Omrone Healthcare Europe, Netherlandes) y, uno de los más utilizados, Kardia Mobile (AliveCor, Mountain View, California). Éste último consta de una unidad independiente que tiene 2 o 3 electrodos o placas metálicas, sobre los que se posicionan ambos dedos pulgares y apoyados sobre el muslo izquierdo. La señal ECG que se obtiene se transmite a un teléfono móvil asociado a través de una aplicación instalada en el mismo. Existen además teléfonos móviles que ya disponen en su carcasa de dichos electrodos, no siendo por tanto necesaria la unidad adicional independiente para registro ECG. Estos dispositivos son eficaces para la confirmación de arritmias rápidas y lentas (taquicardias y bradicardias), sobre las que podemos dirigir la terapia específica adecuada a cada caso. En estudios separados se ha demostrado que estos dispositivos son capaces de detectar episodios de FA y, por tanto, de establecer necesidad de tratamiento anticoagulante para la prevención de ictus.


    • PARCHES ECG

    Los llamados parches (patches en inglés) ECG son registradores del ritmo cardíaco muy pequeños de tamaño, que funcionan sin necesidad de cables (leadless y wireless) y que también son a prueba de agua. Estos parches se enganchan a la piel de la región pectoral izquierda y permiten una monitorización ECG continua durante 14 a 28 días. Estos dispositivos disponen también de un botón activador para que el paciente pueda activar el registro en caso de presentar un evento (síncope, palpitaciones, …). Normalmente, tras finalizar el registro, la información se vuelca en un analizador que emite un informe con las tendencias de frecuencia cardíaca y de carga de arritmia que se hayan observado durante el tiempo de registro, incluso los registros de los eventos activados por parte del paciente. Entre los modelos disponibles destacamos el Zio patch (iRhythm Technologies, San Francisco, CA) y el Mobile Cardiac Outpatient Telemetry (BioTelemetry, Inc, Malvern, PA).

    Estos parches, si bien su uso no está actualmente muy extendido, tienen un mayor rendimiento que el registro H24 convencional para la detección de taquicardias y bradicardias. También se ha demostrado su eficacia para el diagnóstico de episodios de FA, sobretodo en pacientes que han sufrido un ictus y en los que el diagnóstico de FA se traduce en el inicio de tratamiento con fármacos anticoagulantes.


    • CHALECOS Y CINTAS REGISTRADORES DE RITMO CARDÍACO

    Estos registradores de ritmo cardíaco están adheridos al material textil de prendas que normalmente se utilizan para la práctica de deporte y, por tanto, están diseñados para registrar el ritmo cardíaco durante la práctica deportiva. Se registran de este modo desde señales ECG de un solo canal a través de cintas colocadas sobre la región precordial hasta señales ECG multicanal obtenidas a través de chalecos que incorporan múltiples electrodos insertados en el tejido de la prenda deportiva. Los sistemas disponibles en el mercado permiten registro ECG por un máximo de 30 días. El registro ECG se almacena en una grabadora, del que se transmite por conexión directa, vía Wireless o Bluetooth a un analizador. Algunos de estos registradores disponen también de geo localizadores y de sensores biomédicos para monitorización y registro de temperatura corporal, frecuencia respiratoria y que miden la intensidad de la actividad física realizada. En algunos de ellos es incluso posible la realización de estudios del sueño para la detección de trastornos del sueño como pueden ser las apneas nocturnas.

    Las ventajas de estos sistemas son su confort, posibilidad de reutilización y de monitorización del ritmo cardíaco en tiempo real. Entre sus desventajas destaca la calidad del registro ECG obtenido, que a menudo no es óptima debido a múltiples artefactos propiciados por el movimiento y la sudoración.


    • RELOJES REGISTRADORES DE RITMO CARDÍACO

    Entre ellos hay que destacar los relojes Apple Watch Series 4 & 5, con capacidad para una monitorización del ritmo cardíaco e incluso aceptable fiabilidad para la identificación de episodios de FA, éstos últimos en base a la irregularidad del ritmo cardíaco. Las señales ECG obtenidas son de un canal, se pueden obtener en cualquier momento y son de una calidad aceptable. Lógicamente, existe la posibilidad de almacenar dicho registro y de compartirlo, por ejemplo, con el cardiólogo de referencia.


    • RELOJES REGISTRADORES DE FRECUENCIA CARDÍACA

    Los relojes que utilizan métodos diferentes al ECG para registrar el ritmo cardíaco dan información sobre la frecuencia cardíaca y sobre la regularidad del ritmo cardíaco. Por tanto, estos relojes pueden informar sobre alteraciones de la frecuencia cardíaca que se correspondan con bradicardias, taquicardia e incluso con episodios de FA. Es importante destacar que la confirmación de la alteración del ritmo deberá hacerse siempre mediante registro ECG, por lo cual estos sistemas sólo permiten sospechar, que no confirmar, la presencia de arritmias cardíacas. Estos dispositivos se basan fundamentalmente en la señal pletismográfica para estimación del pulso cardíaco.


  • El cansancio, los ronquidos y el corazón


    * Artículo de la Dra. Pilar Tornos, jefa del servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Barcelona


    Un motivo de consulta habitual al cardiólogo es el cansancio. Normalmente cuando un paciente nos dice que se cansa elaboramos una historia clínica cuidadosa, hacemos un reconocimiento físico, un ECG y un ecocardiograma, con la finalidad de descartar que una enfermedad cardiológica sea la responsable del problema del paciente. Cuando todo lo anterior es normal debemos pensar en otras causas que pueden ser responsables de cansancio, entre ellas lo que conocemos como el síndrome de las apneas obstructivas del sueño.


    En este síndrome la respiración durante el sueño se hace muy superficial y puede llegar a interrumpirse periódicamente, a causa de una obstrucción transitoria de las vías respiratorias. La respiración se reanuda con un fuerte ronquido. Las personas con apnea del sueño suelen roncar mucho y tener sobresaltos durante la noche, aunque obviamente no todas las personas que roncan tienen apneas. Durante la obstrucción de la vía aérea la concentración de oxígeno en sangre disminuye notablemente hasta que el centro respiratorio emite una alarma y el paciente bruscamente ronca o resopla. Naturalmente esto afecta en mucho la calidad del sueño y el resultado es que los pacientes descansan muy mal aunque suelen no ser conscientes de haberse despertado durante la noche. Como consecuencia durante el día están cansados y tienden a quedarse dormidos con facilidad. Presentan también en algunos casos irritabilidad, pérdida de memoria y dolor de cabeza por las mañanas.


    Las personas que tienen más riesgo de tener apneas son sobretodo varones con sobrepeso . A veces hay personas delgadas que también pueden padecerlas en relación a amígdalas o úvulas hipertróficas que pueden llegar a obstruir la vía respiratoria.


    El diagnóstico se basa en el interrogatorio, tanto del propio paciente como de un familiar que pondrá de relieve el cansancio, la tendencia a la somnolencia durante el día, los ronquidos importantes y los sobresaltos muchas veces en relación a apneas importantes. La exploración física mostrará la obesidad muchas veces marcada en la zona del cuello y otras veces hipertrofia amigdalar o de otras zonas del velo del paladar o úvula.


    Para confirmar el diagnóstico se procede a practicar una polisomnografia. Esta técnica se realiza durante una noche en el que se registra la actividad cerebral, los flujos respiratorios y los niveles de oxígeno mientras el paciente duerme. Puede hacerse en el Hospital o en el domicilio del paciente. Los registros confirmaran la presencia o no de apneas y la duración de las mismas.


    El tratamiento en los casos leves consiste en recomendar una pérdida de peso que puede resolver el problema. En casos en los que la causa es un problema anatómico como hiperplasia amigdalar, de la úvula o del velo posterior del paladar la cirugía es una buena solución. En la mayoría de casos con obstrucción importante de causa no anatómica el tratamiento de elección es el aportar presión positiva de aire durante la noche mediante una mascarilla (CPAP). Esta técnica consigue mantener una oxigenación estable durante la noche y los pacientes suelen reportar rápidamente una mejoría muy importante de sus síntomas.


    Los cardiólogos estamos muy sensibilizados con este problema porque las apneas nocturnas no solo producen cansancio y ronquidos. Se han relacionado con accidentes de coche debido a la somnolencia diurna y con hipertensión arterial, arritmias, empeoramiento de la clínica de la angina de pecho e ictus en relación a la poca oxigenación nocturna. Por todo ello es importante que si alguien no duerme bien, se queda dormido con facilidad durante el día, ronca mucho y tiene apneas acuda al médico. Una buena historia clínica y una polisomnografia serán suficientes para establecer el diagnóstico y orientar el tratamiento que es eficaz en la inmensa mayoría de casos.

  • Cómo puede afectar la crisis del coronavirus a nuestro sistema cardiovascular


    * Artículo del Dr. Josep Guindo Soldevila, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona


    No cabe ninguna duda que la grave situación causada por la pandemia del COVID-19 y las extraordinarias medidas recientemente implantadas para tratar de frenar la expansión del virus, nos está sometiendo a un marcado aumento del estrés y que ello puede causar notables cambios en nuestro sistema cardiovascular.


    A modo general hay que decir que, ante cualquier situación de estrés, el cuerpo humano responde con una activación del sistema nervioso simpático y el aumento de la concentración sanguínea de una serie de hormonas como la adrenalina o el cortisol. Como consecuencia de ello se producen una serie de cambios generales en todo nuestro organismo. A nivel cardiovascular las alteraciones más notables a corto plazo son el aumento de la frecuencia cardiaca y el aumento de la presión arterial, lo cual condiciona un aumento del trabajo cardíaco. A más largo plazo el estrés puede ocasionar cambios metabólicos como es el aumento de colesterol o azúcar de la sangre.


    Un hecho importante a tener en cuenta es que existen dos tipos de estrés claramente diferenciados y con implicaciones clínicas muy distintas. En primer está el llamado estrés positivo (eustrés), que es aquel causado por situaciones favorables. La persona está bajo presión, pero interpreta que los efectos de la situación pueden ser beneficiosos y los puede controlar. Por el contrario, el estrés negativo (distrés) es el que se presenta en situaciones en la que nos sentimos amenazados y ante situaciones que se escapan de nuestro control. Es obvio que la severidad de las alteraciones cardiovasculares causadas por un tipo u otro de estrés son muy distintas.


    El momento actual con la pandemia del coronavirus es un claro ejemplo de distrés o estrés negativo, y bastante similar al que han causado otros desastres naturales (como por ejemplo los terremotos) o las guerras. Por estudios realizados en alguna de esas situaciones, como los terremotos de San Francisco o al inicio de la Guerra del Golfo, sabemos que en los primeros días se observó un significativo aumento de la incidencia de infartos de miocardio y otros problemas cardiovasculares.


    Por todo ello, en el momento actual es muy importante seguir una serie de recomendaciones para mitigar los efectos del distrés sobre nuestro organismo y prevenir posibles complicaciones cardiovasculares.


    En primer lugar, lo que debemos hacer es seguir estrictamente las recomendaciones publicadas por el grupo de expertos, en la confianza de que con ello estaremos más seguros y conseguiremos frenar y acortar la crisis. Aunque no cabe duda de que estamos en una situación grave, debemos tener presente que podemos mantenernos aislados y fácilmente protegidos ante el contagio.


    En segundo lugar, debemos intentar manejar el estrés y saber relativizar la situación que estamos viviendo. Debemos ser plenamente conscientes que España cuenta con uno de los mejores sistemas de salud pública y privada del mundo, incluso superior a la de otros países más ricos que el nuestro. Prueba de ello es que España es uno de los países con mayor esperanza de vida del planeta.


    Por último, desde el punto de vista puramente cardiológico, debemos tomar una serie de medidas para el mejor control de los factores de riesgo cardiovascular, entre las que destacan las siguientes:

    • Medidas generales. En el momento actual de confinamiento debemos intentar cuidarnos más que nunca. Es obvio que hay que evitar el consumo de tabaco y alcohol, bajar el consumo de sal y adecuar la dieta. Hay que mantener actividad física diaria con ejercicios activos o pasivos según las posibilidades. No hace falta tener un gimnasio en casa para realizar un buen ejercicio. Con un poco de ejercicio diario no solo conseguiremos mejorar la salud cardiovascular, sino que es una excelente medida antiestrés. Otro aspecto importante es cuidar el sueño y la ansiedad, si es necesario con fármacos ansiolíticos, pero siempre bajo prescripción médica.
    • Extremar el cumplimiento terapéutico. Los pacientes que siguen tratamientos por alguna enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio previo, hipertensión, diabetes, etc.) deben seguir manteniendo las recomendaciones de su cardiólogo, y en caso necesario consultar con el especialista para adecuarlo. Si se detecta un aumento de la presión arterial, taquicardia, incremento de arritmias, puede contactar con su cardiólogo para modificar el tratamiento. Hay que recordar que, para ello, no es imprescindible acudir a urgencias del hospital con la posibilidad de arriesgarse a contagio. Su médico le aconsejará la mejor alternativa.
    • Finalmente, en caso de que aparezcan síntomas que sugieran la posibilidad de estar padeciendo un cuadro grave (infarto de miocardio, arritmias graves, etc.) no dude en actuar con celeridad.
  • Impacto del tratamiento con estatinas en la reducción de los eventos cardiovasculares

    *Artículo escrito por el Dr. Josep Massó, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona.


    Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son una de las primeras causas de muerte a nivel mundial. En Europa son responsables de más de 4 millones de muertes cada año. Por ello, es de máxima prioridad llevar a cabo actividades preventivas para combatir estas enfermedades. Existen unos factores que desempeñan un papel importante en las probabilidades de que una persona padezca de una enfermedad del corazón. Se los denomina «factores de riesgo cardiovascular». Cuantos más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo, mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos, puede reducir el riesgo cardiovascular.


    Los principales factores de riesgo los podemos enumerar en la siguiente tabla:


    Factores de riesgo causales (mayores independientes)

    • Tabaco
    • Presión arterial elevada
    • Colesterol total y colesterol-LDL elevados
    • Colesterol-HDL bajo
    • Diabetes mellitus
    • Edad avanzada

    Factores de riesgo predisponentes

    • Obesidad
    • Inactividad física
    • Historia familiar de enfermedad coronaria prematura

    Tiene especial importancia como causantes de las ECV los niveles elevados de colesterol LDL.

    Para poder entender el papel de las distintas fracciones del colesterol circulante, debemos dar unas breves explicaciones sobre estas.


    ¿Siempre hemos oído hablar del buen colesterol (HDL) y el mal colesterol (LDL), pero como es que se catalogan así?

    Debemos recordar que como grasa que es, el colesterol no se solubiliza y requiere de la unión a unos complejos para poder ser transportados por el torrente sanguíneo. Estos complejos llamados apoproteínas se unen al colesterol, conformando las lipoproteínas y así poder conducirse por la sangre. No obstante, no todas las apoproteínas son iguales y dependiendo de la apoproteína que se una al colesterol se conformará el HDL, el LDL…

    El HDL (buen colesterol) se une a unas apoproteínas que lo conducirán hacia primordialmente hígado y no tiene actividad directa sobre el vaso sanguíneo.

    El LDL, ("colesterol malo") es el único que tiene la capacidad de sufrir unas reacciones químicas que le permiten penetrar dentro de la estructura arterial (endotelio) y con ello iniciar unos cambios (en realidad agresiones) dentro del vaso (no en el torrente sanguíneo), que si bien por un lado condicionaran una respuesta de defensa (llegada de monocitos), a la vez van a suponer una desestructuración interna, generando fundamentalmente un magma lipídico (fenómeno de aterosclerosis) que irá afectando internamente al vaso, limitando su luz, y que si aplicamos un ejemplo, sería como un efecto de dentro afuera que podría recordar un volcán. El problema clínico sobreviene de forma abrupta en el momento que se produce la ruptura de la capa que separa el magma lipídico del torrente sanguíneo. Esta afectación de la capa del vaso es interpretada por las plaquetas como algo que reparar y la unión de plaquetas condiciona un trombo que, caso de ocluir la luz del vaso, provoca una alteración aguda que puede abocar al infarto agudo de miocardio. Expresado de una forma entendible el paciente vive con aterosclerosis, pero muere de trombosis.


    ¿Como combatir estas situaciones?

    Desde distintos ámbitos. Por un lado, luchar contra los demás factores de riesgo cardiovascular que también tienen su papel en la afectación del vaso arterial. Así mismo llevar una dieta equilibrada, practicar ejercicio físico y sobre todo hacer un buen uso de la medicación a nuestro alcance.

    Hablo de medicación, no de productos supuestamente eficaces, pero que deben venderse como complejos vitamínicos o alimentarios, sin poder utilizar jamás la palabra fármaco, y por tanto deben pagarse en su totalidad, y no están dentro del petitorio del Sistema Nacional de Salud beneficiándose del copago. Todo aquello que se promocione como eficaz y totalmente exento de efectos adversos, no se puede jamás definir como fármaco y por descontado como curativo.


    No debemos pensar sólo en la reducción del colesterol sino también, y muy importante, es en el efecto de las distintas terapias en la reducción de eventos cardiovasculares, y esto, sólo ha sido demostrado con algunos fármacos y primordialmente con las estatinas.


    Las estatinas tienen un mecanismo de acción muy bien definido y estudiado, reduciendo el LDL colesterol en sangre, además de otros efectos en relación con su actividad antiinflamatoria y antioxidante que se producen a nivel del vaso arterial afectado.


    Las estatinas son fármaco de primera línea en la prevención secundaria de pacientes que ya están diagnosticados de cardiopatía isquémica (en todas sus formas), reduciendo la incidencia de infarto de miocardio, mortalidad cardiovascular, reducción de ictus, reducción de revascularización coronaria. Así mismo existen diversos estudios que abogan por su beneficio también en prevención primaria.

    Son así mismo eficaces en poblaciones de edad superior a los 75 años.


    Como fármacos que son, tienen efectos adversos y es labor del médico hallar la estatina idónea para cada paciente, pues si bien pertenecen a una misma familia de fármacos, difieren en su absorción, biodisponibilidad, excreción… y ello redundará en la presencia o no de efectos secundarios.

    Como efectos adversos, debemos señalar que el más frecuente es el dolor muscular, si bien la tasa de afectación seria, la rabdomilosis se da en 1 a 3 casos/100000 pacientes tratados cada año. La afectación hepática es también poco frecuente, pudiendo hallar incrementos discretos de transaminasas en el 0,5-2% de los pacientes tratados.

    Por otro lado, no existen evidencias claras tanto en el beneficio como en el deterioro de la función renal, cáncer, demencia, tromboembolismo ni fibrilación auricular.


    Por tanto, no debe quedar ninguna duda en el tratamiento de la patología cardiovascular mediante estatinas para conseguir no sólo un descenso de los niveles de Colesterol LDL, sino además para la obtención de un impacto muy favorable en la reducción de nuevos eventos cardiovasculares.

  • Corazón y cáncer: trabajemos juntos

    *Artículo escrito por la Dra. Pilar Tornos, jefa del Servicio de Cardiología.


    Uno de los avances más espectaculares de la medicina actual lo ha conseguido la Oncología. La investigación de las últimas décadas está propiciando que el pronóstico de muchos de los pacientes haya cambiado de manera sustancial. Estos resultados obedecen por una parte a la detección de cáncer en estadios poco evolucionados, gracias a las técnicas y políticas de detección precoz y por otra a la utilización de tratamientos quimioterápicos e inmunoterápicos nuevos y cada vez más eficaces y orientados al tratamiento individual de cada caso. Como resultado de todo ello la población de pacientes que sobreviven durante muchos años al cáncer está creciendo de forma espectacular.


    ¿De qué manera estos cambios influyen en la Cardiología?


    En primer lugar es bien conocido que algunos tratamientos quimioterápicos pueden afectar a la función del corazón. Por este motivo es necesario que los pacientes que los reciben sean seguidos cuidadosamente por cardiólogos que vigilen la posible aparición de este efecto indeseable con precocidad. Por otra parte muchos tratamientos oncológicos nuevos pueden interactuar con tratamientos previos de los pacientes, como el tratamiento anticoagulante, o pueden dar lugar a efectos nocivos como espasmo coronario o aparición de arritmias. En segundo lugar la mejoría en el pronóstico de muchos casos de cáncer hacen que al prolongarse la supervivencia los pacientes puedan desarrollar enfermedades cardiológicas como infartos u otras enfermedades cardiacas. Y también ocurre que pacientes portadores de cardiopatías puedan desarrollar un cáncer. Estas enfermedades cardiológicas obligan a tratamientos médicos, quirúrgicos o intervencionistas complejos. La aplicación de estas terapias en pacientes con cáncer y sometidos a tratamientos oncológicos plantea en muchos casos problemas serios que solo se pueden resolver con una colaboración muy estrecha entre cardiólogos y oncólogos.


    Por estas razones las sociedades científicas de Cardiología y Oncología promueven la creación de Unidades de Cardio-Oncología con la finalidad de que los pacientes reciban los tratamientos más adecuados.


    Los principales objetivos de estas Unidades serían:


    • Realizar una evaluación cardiológica previa al inicio de los tratamientos oncológicos y monitorizar la misma durante el tratamiento con la finalidad de detectar posibles complicaciones en estadios iniciales.
    • Optimizar el control de los factores de riesgo cardiovascular en los pacientes oncológicos.
    • Hacer un seguimiento de las enfermedades cardiológicas que pudieran existir previas a la detección del cáncer o de aquellas que aparezcan durante el mismo para poder consensuar en cada caso el manejo más correcto.

    En el Hospital Quirónsalud Barcelona estamos trabajando en el programa de Cardio-Oncología. El requisito fundamental es contar con cardiólogos expertos y motivados por las enfermedades oncológicas y con una estrecha colaboración con los oncólogos. El objetivo es que el resultado final de esta colaboración sea que los pacientes reciban la mejor asistencia.

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Sobre este blog

Bienvenido al blog del servicio de cardiología de Hospital Quirónsalud Barcelona. Este espacio está creado para aconsejarte e informarte sobre las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en todo el mundo. La mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse actuando sobre los factores de riesgo, y es por este motivo por el que te ofreceremos información periódica para que puedas actuar en consecuencia. Estamos abiertos a que nos plantees tu duda o cuestión. Será un placer atenderte.

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