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Blog de la Dra. Fernández Letamendi. Geriatría. Hospital Quirónsalud Zaragoza

  • Entrevista en Oncología Cuéntame sobre oncogeriatría

    En este nuevo post os presentamos una entrevista en la que hablamos de Oncogeriatria, para explicar qué puede aportar la geriatría a nuestros mayores en general y en concreto a los que padecen patología oncológica.

    ONCOLOGÍA CUÉNTAME

    "En un año especialmente difícil para todos, el año 2020, el año de la pandemia…un año para olvidar o para recordar siempre…. en este año que ya se va, a Oncología Cuéntame y a una servidora, nos gustaría despedirlo haciendo un pequeño homenaje a nuestros mayores, por haber sido ellos una parte de esta sociedad especialmente vulnerable.

    Por eso, hoy, Oncología Cuéntame quiere hacerles protagonistas y aportar su granito de arena, dando a conocer una especialidad médica que se dedica a ellos, a sus cuidados, y que por ser relativamente "joven" en su desarrollo y en la formación de los profesionales, es algo desconocida.

    Para ello, he invitado a una compañera que precisamente por la pasión con la que vive su profesión, no ha tenido ninguna duda en aceptar esta humilde invitación.

    Ella es Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Especialista en Geriatría y Gerontología. Posee un Máster en Cuidados paliativos por la Universidad de Valladolid y Máster en Actualización y Desarrollo Profesional en Geriatría por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir"

    Escuchar y leer aquí

  • ¿Cómo podemos identificar una descompensación cardiaca, en un paciente mayor?, ¿En qué puede ayudarnos el Geriatra?

    Sin títuloSin títuloLa insuficiencia cardiaca congestiva (ICC) es la causa más frecuente de hospitalización en personas mayores de 65 años. Es una enfermedad crónica de gran prevalencia, que afecta a más de medio millón de personas en España. Su incidencia no para de incrementarse, por el progresivo envejecimiento de la población y por la alta prevalencia en éste segmento de edad, de enfermedades asociadas a ella, como la hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes .

    Se asocia a mayor riesgo de institucionalización, reingreso, disminución de calidad de vida y aumento de mortalidad en el paciente mayor que la padece.

    Debe ser abordada desde el punto de vista multidisciplinar y son fundamentales, para la mejora del paciente, los cuidados posteriores a un episodio de ICC, tras el alta y el seguimiento estrecho. En su éxito se conjugan el tratamiento farmacológico y el no farmacológico.

    Los síntomas más clásicos que nos deben hacer sospechar una descompensación cardiaca son:

    • Disnea: dificultad respiratoria, con sensación de falta de aire
    • Oliguria: disminución de la cantidad de orina al día.
    • Nicturia: tenerse que levantar muchas veces al baño a miccionar por la noche, especialmente en mujeres, ya que en varones puede deberse, a síndrome prostático.
    • Ortopnea: precisa para dormir de varias almohadas o dormir sentad@ porque si no, se tiene dificultad respiratoria.
    • Edemas : hinchazón de extremidades inferiores.

    Sin embargo, con mucha frecuencia, especialmente en mayores, la ICC puede presentarse de manera atípica, asociada a desnutrición, fatiga, cansancio, debilidad muscular (que incluso favorezca caídas), anorexia, ansiedad, depresión, delirium o deterioro cognitivo.

    En el 70% de los casos de Insuficiencia Cardiaca (IC) en el anciano, la causa principal incluye la hipertensión arterial y la enfermedad isquémica coronaria. Pero, es más frecuente que la causa sea multifactorial. Pueden asociarse, a los anteriores, a valvulopatías, trastornos del ritmo, abuso de alcohol, toma de determinados fármacos, insuficiencia renal, anemia o disfunción tiroidea, entre otras enfermedades.

    Factores desencadenantes o agravantes

    1. El incumplimiento terapéutico (fármacos o dieta) es responsable de hasta dos tercios de las ICC en pacientes ancianos.
    2. En enfermos hospitalizados la sobrecarga de fluidos es una causa importante.
    3. La pérdida de reserva cardiovascular es frecuente en enfermos ancianos, y, como resultado, cualquier patología aguda, o incluso el empeoramiento de enfermedades crónicas, puede desencadenar o agravar un cuadro de insuficiencia cardiaca.

    ¿Cómo podemos ayudaros los Geriatras a tener más controlada la Insuficiencia Cardiaca?

    • Podemos valorar las causas de la descompensación teniendo, en muchas ocasiones, un diagnóstico más precoz, ya que al conocer la presentación atípica es mas fácil orientar el diagnostico.
    • Podemos ajustar el tratamiento farmacológico, teniendo en cuenta las posibles interacciones con otros fármacos y la influencia que va a tener el envejecimiento en la respuesta a algunos de ellos: lo que está indicado para un paciente de 50 años, puede ser contraproducente para uno de 75, en atención a su comorbilidad, su edad biológica y grado de fragilidad.
    • Podemos ayudar a valorar la indicación de derivación a Cardiología para determinadas pruebas específicas o plantear determinados tratamientos intervencionistas, que puedan mejorar su calidad de vida.
    • Podemos asesoraros en varios aspectos del tratamiento no farmacológico que son muy importantes:

    1. La educación de enfermos, familiares y cuidadores: es pieza fundamental en el tratamiento de la IC. Los pacientes cumplen mejor con el tratamiento si entienden y conocen su enfermedad. Se pueden clarificar aspectos de la vida diaria, como por ejemplo, los viajes, la alimentación más adecuada, cómo debe ser el control del peso o la actividad sexual.
    2. Recomendaciones sobre ejercicio físico: en las fases iniciales de la IC, la realización de programas de acondicionamiento físico permitirá al paciente mejorar síntomas como la disnea y la fatiga y aumentar su "endurance" (resistencia al esfuerzo). Sin embargo, en las fases más avanzadas, debemos adaptarnos y no forzar, porque podemos provocar una descompensación. Os ayudaremos, a vosotros y vuestros cuidadores, a distinguir estas fases y aconsejaros el perfil de ejercicio mas adecuado, y a valorar si es aconsejable la ayuda profesional del Rehabilitador/Fisioterapeuta.
    3. Inmunización: se recomienda la vacunación antigripal (anual) y neumocócica según protocolo.
    4. Apoyo psicológico: la depresión es muy frecuente en IC y debe ser tratada activamente por el Geriatra, valorando los tratamientos que tengan menos interacciones. Así mismo, es frecuente un mayor grado de deterioro cognitivo, que conviene vigilar y reevaluar periódicamente.
  • Consejos para personas mayores y sus familiares sobre cómo afrontar esta nueva fase de la pandemia

    Por desgracia, nos encontramos ante un nuevo e importante repunte de casos de la pandemia en España. No por esperado (se intuía que podría empeorar la situación de cara al Otoño/Invierno) deja de afectarnos anímicamente a todos. Vamos a intentar centrarnos en lo constructivo, lo que realmente nos ayude a nosotros y a nuestros mayores.

    Aunque aún nos faltan cosas por descubrir, y tenemos muchas incógnitas, poco a poco, vamos conociendo más del virus y su comportamiento. Esto ha hecho, que los tratamientos se vayan definiendo y ya no actuemos " a ciegas" como al principio de la pandemia. Muchos de estos tratamientos están permitiendo salvar muchas vidas y evitando también muchos ingresos en UCI.

    Sin embargo no debemos bajar la guardia. La población mayor sigue siendo la más vulnerable, y debemos protegerla, es nuestra obligación como sociedad. Los jóvenes tampoco están exentos y, de hecho, en esta fase de la pandemia, el numero de pacientes jóvenes en UCI ha aumentado con respecto a la fase anterior.

    Por todo ello no debemos vivir con miedo, sino con PRUDENCIA. Recuerda: CUIDATE MÁS DE LO QUE TE OBLIGUEN. Cuidándote, cuidas a tus seres queridos.

    Tras el primer confinamiento estricto, por desgracia, estamos viendo en nuestras consultas (coincidiendo con lo percibido en las consultas de Geriatría de toda España), las consecuencias del tiempo que nuestros mayores han permanecido más aislados. Entre las patologías predominantes vemos un empeoramiento/aparición de deterioro cognitivo, insomnio, ansiedad, cuadros depresivos, consecuencias de la inmovilidad (dolor generalizado , dificultades en la marcha…), descompensaciones de patologías crónicas y retardo en el diagnostico de patologías, que, por desgracia, se encuentran muy evolucionadas para cuando llegan a la consulta.

    Esto es consecuencia de que, muchas veces, nuestros mayores y sus familiares, tienen miedo de acudir a un centro hospitalario. Otras veces, muchas también, ceden ante la imposibilidad de contactar telefónicamente con su centro de salud. Esta es una realidad que no podemos obviar, pero debemos insistir o buscar alternativas, la solución no puede ,ni debe ser, que los problemas de salud queden sin consultar, sin solución o ya se atiendan de urgencia, cuando no quede más remedio. En esto, los familiares y el núcleo social del mayor juega un papel muy importante para poder ayudarle.

    Vamos a recordar algunos consejos para afrontar esta nueva fase:

    • HUYE DE LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS: no hay que vivir con miedo, simplemente tener precaución. "Cuantas más medidas pongamos mi familia y yo, menos posibilidades de contagio". Para ello también DOSIFICA LA INFORMACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
    • NO RELAJAR LAS MEDIDAS DE PRECAUCIÓN, que van a incluir en esta fase: NO QUITARSE LA MASCARILLA, A PODER SER NADA, siempre que se esté con no convivientes, y mucho menos en reuniones interiores (y eso, por supuesto, incluye los domicilios de nuestros familiares y amigos). Retirarla sólo en el momento de comer o beber y volver a colocarla. Intentar mantener distancias, potenciar la ventilación, lavado de manos y no fumar en presencia de otras personas. No hay que dramatizar, es una época, debemos interiorizarlo y verlo con la mayor naturalidad posible, es por nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Recordar que las mascarillas tienen unas horas/usos determinados y, por lo tanto, debemos cambiarlas siguiendo las recomendaciones especificadas para cada tipo.
    • HAY QUE ESTAR PENDIENTES DE NUESTROS MAYORES, VISITARLOS, DARLES NUESTRO CARIÑO Y ATENCIÓN, PERO SIEMPRE CON PROTECCIÓN. Por supuesto abstenernos de hacerlo, hasta pasados los días recomendados, si hemos estado (o lo sospechamos) con un caso positivo.
    • Es fundamental PLANIFICARSE EL DÍA, LLEVAR UN ORDEN Y ESTABLECER UNAS RUTINAS. Y ello debe incluir PASEAR/HACER EJERCICIO (a poder ser al aire libre, fundamental para mantener nuestros niveles de vitamina D, socializar y en resumen mantenernos anímicamente estables) A DIARIO. Por ejemplo caminar 30’ diarios a buen ritmo (que no nos provoque fatiga) y posteriormente hacer en casa ejercicios de equilibrio y fuerza. Lógicamente, el ejercicio deberá adaptarse a cada situación y paciente. Os dejo un enlace muy recomendable, gratuito, que puede ayudaros con recomendaciones, documentos y videos sobre ejercicio para mayores. http://vivifrail.com/es/documentacion/
    • Debemos CUIDAR NUESTRA ALIMENTACIÓN, mantener una dieta equilibrada, intentar no abusar de los alimentos prefabricados, de los dulces, del tabaco y del alcohol.
    • Controlar nuestra TENSIÓN ARTERIAL, FRECUENCIA CARDIACA Y NIVELES DE AZÚCAR (esto ultimo si somos diabéticos), periódicamente.
    • NO AUTOMEDICARSE. Y esto incluye suplementos polivitamínicos y productos de naturopatía. Pero también controlar que no nos quedemos sin medicación de nuestros tratamientos habituales. El uso de un pastillero semanal puede ayudarnos mucho a llevar un buen control.

    Seguimos estando a vuestra disposición, tanto en consulta presencial, como video conferencia/consulta telemática para resolver todas vuestras dudas en la Unidad de Geriatría Quirónsalud Zaragoza.

  • Vacunación de la gripe en personas mayores

    En España, durante la temporada 2019-2020, 619.000 personas fueron atendidas por gripe, 27.700 pacientes precisaron hospitalización, de las cuales 1.800 necesitaron UCI y 3.900 pacientes fallecieron por complicaciones asociadas a la gripe.

    Durante el mismo periodo se calcula que la vacunación evitó: el 26% de las hospitalizaciones, el 40% de los ingresos en UCI y el 37% de las defunciones atribuibles a la gripe en las personas mayores de 65 años.

    ¿A quién se recomienda la vacunación de gripe?

    • Personas mayores de los 65 años (con especial énfasis en aquellas personas que conviven en instituciones cerradas). El 75% de los casos graves que requieren hospitalización y más del 80% de las defunciones por gripe se producen en personas mayores de 65 años. La vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y sus complicaciones. Además, en este grupo de edad, son mas prevalentes enfermedades cardiovasculares, pulmonares crónicas, neurológicas (ictus, demencias..), diabetes mellitus….que son factores de riesgo para tener complicaciones graves en caso de contagiarse de la gripe.
    • Personas entre los 6 meses y los 65 años de edad con alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe por presentar alguna condición o enfermedad de base.
    • Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones (convivientes o cuidadores de pacientes de riesgo).
    • Personal sanitario y sociosanitario, así como ciertos grupos considerados esenciales.

    ¿Por qué es necesaria la vacunación frente a la gripe todos los años?

    La efectividad de protección de la vacuna, ronda ,según estudios, entre el 50-80% aproximadamente, y esto va a depender de:

    • El grupo poblacional: en mayores de 65 años se acerca más al 50%, ya que la inmunidad esta disminuida por el envejecimiento y la respuesta a las vacunas puede ser menor.
    • Que coincidan los tipos de gripe seleccionados ese año con los circulantes, ya que el virus de la gripe puede mutar periódicamente.

    ¿Puede la vacunación ocasionar la gripe?

    • Todas las vacunas que se comercializarán esta temporada (2020-2021) son inactivadas (no vivas) y, por lo tanto, NO pueden causar la gripe.
    • Existe una vacuna atenuada (de virus vivos debilitados) que está autorizada en España, pero que no se comercializará durante la temporada 2020-2021. En cualquier caso, esta vacuna no se utiliza normalmente en adultos mayores con comorbilidad ni en inmunodeprimidos.

    ¿Entonces por qué hay personas que refieren síntomas tras vacunarse de la gripe?

    Los principales motivos son:

    • Que el cuerpo tarda dos semanas en desarrollar protección inmunitaria, y puede haberse infectado durante ese periodo, de gripe o cualquier otro virus que curse con sintomatología similar.
    • También, puede infectarse por un virus de la gripe diferente a los que están incluidos en la vacuna de ese año, o no quedar adecuadamente protegidas por inmunodepresión previa. No obstante, aún en estos casos, el cuadro clínico sería, muy probablemente, de menor importancia.

    ¿Es segura la vacuna frente a la gripe?

    SI. Multitud de estudios clínicos han confirmado la seguridad de la vacuna frente a la gripe y, en el mundo, se administran cientos de millones de dosis de ésta vacuna todos los años.

    El efecto secundario más frecuente es la molestia y/o dolor en el lugar de la inyección, y suele durar menos de 48h. Otras reacciones como fiebre, malestar o dolores musculares se inician en las primeras 6-12 horas, suelen durar 1-2 días y ceden con paracetamol. Las únicas precauciones importantes que desaconsejan la vacunación son:

    • que sean alérgicos a los principios activos o a algún componente de la vacuna o que han tenido una reacción alérgica grave a una vacuna de la gripe con anterioridad. Las personas alérgicas al huevo SÍ pueden vacunarse frente a la gripe.
    • Personas que tengan fiebre o una infección aguda: debe posponerse la vacunación hasta que se hayan recuperado.

    No está demostrado que exista mayor riesgo de infectarse por coronavirus o de que la COVID-19 sea más grave, si se ha recibido una vacuna frente a la gripe.

    ¿Por qué este año es especialmente importante vacunarse frente a la gripe?

    La posible coincidencia de la pandemia por coronavirus y la epidemia de gripe puede aumentar las complicaciones en los grupos de riesgo, para los que ambas enfermedades pueden ser especialmente dañinas y conllevar una importante sobrecarga asistencial. Ello puede dificultar de manera importante la correcta atención sanitaria de todo el mundo. Clínicamente son muy difíciles de distinguir, así que es importante aumentar las tasas de vacunación este año especialmente, para que podamos minimizar el riesgo de complicaciones asociadas.

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  • ¿A qué nos referimos cuando hablamos de fragilidad en el adulto mayor?

    fragilidad_geriatríafragilidad_geriatríaLa fragilidad es un término que cada vez se utiliza más en Medicina, pero ¿sabemos de qué hablamos cuando nos referimos a fragilidad? Y sobretodo y mas importante: ¿Para qué nos sirve conocer el grado de fragilidad en el adulto mayor? En muchas ocasiones, los mayores tienen una respuesta no esperada a determinadas intervenciones quirúrgicas o tratamientos, presentando complicaciones que merman el éxito que buscábamos al realizarlos. Medir la fragilidad nos va permitir, de manera objetiva, conocer cuanto de "robusto" es esa persona mayor, no sólo para soportar correctamente esa cirugía o tratamiento, sino también para alcanzar los objetivos que se buscaban, tanto en aumento de supervivencia como en mejora de calidad de vida.

    Varios conceptos iniciales que son importantes
    La fragilidad , por lo tanto, podríamos definirla como el "aumento del riesgo individual de cada paciente, en según que situación, de presentar resultados clínicos adversos". Se caracteriza por la disminución de fuerza, de resistencia y de reserva fisiológica, que aumenta esta vulnerabilidad individual de desarrollar dependencia, discapacidad e incluso muerte.

    En España, nos encontramos a la cabeza de Europa en investigación en fragilidad, y no es para menos, ya que la prevalencia actual se estima en aproximadamente 800.000 mayores frágiles y más de 3 millones de prefrágiles. La prevalencia de fragilidad establecida en mayores de 80 años varía según los estudios entre un 20 y un 50%. Es muy importante detectarla precozmente, ya que es potencialmente reversible en muchas ocasiones.

    Se recomienda valorar la fragilidad en todos los mayores de 70 años y/o en los que tengan perdida de peso mayor del 5% en el contexto de enfermedades crónicas, especialmente en aquellos adultos mayores que todavía no presentan discapacidad establecida. Debe realizarse aplicando recursos validados y por un clínico ampliamente experimentado en ello.

    Si medimos y analizamos previamente la fragilidad de un paciente mayor, seremos capaces de:

    • Adaptar tratamientos y predecir supervivencia
    • No caer en el ageísmo (y que sólo la edad marque una determinada actuación medica) ni en el encarnizamiento terapeútico (sólo se busque la supervivencia a toda costa, aunque sea sin calidad de vida).
    • Colaborar en la toma de decisiones con otros especialistas y en el seguimiento compartido con ellos, para que el paciente se beneficie de esta mutua colaboración.
    • Detectar precozmente y tratar síndromes geriátricos: síndrome confusional, inmovilidad, incontinencia, caídas…
    • Minimizar el impacto de la enfermedad en la situación funcional del paciente, en su capacidad de hacer sus actividades básicas del día a día (andar, vestirse, comer, bañarse…)
    • Prehabilitar al paciente, es decir, prepararlo de la mejor manera posible para afrontar una determinada intervención, con las mayores garantías de éxito.
    • Mantener al anciano lo mejor posible el mayor tiempo posible

    ¿Cómo valoramos la fragilidad en geriatría?

    Realizando una valoración geriátrica integral individualizada del paciente. Es importante que, si queremos medir la fragilidad de un paciente, de cara a un intervencionismo programado (la colocación de una válvula cardiaca, una intervención de columna…por ejemplo), lo hagamos en su situación basal y no durante un periodo de hospitalización aguda, ya que esa valoración puede estar francamente desfavorecida y condicionarnos una toma de decisión errónea.

    Esta valoración geriátrica integral va a evaluar aspectos funcionales, cognitivos, anímicos, clínicos, nutricionales y sociales del paciente, para tener una visión global del mismo. Aplicamos varias escalas (en dependencia de cada situación valoraremos cual /cuales aplicar), que nos permiten "medir" de manera objetiva este grado fragilidad del paciente. Tras esta valoración, detectaremos también el riesgo de aparición de síndromes geriátricos, y qué supervivencia esperable tiene esa persona, en base a su comorbilidad y su fragilidad, independientemente de su edad. Con todo ello, explicamos al paciente y familiar estos riesgos/beneficios y planteamos la actuación mas recomendada para ellos en cada caso.

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Sobre este blog

En el blog de la Dra. Fernández Letamendi, queremos acercar el mundo de la Geriatría a nuestros mayores y sus familiares, presentando una especialidad que, hasta no hace mucho tiempo, era desconocida para la mayoría de la población y que cada vez esta tomando más protagonismo, debido al envejecimiento progresivo y a la mayor esperanza de vida de la población.

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