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Cinco mujeres en los Andes para demostrar que después del cáncer hay mucha vida

  • Las expedicionarias, felices de haber conseguido lo imposible en el Reto Pelayo Vida Andes 2019

    1570551267410315705512674103Victoria Martínez, Rina Gitler, Raquel Millán, Estrella Paulete, Begoña Conde y Felisa Requena son las expedicionarias de este Reto Pelayo Vida. Una farmacéutica, una cirujana, una contable, una policía nacional, una analista de medios y una aparejadora. Mujeres normales a las que el cáncer pilló desprevenidas, pero supieron luchar y sobrevivir, para después convertirse en unas auténticas aventureras, muy valientes, que un ocho de octubre cumplieron el sueño de 808 mujeres a las que llevaban en el corazón durante su ascenso a la cara menos amable del Nevado Sajama.

    No son deportistas de élite, pero entrenaron a conciencia como si fuera a jugarse el tipo en los Juegos Olímpicos. Cinco españolas y una mexicana que tuvieron que pasar una entrevista en Madrid para ser candidatas de este Reto. También tuvieron que enfrentarse a los entrenamientos con la que sería la directora de esta edición la asturiana Rosa Fernández, en Peña Ubiña (Asturias) y en Sierra Nevada (Andalucía).

    Meses más tarde, atravesarían juntas el desierto de sal más grande del mundo en bicicleta, conquistarían la cumbre del Acontango a 6.052 metros de altitud y que se iban a quedar a tan solo a 292 metros de la cumbre del gigante Nevado Sajama (6.542 m). Hilario Choque, uno de los expertos guías que acompañó a las 6 mujeres en su intento de conquistar cumbre, comentó en su momento "las montañas eran seres vivos que descansan plácidamente hasta que intentas conquistar su cumbre. Ellas te enviarán viento, nieve, hielo, rocas para evitar que sigas molestándola" y puede que tuviese razón al menos, en el caso del Reto Pelayo Vida.

    Rosa Fernández, la experta himalayista que cuenta en su currículo con hitos como diversos ochomiles, asegura que: "Cuando empezamos el avance a cumbre, el viento no era muy fuerte, pero hacía mucho frío, sobre 24 bajo cero, lo que mermó las fuerzas de las chicas. Íbamos en grupo, pero Victoria y Estrella marchaban ya con mucha dificultad". El sufrimiento que comenzó a minar al equipo no se hizo esperar. Estrella comenzó a notar los primeros signos de congelación de sus pies, que acabarían de color negro. Todas tenían la cumbre 292 metros de distancia. Es cierto que es poca distancia, aunque un montañista sabe que en el reino de la montaña pueden ser muchos metros y una distancia que suponga un riesgo mortal.

    También quedaba aún pendiente un fuerte descenso hasta la seguridad del Campo Alto con una dificultad añadida que era el cansancio y agotamiento que ya había provocado la retirada de la mexicana Rina la jornada anterior. Finalmente, no pudieron continuar. La decisión había sido unánime, pero si no podían llegar a la cumbre todas por malestar que aquejaba a algunas y la dificultad del terreno, no subiría ninguna. La cifra: 6250. La decisión: una victoria.

    Bajo la premisa de ‘Riesgo Cero’ que caracteriza a los Reto Pelayo Vida, la expedición regresó al Campo Alto (5.700 m). Tras pasar unas horas de descanso hasta que el viento amainase, todo el equipo descendió hasta el Campo Base (4.800 m) y desde ahí a Base Sajama (4.325 m), en donde ya pudieron volver a la normalidad: comida caliente, duchas de agua caliente y hasta alguna botella de vino boliviano para celebrar un éxito innegable.

    "Creo que, aunque no conseguimos alcanzar la cumbre del Sajama, lo que hemos hecho puede calificarse de épico. Piensa que hace cinco meses éramos tan solo unas mujeres profesionales, amas de casa, madres de familia, ex pacientes de cáncer de mama y que un buen día deciden verse arrastradas por un sueño creado por un loco (Eric Frattini) una noche de marzo y siete meses después estamos atravesando un desierto de sal o subiendo dos ‘seismiles’. ¿No crees que es de locos? Nosotras, sí" explica Victoria Martínez, portavoz del grupo.

    "Si con todo esto, incluida mi congelación en los pies, hemos conseguido que una sola mujer que está pasando por lo que nosotras pasamos con el cáncer, diga: "me voy a levantar del sofá a dar una vuelta, a ponerme guapa, a sentir que es posible salir del cáncer, que es posible superar esta enfermedad y subir una montaña o atravesar un desierto en un lugar remoto", pues bendita congelación de mis pies y bendito, Reto Pelayo Vida" afirma de forma tajante Estrella Paulete.

    Este próximo sábado, toda la expedición saldrá de La Paz rumbo a Madrid y aterrizará en el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suarez sobre las 14:00 horas del domingo 13. Para ese momento de ansiado reencuentro, el descenso que será la parte más complicada que resta de este Reto, puede costar unas 4 horas de trayecto desde cumbre a CA. Con el agotamiento sobre el cuerpo, las expedicionarias deberán sortear de nuevo la complicada creta y la canaleta. No se pueden permitir errores, pueden ser nefastos.

    De Cabo Alto a Campamento Base, quedan aún unas tres horas. Después, un reencuentro con Bolivia, algo de descanso, celebrar y tomar el avión de regreso a casa. Las familias, los patrocinadores, los medios de comunicación y cada seguidor de este Reto Pelayo Vida, está contando los minutos para poder abrazar a estas valientes que, un día cualquiera, dejaron la comodidad de sus casas para convertirse en mujeres conocidas que encarnarían el anhelo de tantas otras. Nosotros, desde la organización del Reto Pelayo Vida, estamos deseando conocer a las próximas candidatas que quieren jugárselo a cambio de contarlo, en esta aventura que sin duda será la experiencia de su vida.

    "Sobrevivir no es suficiente", "Nunca estás sola", "Lucha como una auténtica guerrera", "Siempre hay razones para salir adelante", "Cada momento cuenta", "Elige cómo quieres enfrentarte a la vida", son los gritos de guerra de estas luchadoras que, en 2019, vieron el Nevado Sajama más lejos de lo que hubieran querido, pero aprendieron a disfrutar el camino, porque es lo que más importa, porque la cumbre no es la meta. Estamos esperando el tuyo.


  • Las 5 expedicionarias conquistan el Nevado Sajama y se quedan a 292 metros de la cumbre

    EGZnaHsWoAAcN6GEGZnaHsWoAAcN6GVictoria Martínez, Raquel Millán, Estrella Paulete, Begoña Conde y Felisa Requena se quedan a tan solo 292 metros de su cumbre. "Ha sido un ascenso épico, digno de las mayores conquistas de las grandes cumbres. En mi larga carrera como montañera y ‘ochomilista’ he sido testigo de mucho sufrimiento por alcanzar una cumbre, pero jamás he visto tanta fuerza de voluntad en mujeres que hace tan solo cinco meses jamás habían pisado una montaña. Si tuviera que describir el esfuerzo de estas cinco mujeres lo definiría con la palabra ‘épica’" relata Rosa Fernández una vez abordan Campo Alto.

    Aunque no desde la cumbre, lo cierto es que este Reto Pelayo Vida será, seguro, recordado para siempre como una grandísima expedición digna de memoria inmortal. El viento, azotando con furia, el frío, más severo de lo esperado, hizo que un ascenso mayor hubiera significado un peligro para las expedicionarias españolas que se disponían esta mañana a coronar el volcán. Para Rina, nuestra expedicionaria mexicana, el sueño se fraguó unas horas antes por agotamiento, a 5.800 metros de altitud.

    Desde ese mismo punto comenzaba la lucha de las cinco supervivientes de cáncer que protagonizaban este año el Reto Pelayo Vida. El sol no había hecho acto de presencia y parecía acallado por un viento que soplaba sin perdón. Un desayuno nervioso a base de pan, galletas secas y algo de yogur, infusiones, galletas dulces y turrón, y una cremallera de la tienda que se baja con cautela abriendo paso a una invasión de 22 grados bajo cero.

    Los guías ajustan a las expedicionarias las mochilas, una última mirada al desconocido pico, y comienza la marcha desde el Campo Alto a la llamada ‘Canaleta’ tras dos horas de marcha ascendente. Esta famosa ‘Canaleta’ es un pasillo cóncavo esculpido en roca y que en su interior muestra un suelo de roca y hielo. La canaleta mide entre 100 y 120 metros, pero el viento y su apertura la convierten en un pasillo hacia un pozo de mil metros de profundidad. Entra la expedición dividida en cordadas. 1 guía más 2 chicas es una cordada. Los cámaras llevan 1 guía cada uno. Las tres cordadas, lideradas por Felisa y Begoña; Victoria y Raquel; y Estrella, junto a sus guías, tardan entre una hora y media y dos horas en atravesarla en un brusco ascenso vertical y una pendiente de 55 grados, piolet en mano, cuerda atada a arnés y puño jumar. Victoria y Estrella son las expedicionarias que más están sufriendo el frío.

    Cruzar la cima de la ‘Canaleta’, implica haber coronado los primeros 5.900 metros de altitud y restan aún 642 de ascenso. El frío casi llega a los 30 grados bajo cero, la caída a la derecha puede alcanzar los 1.200 metros de roca lisa. La extremeña Estrella Paulete, comienza a sentir el inicio de congelación en sus pies, pero continúa el ascenso concentrada en la cima.

    Una vez que se vence todo este recorrido, se llega a una ladera situada a casi 6.000 metros de altitud. Victoria, Raquel, Estrella, Begoña y Felisa llegan a la zona cada vez más afectadas por las bajas temperaturas. Como compañeros de camino, estalagmitas de hielo que muestran su lado más puntiagudo a la vera de cada expedicionaria, que debe evitar rozarse con ellas e inventar avanzar. Sin embargo, es en este momento cuando Rosa Fernández y Marco Capriles, que lideran los grupos, zigzaguean hasta llegar a pocos metros de la llamada ‘falsa cumbre’ situada a 6.250 metros de altitud.


    La cima del Nevado Sajama, el volcán que ha estado en la mente de cada expedicionaria desde que conocieron el Reto Pelayo Vida, se encuentra a 292 metros… han superado un cáncer, se han entrenado durísimamente durante meses, han cruzado el mar y atravesado medio mundo para llegar a Bolivia, y están aguantando con una fortaleza fuera de serie el frío que está entumeciendo su cuerpo. La cumbre está ahí, a unos metros, pueden divisarla entre el frío y una respiración que nace entrecortada. Pero todo se rompe, hay que tomar una decisión: o el grupo se divide y solo comienzan ese ascenso, peligroso y casi kamikaze, las expedicionarias que se encuentren mejor, o el reto acaba a 292 metros de ese pico.

    La respuesta es unánime. Juntas para todo. La regresión al Campo Alto se convierte en el "fallo del jurado", que lideran Rosa Fernández y el jefe de cordada Marco Capriles. En dirección contraria al punto más alto de Bolivia y con el frío y el viento sin tregua, las expedicionarias comienzan a volver a Campo Alto. Llegan a las pocas horas. Estrella es atendida de forma inmediata por un inicio de congelación. Horas después, Raquel, Estrella, Victoria, Begoña y Felisa, unidas ya a la mexicana Rina que tuvo que abandonar la expedición por agotamiento, se encuentran descansando del estrés y miedo y comienzan a trasladarse al Campo Base, a 4.800 metros de altitud. Horas más tarde iniciarán el descenso desde Campo Base a Base Sajama, en donde se encuentra el cuartel general del Reto Pelayo Vida Andes 2019.

    Hablamos desde hace meses de 6542 metros de altura. Son muchos más. Una policía nacional, una aparejadora, una farmacéutica, una contable y una analista de medios, se enfrentaron a la muerte superando un cáncer de mama. El ocho de octubre de 2019, habiéndose entrenado como deportistas de élite, dejaron un sueño a la espalda por unos 292 metros. No importa, el Reto Pelayo Vida ya forma parte de ellas, y ellas del segundo desafío más difícil al que han plantado cara.

    Cuestión de números: cinco españolas, a 6.250 metros y a 25 grados bajo cero, han conseguido permanecer juntas y desafiar al frío y cada inclemencia que ha atacado con crudeza. Juntas, más fuertes que nunca y encarnando una prueba extrema con nombre de asturiano, han podido decir "POR TODAS" alto y con emoción. Esos 292 metros no significan más que una responsabilidad frente a lo imposible. Gracias por vuestra lección de compañerismo, sacrificio y esfuerzo. El Reto Pelayo Vida Andes 2019 se siente muy orgulloso de haberos tenido en esta familia para contar esta historia de superación inigualable. POR TODAS, POR ELLAS. POR VOSOTRAS.


  • El agotamiento y el mal de altura hacen mella: Rina abandona el Reto Pelayo Vida Andes 2019

    6 expedicionarias (dcha) antes de inicio ataque a CA6 expedicionarias (dcha) antes de inicio ataque a CAUn sueño para seis expedicionarias que sobrevivieron al cáncer que no ha podido ser realidad para una de ellas. A las 17:00 hora local, (23:00 h en España) se recibía en Base Sajama, la comunicación vía satélite desde el Campo Alto, el siguiente mensaje: "Rina, ha alcanzado el CA aunque con mucha dificultad. No ha podido ser. El fuerte viento reinante y las bajas temperaturas han supuesto un cóctel explosivo para ella" nos explican desde el Campo Alto.

    Rina Gitler, cirujana de 45 años y de nacionalidad mexicana llegaba al Reto Pelayo Vida con una estupenda preparación física y un cv con dos ascensos al Kilimanjaro, la montaña más alta del continente africano. Pese a que llegó al campo base del Everest, el Nevado Sajama ha podido con su resistencia. Justo antes de su salida desde el CB a 4.800 metros y antes de llegar al CA a 5.700 metros, sus signos de agotamiento eran más que evidentes.

    Pensamos que el mal de altura y el frío serían los principales causantes de malestar y posible retirada de las expedicionarias del Reto Pelayo Vida Andes 2019. Pero nos hemos encontrado con un enemigo más silencioso que ha causado estragos en el equipo: cortinas de polvo y un viento helado y fuerte que ofrecen, a las seis expedicionarias, un enorme desafío dentro de este gran reto.


    La cordada subía a un ritmo imparable hacia la cumbre, que comenzó a las 10 de la mañana hora boliviana, 4 de la tarde hora española. Rina, Felisa, Raquel, Begoña, Victoria y Estrella despertaron a las 7 de la mañana para desayunar a las 7:30 con té, galletas, yogur y barritas energéticas. A las 10 en punto, Rosa Fernández, directora de la expedición ordenó el inicio de marcha hacia el campo alto. Tres de las expedicionarias, la extremeña Estrella Paulete, la madrileña Victoria Martínez y la mexicana Rina Gitler, sufrieron mal de altura por la noche, con alguna migraña de la que, según Rosa, no se habían recuperado en estos días.

    La comunicación entre el equipo de montaña y el equipo de base es satelital, pero constante. El terreno se va empinando en unos 45 grados, al mismo ritmo que las piedras del camino van soltándose a merced de las pisadas, que van ascendiendo lentamente. Con la dificultad a ritmo creciente, al igual que la altura y el frío, el equipo se ve obligado a vestirse con casco de seguridad. A las doce, hora local, el equipo alcanza una cresta (5.500 m) estable desde donde llevará a las expedicionarias hasta el Campo Alto (5.700 m). Allí, aguardan las tiendas ya montadas por el equipo de avanzada.

    Con miedo a que el mal de altura haga acto de presencia en cualquier momento, el equipo establece una línea de evacuación a los 400 metros, con bombonas de oxígeno a lo largo del camino de regreso al Campo Base, por si hubiera que asistir a alguna de las expedicionarias. Pero, una vez en Campo Alto, a Rina, Victoria, Felisa, Estrella, Begoña y Raquel no les quedará más remedio que intentar dormir y recuperar fuerzas a las 15:00 LT (21:00 Hora España) aproximadamente: "Con que duerman 1 o 2 horas es perfecto. Hay una variante de la presión atmosférica que las impide dormir, pero como digo, si duermen 1 o 2 horas, es perfecto antes de que decidamos con Rosa el ataque a cumbre" explica Marco Capriles, jefe de cordada.

    Desde lo más alto puede observar a cualquier ente que aceche y pretenda conquistar cada centímetro de sus eras de historia hasta llegar a cubrir esos temibles 6542 metros. Este montañero ha conseguido pisar la cumbre del Nevado Sajama en 17 ocasiones.

    La retirada de la mexicana ha sido decidida unánimemente por Rosa Fernández, directora de esta quinta edición del reto; por Marco Capriles, jefe de cordadas; y por Raquel Suárez, médico de expedición. Rina podrá descansar esta noche en Campo Alto y de madrugada comenzará a descender al Campo Base acompañada por dos guías expertos conocedores de la zona. Mientras, sus compañeras Victoria Martínez, Begoña Conde, Felisa Requena, Raquel Millán y Estrella Paulete saldrán para atacar la cumbre del Sajama.

    El descenso es la parte más complicada, porque se debe cumplir en este caso con más debilidad que en la subida. Rina tendrá que descender por la cara noroeste del gigante boliviano, con temperaturas muy bajas, aproximadamente a 25 grados bajo cero y con un viento en su espalda, soplando a 35 kilómetros a la hora. Dependiendo de sus condiciones físicas puede que tarde entre cuatro y cinco horas alcanzar el Campo Base y, desde ahí, otras dos horas para llegar hasta Base Sajama.

    El resto del grupo continúa aguantando contra viento y marea, ya muy cerca de la cumbre del Nevado Sajama. En muy pocas horas sabremos si las cinco han conseguido gritar: "¡Reto conseguido!"

  • La jornada de descanso continúa mientras el viento no amaine en el campo base

    Nevado SajamaNevado SajamaEl viento cercano a los 60 kilómetros hora en altitud de Campo Base y los más de 85 kilómetros hora en cumbre, hacen que la estancia en el Nevado Sajama se complique para las seis expedicionarias que forman parte del Reto Pelayo Vida.

    Desde la madrugada de ayer, el viento ha ayudado a una bajada de temperatura de 26 grados bajo cero. Intimidante y acechante, para que es parte del castigo que a cualquier montañista le ofrece el punto más alto de Bolivia. Y sin duda, así parece. Desde la mañana, el viento fue tan fuerte que se podía ver nieve en el pueblo de Sajama procedente de la mismísima cumbre.

    Una parte del equipo se ha desplazado a 5.700 con 260 kilos de carga para intentar comenzar a montar el Campo Alto antes de que lo hagan las expedicionarias: la almeriense Felisa Requena, la extremeña Estrella Paulete, las madrileñas Raquel Millán, Victoria Martínez y Begoña Conde, y la mexicana Rina Gitler, lideradas por Rosa Fernández. "Es muy difícil con este viento avanzar hacia cumbre" nos explica la directora y experta Rosa Fernández, en una comunicación entrecortada entre la base del Reto en el cercano pueblo de Sajama y el Campo Base.

    El ánimo de todas las expedicionarias no varía, y se notan las ganas de poder emprender el siguiente paso hasta el Campo de Altura. Por orden de la directora del equipo, deben centrarse por el momento en descansar y reponer fuerzas para poder afrontar las posibles dificultades que lleguen conforme comiencen el último y definitivo ascenso.

    El viento sopla a 25 km/h, lo que impide avanzar y mucho, sobre la cresta. Los partes meteorológicos de la jornada no era mucho más optimistas, arriba el viento podría rozar los 85 km/h, cifra que solo deja una alternativa: esperar.

    Hoy ha sido un día de descanso en el que la única actividad ha sido una subida de 300 metros y regreso al Campo Base. Así, el equipo ha podido abordar hoy la perspectiva más psicológica y predisponer sus mentes para lo que van a encontrarse. Aunque es Estrella la que más necesita apoyo, todas necesitan que se trabajen en equipo las dificultades.

    El equipo de avanzada que se dirige el Campo de Altura situado a 5.700 metros de altitud, deberá montar todo el campamento con vientos que golpean a 45 km/h y una temperatura cercana a 18 grados bajo cero. Este campo, a 842 metros de cumbre, tiene que ser instalado sobre una pendiente muy pronunciada y enclavado en terrazas artificiales, excavadas por el hombre para los propios equipos de avanzada.

    El parte con que el equipo cuenta, hace posible que la idea de ascender el próximo martes 8, entre las 2 y las 8 de la mañana, pueda ser factible debido a que el viento podrá bajar a los 25 km/h y la temperatura sube a los 13 grados negativos. Con el cielo descubierto, según la meteorología de la que dispone el equipo, podrá ayudar a que el Nevado Sajama pueda recibir, no quizá como un buen anfitrión, a Raquel, Rina, Victoria, Begoña, Felisa y Estrella, todas ellas supervivientes de cáncer de mama. Así, juntas, cumplirán el sueño de alcanzar la cima de Bolivia y lo harán: "Por ellas, por todas"!.

  • Desde el campo base a la cumbre: el momento culmen del Reto Pelayo Vida es inminente

    Ascendiendo 1Ascendiendo 1El gigante boliviano sigue esperando, impasible, a que las seis expedicionarias puedan coronar su cumbre. En total, 6.542 metros hielo, roca, penitentes, canalones inclinados, y un viento que sopla a 50 km/h y que hace temblar las temperaturas hasta poder alcanzar los 25 grados negativos.

    La almeriense Felisa Requena, la extremeña Estrella Paulete, las madrileñas Raquel Millán, Victoria Martínez y Begoña Conde, y la mexicana Rina Gitler comienzan el ascenso desde el pueblo de Sajama (4.250 metros) rumbo al Campo Base situado a 4.800 metros de altitud a las seis de la mañana hora local.

    En España, seis horas más tarde, todo seguía al orden de la rutina, pero el equipo, formado por las seis supervivientes de cáncer, Rosa Fernández, directora de expedición; Raquel Suárez, médico; tres cámaras que ruedan del documental; Marco Capriles, jefe de cordada; y tres de los hermanos Choque, como guías, inició esa caminata de tres horas a ritmo constante, a veces en silencio, otras comentando la ruta. "Creo que las seis chicas han aclimatado muy bien gracias a la subida al Acotango, pero no cabe la menor duda de que el ascenso va a tener que ser muy lento para que el mal de altura no les juegue una mala pasada. Ahora hay que mantener el ritmo. Paso a paso. Lentamente" nos explica la propia directora del Reto y experta himalayista, Rosa Fernández.

    El mayor problema es el viento sin duda, soplando a casi 50 kilómetros a la hora, y las miradas se alzan hacia la punta blanca de este gigante esperando que los días que llegan puedan calmar ese aire casi bélico, que acecha la estabilidad del equipo e impide montar campamento.: "Con vientos de 50 kilómetros a las hora es imposible instalar una tienda de campaña", afirma Marco Capriles, jefe de cordada y que ha hecho ya cerca de 26 cumbres en el gigante boliviano.

    El inicio de este ascenso no se exhibe complicado, pero el suelo arenoso, la cantidad de piedras sueltas que tientan la estabilidad de la pisada, hace que la caminata se ralentice. Alrededor, paisajes con plantas autóctonas como la Quenua, que crece a partir de 4000 metros de altura. Más allá, las montañas nevadas, hermanos menores del Nevado Sajama: el Pomerate (6.282 m), el Parinacota (6.348 m) o el Acotango (6.052 m.), este último conquistado hace unas horas por el equipo como parte de su entrenamiento.

    Al llegar al campo base, el balance es casi al unísono: "Hemos llegado bien, pero el viento y el terreno han hecho que se convierta en una marcha de polvo y peligro", asegura Vicky. "Teníamos buen ritmo y mucha fuerza, pero ha sido complicado", afirma Estrella.

    El próximo día será de descanso, hidratación y espera para que el viento cese. Cuando la directora de la expedición, Rosa, de la orden de continuar hacia el Campo Alto, la mente de las seis expedicionarias deberá relajarse tanto como el cuerpo. El volcán seguirá, por el momento, esperando que el momento de cumbre se cumpla en pocos días.

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Sobre este blog

Quirónsalud repite, por tercer año consecutivo, como Proveedor Médico Oficial de esta iniciativa de Grupo Pelayo Vida que persigue divulgar los beneficios del trabajo en equipo, del afán de superación, de esperanza y, como no, de la práctica deportiva para superar el cáncer. Las seis expedicionarias de la edición Andes 2019 participan en una exigente expedición que incluye más de 100 kilómetros en bicicleta por el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo, y un ascenso al Nevado Sajama (6542 m) décimo volcán más alto del mundo y el punto más alto de Bolivia.

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