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Blog del Sº de Cirugía Oral y Maxilofacial & Unidad de Odontología y Periodoncia Hospitalaria. Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo

  • La reconstrucción facial con la tecnología 3D.

    La evolución de la tecnología y el conocimiento no sigue un camino lineal. Los conocimientos no se acumulan como la arena en una playa, poco a poco. Son más bien como las tormentas, que aparecen bruscamente y se llevan por delante lo viejo e instauran lo nuevo. Así, a finales del siglo XVIII la máquina de vapor propició la primera revolución industrial. A finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX la electrificación y el motor de combustión interna supusieron el pistoletazo de salida de la segunda revolución industrial. Hay muchos indicios de que también a finales del siglo XX se inició una tercera revolución industrial, esta vez, basada en la informatización y la robotización. Entre cada revolución el avance técnico y las mejoras para la humanidad han sido más pausadas. Durante cada revolución industrial los cambios han sido más dramáticos y evidentes.

    De modo similar, las técnicas quirúrgicas avanzan a ritmos variables. Hay décadas en los que el avance parece imperceptible, y uno tiene que poner cierta distancia para ver la mejora. En cambio, hay periodos cortos de tiempo en los que parece que el avance es mucho mayor que en años previos. El siglo XX convirtió paulatinamente los procedimientos quirúrgicos, que antes eran acontecimientos dramáticos, arriesgados, muchas veces mortales, en intervenciones casi siempre rutinarias (¡bendita rutina!), con resultados cada vez más predecibles y menos arriesgados. La anestesia general, la intubación endotraqueal, la antisepsia, los antibióticos, las transfusiones sanguíneas, los avances en la fisiología y la farmacología, la osteosíntesis, los avances en los conocimientos anatómicos, son algunos de los pasos hacia la mejora de los procedimientos quirúrgicos.

    La cirugía reconstructiva del área maxilofacial ha experimentado cambios a lo largo del tiempo. En algunas épocas los cambios eran paulatinos. Sin embargo ha habido años en los que el ritmo del avance se ha acelerado. Las innovaciones, más radicales. Los resultados para los pacientes, extraordinariamente mejores.

    Reconstrucción mandibular

    La reconstrucción mandibular es uno de los aspectos donde mejor se aprecian los avances técnicos de la cirugía maxilofacial: varios hitos acompañados de un refinamiento general de las técnicas. En los años 60-70, la reconstrucción mandibular se basaba en el uso de injertos óseos de cadera o costilla, con resultados muy pobres en general. Esos injertos óseos se nutrían por difusión de los tejidos circundantes. Algo similar a la respiración de los insectos, que recogen el oxígeno del aire directamente por orificios en su caparazón. Era una buena idea para cantidades pequeñas de tejido, pero para grandes segmentos de hueso en contacto con la cavidad oral, colonizada por bacterias, una mala solución. Parecía mejor solución el uso de placas y tornillos de titanio que puenteaban el defecto, y conservaban el resto de mandíbula en su posición. Pero eso tampoco funcionaba: excepto en casos muy concretos, los tornillos se aflojaban y las placas se rompían o se asomaban al exterior, rompiendo la piel o la mucosa de la boca. En los años 70-80, el uso de los injertos revascularizados supuso una revolución en la cirugía reconstructiva mandibular: los injertos óseos se diseñan para conservar su irrigación sanguínea, reconectando sus arterias y venas a vasos sanguíneos de la cabeza y el cuello mediante el microscopio quirúrgico. El injerto más utilizado es el peroné. La arteria y la vena peroneas se unen a vasos sanguíneos del cuello mediante puntos de suturas casi invisibles al ojo desnudo. Los segmentos de peroné se unen unos con otros y con el resto de mandíbula mediante placas y tornillos de osteosíntesis, que funcionan fenomenal siempre que hay hueso. De este modo, desde el primer momento el injerto es una estructura vascularizada, que no se infecta, y cicatriza con normalidad, como si fuera una fractura ósea estándar fijada con placas y tornillos.

    Durante los siguientes años estas técnicas se han refinado con mejoras "menores": mayor experiencia y habilidad de los equipos quirúrgicos, mejor manejo postoperatorio de los pacientes, uso (nunca sistemático) de implantes dentales para permitir una masticación más normal a los pacientes, etc. No se solían poner implantes dentales a estos pacientes porque la posición del nuevo hueso era muchas veces muy poco apropiada para conectar prótesis dentales.

    A principios del siglo XXI quedaba aún un escollo importante: en la reconstrucción mandibular con hueso vascularizado, los tamaños y angulaciones del injerto, y la orientación final del injerto en la mandíbula, se decidían "a ojo", haciendo mediciones con regla para hacer que la nueva mandíbula parezca lo más normal posible. Era una tarea imposible: la falta de precisión inherente a este método hacía que los pacientes quedaran con alteraciones en la oclusión dental (los dientes superiores e inferiores que aún quedaban, no encajaban entre sí), y el contorno mandibular quedaba siempre con un cierto grado de deformación.

    Reconstrucción mandibular

    Y es entonces cuando se produce la revolución. Y es una revolución ligada a la tercera revolución industrial, la de la informática: las técnicas de imagen médica en tres dimensiones nos dan una imagen muy precisa de la forma de los tejidos en los que trabajamos. Mediante el uso del ordenador para la simulación tridimensional de la mandíbula y el peroné, se pueden diseñar con gran precisión la posición, angulación y colocación de cada uno de los segmentos óseos, y diseñar previamente a la intervención una placa de osteosíntesis que se adapte exactamente a los contornos óseos. Gracias a las técnicas de impresión 3D todo ese trabajo virtual en el ordenador se puede traducir al mundo real, como modelos estereolitográficos de la mandíbula, el peroné, y como guías de corte que indican con una exactitud sin precedentes la localización y angulación de las osteotomías. La intervención quirúrgica es mucho más precisa y sencilla, el tiempo quirúrgico se reduce en varias horas, y el resultado es una mandíbula con oclusión dental conservada, y contornos mandibulares simétricos y naturales. En los últimos años hemos utilizado esta tecnología para efectuar reconstrucciones mandibulares con una precisión imposible de lograr con los métodos tradicionales.

    El camino ha sido largo: en los años 60, los pacientes que perdían el hueso mandibular por traumatismos o por resección de tumores tenían que convivir con una deformidad tan invalidante que muchos no volvían a salir de sus casas el resto de su vida. Ahora estamos consiguiendo algo extraordinario: que los pacientes vuelvan a vivir una vida normal… una vida "ordinaria". Entrar y salir de casa, ir al cine, ir a un restaurante. Solo las personas que alguna vez han visto limitadas esas actividades aparentemente tan sencillas de la vida pueden comprender el avance que esto supone.

     Documento de Texto (word) Reconstrucción mandibular paso a paso (1.9 MB) 

  • ¿Qué hace un periodoncista en un hospital? (y tercera parte)

    En blogs anteriores vimos cómo la periodontitis era capaz de influir negativamente en el proceso de la arteriosclerosis, y por ello es considerada actualmente un factor más de riesgo cardiovascular para la isquemia del miocardio, los ictus o la patología vascular periférica.

    Periodontitis y diabetes mellitus

    Pero si hay una enfermedad sistémica que tiene una relación más directa con la periodontitis es la diabetes mellitus, sobre todo del tipo 2. Además, el hecho realmente notable de esta relación es su bilateralidad, es decir, la periodontitis complica el proceso de la diabetes y la diabetes afecta negativamente a la periodontitis. Hace muchos años se comenzó a estudiar una población de indios de una tribu Pima en los Estados Unidos, que se caracteriza por desarrollar diabetes tipo 2 en más de la mitad de la población. Aquí se empezó a observar que los pacientes diabéticos padecían con mayor frecuencia periodontitis, unas tres veces más. Además, la periodontitis era más grave y avanzaba más rápido en los diabéticos. A partir de entonces, y después de gran cantidad de estudios realizados, actualmente se considera la diabetes como un factor de riesgo importante para la periodontitis. Es muy importante resaltar que todo lo anterior es mucho más notable en los diabéticos con un mal control de su enfermedad.

    ¿Y qué sucede al contrario? Hoy también se sabe que la periodontitis es una de las complicaciones de la diabetes. Por un lado, la diabetes (y probablemente la prediabetes) es más frecuente en pacientes con periodontitis. Además, el control de la glucemia es más difícil en diabéticos con periodontitis que sin ella, y las complicaciones de la diabetes son más frecuentes en pacientes con periodontitis: por ejemplo, los diabéticos con periodontitis avanzada tienen 3 veces más riesgo de mortalidad cardiorenal que los que no padecen la enfermedad periodontal.

    Por tanto, los pacientes diabéticos deben saber que el estado de salud de su boca es muy importante para el control de su enfermedad. De hecho, hoy se sabe que el tratamiento de la periodontitis moderada mediante una técnica sencilla que se conoce como raspado y alisado radicular, disminuye un 0,4% la hemoglobina glicosilada (HbA1c) en los pacientes con diabetes tipo 2. Esta cifra parece muy pequeña, pero para disminuirla sería preciso añadir un segundo fármaco antidiabético oral, lo que se puede evitar con el tratamiento periodontal.

    ¿Qué más cosas sobre la boca debe conocer un diabético? Aunque menos frecuentes que la periodontitis, hay mayor predisposición a infecciones como la candidiasis, agrandamiento de las glándulas salivares, boca seca (xerostomía), alteraciones del gusto, peor cicatrización de los tejidos, etc.

    Por todo lo anterior, un periodoncista tiene mucho trabajo en las consultas hospitalarias, y no solo en las de endocrinología, ya que la diabetes tiene una gran cantidad de complicaciones sistémicas.

    Como siempre, la prevención es esencial en la medicina, y veremos en próximos blogs cómo actuar de forma sencilla en el campo periodontal para mitigar todo lo que hemos comentado previamente. Aunque todavía nos quedan enfermedades importantes del cuerpo humano relacionadas con la periodontitis. Gracias.

  • ¿Necesito ortodoncia para la cirugía ortognática?

    Dr. Javier Arias Gallo

    La cirugía ortognática se lleva a cabo por numerosos motivos: entre otras cosas, para mejorar el aspecto físico, para el tratamiento de las asimetrías de la cara, para tratar la apnea del sueño, y para resolver las alteraciones de la oclusión dental que no se pueden resolver sólo con ortodoncia.

    Cirugía ortognática

    Con las técnicas de cirugía ortognática se pueden recolocar los huesos del maxilar y la mandíbula de tal manera que resulten más estéticos, más funcionales, y que mejoren en paso de aire durante la respiración. Se trata de técnicas muy seguras, que requieren un escaso tiempo de hospitalización, uno o dos días como norma general. Incluso algunas intervenciones se realizan en régimen de hospital de día.

    Esa seguridad viene dada por la experiencia acumulada durante años en miles de pacientes, y por las nuevas técnicas diagnósticas de estudios radiológicos de alta resolución en 3D y cirugía virtual. Gracias a estos avances diagnósticos, podemos determinar la posición óptima en la que debe estar situado el maxilar y la mandíbula después de la cirugía. Y podemos determinar si esa posición final de los huesos es compatible con la posición final de los dientes, o si es necesario hacer ajustes dentales. Estos ajustes dentales, que se llevan a cabo mediante ortodoncia, pueden hacerse antes, después de la cirugía o en ambos momentos.

    Cuando el paciente acude a la consulta se hacen fotografías, se toman modelos dentales y se hacen estudios radiológicos para hacer el diagnóstico exacto de la deformidad. El ortodoncista y el cirujano deben estar perfectamente coordinados ya desde ese primer momento. Sin ese diagnóstico, como es lógico, no podría llevarse a cabo un plan de tratamiento. Es ahí cuando puede determinarse si se pueden hacer movimientos de los huesos sin ortodoncia previa, o con una mínima ortodoncia, o con una ortodoncia completa.

    Hay dos situaciones extremas en las que el planteamiento ortodóncico cambia completamente:

    El paciente con apiñamiento dental, arcadas dentales descoordinadas (el maxilar superior o la mandíbula no "encajan", porque uno de ellos está retrasado o excesivamente por delante del otro), incluso con desviación de la mandíbula o el maxilar hacia un lado, o con inclinación lateral del plano de los dientes (el plano oclusal, lo llamamos). Además, la anchura del maxilar y de la mandíbula no coinciden. El paciente lleva toda su vida "malmordiendo", y los dientes, mejor o peor, se han adaptado a esa situación funcionalmente inadecuada. En esos casos, es conveniente hacer un tratamiento ortodóncico completo antes de la intervención. Con ese tratamiento se eliminan las compensaciones dentarias (los dientes se colocan en la mejor posición y angulación respecto a su propio hueso), los dientes de cada arcada se alinean con los dientes adyacentes, y la anchura de ambas arcadas se coordina para que no haya discrepancias. Este tratamiento ortodóncico requiere de un ortodoncista con experiencia en ortodoncia quirúrgica, para evitar complicaciones y para que la planificación coincida con el resultado. La intervención quirúrgica viene después, y con ella se logra que los dientes del maxilar y la mandíbula "casen" correctamente, y que la estética facial mejore de acuerdo con la planificación y las expectativas del paciente. Después de la cirugía suele ser necesario un corto periodo de ajuste ortodóncico final para que el caso quede perfecto.

    Sin embargo, hay personas que no presentan apiñamiento dental, que tienen una mordida normal, y que sin embargo requieren una intervención quirúrgica de cirugía ortognática. Se trata de pacientes que tienen tanto la mandíbula como el maxilar superior en una posición anómala, pero que aún así tienen una mordida adecuada. Con mucha frecuencia son pacientes con maxilares con una posición muy hacia atrás, lo que provoca una reducción del espacio destinado al paso de aire detrás de la nariz y detrás del paladar y de la lengua (en la faringe). Es una causa frecuente de apnea del sueño, que es una enfermedad grave que puede llevar al paciente a la muerte si no se diagnostica y se trata a tiempo. En estos pacientes ambos maxilares deben movilizarse al unísono en la misma dirección, lo que hace que no sea necesario el tratamiento ortodóncico, o éste sea mínimo.

    Entre estos casos extremos hay muchas situaciones intermedias. En esos casos, siempre habrá que combinar la ortodoncia con la cirugía ortognática. A partir del estudio detallado de los maxilares, los dientes, la estética de la cara y la situación personal de cada paciente, se puede decidir si en primer lugar se lleva a cabo la cirugía y luego la ortodoncia; o si se comienza con una corta preparación ortodóncica, luego la cirugía y luego el grueso del tratamiento ortodóncico; o si se hace una ortodoncia completa antes de la intervención.

    La principal ventaja de adelantar el momento de la intervención es que tanto la estética como la función de la cara y de los maxilares va a mejorar más rápido, y el paciente va a estar mucho más animado a la hora de soportar las lógicas molestias del tratamiento ortodóncico que venga después. Pero no es esa la única ventaja. Tras la cirugía ortognática se produce un proceso denominado fenómeno de aceleración regional (RAP en sus siglas en inglés), que consiste en un aumento del metabolismo del hueso de las zonas operadas. Este fenómeno puede ser aprovechado por el ortodoncista para acelerar el tratamiento ortodóncico, reduciendo el tiempo necesario para un resultado estético, saludable y estable a largo plazo.


  • El tremendo impacto psicológico de tener la cara paralizada y cómo podemos hacer que el paciente vuelva a sonreír

    Dra. Teresa González Otero

    Servicio Cirugía Oral y Maxilofacial & Unidad de Odontología y Periodoncia Hospitalaria

    La parálisis facial es una de las situaciones que mayor impacto psicológico tiene en la vida de los pacientes. Cuando el nervio facial deja de funcionar se genera una situación dramática para quien lo sufre: no se pueden cerrar los párpados y el ojo, que queda totalmente expuesto, puede sufrir grandes daños a menudo irreversibles; no se puede sonreír; situaciones tan placenteras como mantener una conversación, comer en un restaurante o besar, se pueden convertir en un verdadero suplicio. La forma de relacionarse en los pacientes afectos de una parálisis facial cambia radicalmente. Abuelas que no quieren ver a sus nietos pequeños porque se asustan, niños que no quieren ir al colegio porque se meten con ellos, gente joven que dejan de relacionarse en público con sus parejas o amigos, que no van a restaurantes…..Si por un momento somos capaces de ponernos en su lugar e imaginarnos como nos afectaría esta situación a nosotros, cómo serían nuestras relaciones con los demás, también entenderíamos mucho más fácilmente por qué muchos de estos pacientes precisan apoyo psicológico e incluso psiquiátrico. Es evidente que no es sólo un problema estético, afecta a la esencia misma de la persona porque, como muy bien se insinúa en el título de este blog, la cara es el espejo del alma y en estos casos el reflejo es una mueca.

    Parálisis facialParálisis facial

    La buena noticia es que hoy en día, con el amplísimo arsenal de técnicas quirúrgicas que disponemos, SIEMPRE podemos hacer algo para mejorar esta situación, sea cual sea la edad, la situación médica del paciente, la causa que produjo la parálisis facial o el tiempo transcurrido desde la misma. Y aunque la función facial nunca va a ser como la de antes de lesionarse el nervio, eso es así y hay que saberlo, sí podemos mejorar muchísimo la apariencia y la función facial, mejorando tremendamente la calidad de vida de estos pacientes.

    El arsenal quirúrgico del que disponemos hoy en día es muy amplio; desde las complejas técnicas de autotransplante muscular o re inervaciones de la musculatura facial con técnicas de microcirugía vascular y nerviosa, hasta las técnicas no invasivas que encontramos en el campo de la medica estética, como pueden ser los hilos tensores o la toxina botulínica.

    Técnicas como el lifting facial, la blefaroplastia, las elevaciones de las cejas, los injertos de grasa para dar volumen facial, etc que habitualmente realizamos por motivos estéticos, en estos pacientes nos permiten afinar los resultados conseguidos una vez que el paciente ya es capaz de sonreír y cerrar los ojos espontáneamente.

    Parálisis facialParálisis facial

  • Los chats de whatsapp y los estudios preoperatorios

    Dr. Javier Arias Gallo.

    Servicio Cirugía Oral y Maxilofacial & Unidad de Odontología y Periodoncia Hospitalaria. Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo.

    Lo confieso. Ya no entro en la definición de "joven" ni con embudo. Y si el espejo no me informara de esta circunstancia (y vaya si me informa), las efemérides se encargan de mantenerme informado: este año mi promoción celebra que hace 25 años que terminó la carrera de medicina. Terminamos en junio de 1992, lo cual significa que mi promoción pasó por sus propias Olimpiadas de Barcelona, estudiando el MIR mientras Fermín Cacho ganaba la prueba de 1500. Nuestra promoción es una cohorte, un término utilizado en tiempos de los romanos para designar a una unidad táctica del ejército romano, y que los médicos utilizamos mucho en nuestros estudios. Epidemiológicamente una cohorte es un grupo de personas que comparten un mismo suceso en un periodo concreto, así que claramente, nuestra promoción entra en la definición. Queda la duda de si somos aún una unidad táctica del ejército contra la enfermedad, o una horda de bárbaros descontrolados. Eso lo dejo para otra entrada en el blog.

    Whattsapp

    Pero no me quiero ir por las ramas: a principios de febrero arrancó el proceso de organización de la ceremonia de celebración de nuestras bodas de plata con la profesión. Todo comenzó como comienzan ahora las cosas: con un grupo de whatsapp. Una buena idea, para volver a poner en común a más de 200 personas, la mayoría de los cuales llevábamos un cuarto de siglo sin vernos. Hacía falta ponernos en común para decidir: a) día y hora del evento; b) tipo de evento; c) precio. En unos días los organizadores habían recogido todos los datos y se llegó a un acuerdo para que la celebración fuera a gusto de la mayoría. Cualquier persona cartesiana pensaría que a partir de aquí el grupo de whatsapp desaparecería por falta de participación (por lisis, decimos los médicos repelentes). Al fin y al cabo, la tarea que tenía encomendada estaba cumplida. La. siguiente cita: la gran celebración. Dentro de 3 meses.

    Cuando se programa un paciente para el quirófano el proceso es similar. El paciente con sus síntomas, en vez de hacer un grupo de whatsap va a la consulta del médico. El médico hace la entrevista, la exploración clínica, y manda unas pruebas para confirmar el diagnóstico y para descartar otras posibles causas de los síntomas del paciente. Si el paciente requiere una intervención quirúrgica, se fija una fecha para la cirugía (una "celebración", en algún incierto sentido). El paciente se marcha a su casa, a la espera de la cirugía. Como nuestra promoción, a la espera de la fiesta dentro de tres meses.

    Pues no, los seres humanos no somos entradas en una tabla de Excel ni eventos en un calendario. Así que ese whatsapp, que estaba llamado a desaparecer, por el momento lleva una media de 700 mensajes, ¡cada día! Ahí se discute de todo. La filosofía, la ética, el deporte, las aficiones, las dietas, los problemas personales, los chistes virales; todo tiene cabida en este chat. ¡Incluso la medicina! Los médicos estamos en contacto con las situaciones más amargas, dolorosas e incapacitantes de la existencia humana, aunque también con algunas de las más felices. Así que no es de extrañar que tengamos opiniones bastante elaboradas sobre las cosas de la vida y de la muerte. Y las ponemos en el chat.

    Whattsapp

    Algunos compañeros participan más y otros participan menos. Aún existiendo la opción de silenciar el chat si molesta, ha habido algunas bajas ("fulano de tal salió"). Otros, quizá no leen más que algún mensaje esporádico. Las "alondras" escriben durante las horas de sol; los "búhos", por la noche. Unos cuantos escriben decenas de mensajes diarios. Otros, sólo breves apuntes de vez en cuando. Algunos chistes virales (pocos), muchas fotos de ahora y de antes (algún compañero debe estar todo el día haciendo tratamientos "antiaging" o cursos avanzados de photoshop. Si no, no se explica).

    Pero la razón de ser del chat no es volcar nuestra sabiduría filosófica y leer la de los demás. No es dar nuestra opinión sobre un electrocardiograma o contar que hemos ido a un congreso. Quizá, en parte, la que la mayoría de los miembros de nuestra cohorte seguimos enganchados a este chat es sencillamente para prepararnos para el gran acontecimiento de dentro de tres meses. Para que no nos pillen desprevenidos los michelines, las calvas, las canas, las gafas de cerca… las de los demás, y también las nuestras. Porque son 25 años. Un cuarto de siglo. No vamos a ser los mismos. Nos tenemos que "reconocer", nos tenemos que conocer de nuevo.

    Médico_paciente

    Podría ser que los pacientes se queden un poco faltos de apoyo por nuestra parte desde que les programamos la intervención quirúrgica hasta el día de la cirugía. Aunque las listas de espera son un concepto más vivido en la medicina pública, incluso en un entorno como nuestro hospital los pacientes esperan unos días a ser intervenidos. Y cuando la intervención es compleja, a veces dos o tres semanas (coordinar equipos humanos, preparar material específico para el paciente, fabricar prótesis a medida). En esos casos, yo siempre animo al paciente a que venga a la consulta si tiene la más mínima duda. Para que no lo fie todo al día de la intervención. Para que no queden preguntas sin contestar. Puede que el paciente también necesite conocer al médico, conocer su intervención, darle a conocer sus miedos, sus expectativas y en cierto modo conocerse más a sí mismo, antes de la cirugía. Quite de la frase "intervención", ponga "Celebración de los 25 años", y verá qué pasa.

    Pero la cirugía muchas veces no es el final de la actuación médica. Los pacientes con cáncer son revisados durante años. Y también hay que revisar a los pacientes que son intervenidos de enfermedades benignas. La duda que me queda es: una vez se lleve a cabo la celebración de los 25 años, ¿habrá seguimiento? ¿la celebración habrá sido un éxito, como casi siempre la cirugía? Y la gran pregunta: ¿cuándo tendremos la recaída que necesite de una nueva celebración? Espero que esta cirugía no tenga un éxito rotundo, de manera que sean necesarias más operaciones, si no en un quirófano, al menos si en una barra de bar, con unas cervezas (los que aún puedan), o con agua sin gas (la mayoría).

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Sobre este blog

Las enfermedades de la cara y al cuello son extraordinariamente importantes por afectar a zonas del cuerpo críticas en el día a día de todo ser humano. Comer, masticar, respirar sin dificultad, dormir y descansar, e incluso sonreír son actividades que damos por supuestas pero que pueden verse afectadas gravemente tras traumatismos, tumores, infecciones o por enfermedades congénitas. El cirujano maxilofacial es el especialista central en estas enfermedades. Tanto el punto de vista médico, como el quirúrgico, como la repercusión social y personal de la patología de la cabeza y cuello son importantes para atender y cuidar apropiadamente a nuestros pacientes. Sin olvidar, claro está, a los odontoestomatólogos, periodoncistas, ortodoncistas y odontopediatras con los que trabajamos en estas tareas. En este blog describimos situaciones clínicas, informamos sobre tratamientos, y reflexionamos sobre lo que significa ser médico y cirujano maxilofacial en estos tiempos de cambio y avance continuo. Todo el equipo del Servicio de Cirugía Maxilofacial estaremos encantados de atenderte.

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