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Blog del Dr. Francois Peinado. Urología. Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo

  • Cirugía de próstata y disfunción eréctil

    Cirugía próstata y disfunción eréctilCirugía próstata y disfunción eréctilUna de las consecuencias más temidas por los pacientes en relación con la cirugía de próstata es la repercusión sobre la erección. Para entender bien esta posible consecuencia, hay que diferenciar las dos principales patologías más habituales de la próstata: la hiperplasia benigna y el cáncer.

    Ambas entidades son totalmente diferentes puesto que la hiperplasia es un proceso benigno asociado al envejecimiento. Este crecimiento no maligno de la parte interna de la próstata origina una obstrucción a la salida de la orina con todas las consecuencias conocidas: dificultad para iniciar la micción, chorro fino o levantarse varias veces por la noche a orinar. En cambio, el cáncer de próstata es una enfermedad que no produce síntomas generalmente, asienta en la parte externa o periférica de la glándula y es un proceso tumoral por lo que precisa de un tratamiento específico según el resultado de la biopsia de próstata.

    Un dato anatómico relevante para entender la repercusión de la cirugía de próstata en la erección es la localización de los nervios erectores; ambos nervios pasan a ambos lados de la próstata en su trayecto hacia el pene; estos nervios "abrazan" a la próstata y pasan íntimamente unidos a este órgano lateralmente.

    Un punto que genera confusión en los pacientes es distinguir entre los tipos de cirugía que se realizan según el proceso sea benigno o maligno: en la cirugía de la hiperplasia benigna de próstata no se elimina toda la próstata sino solo la parte agrandada responsable de la obstrucción de la salida de la orina mientras que en la cirugía del cáncer de próstata, se extrae toda la próstata al completo. Para entenderlo mejor y si imaginamos la próstata como una naranja, en la intervención de la hiperplasia se extrae la naranja dejando la cáscara por lo que los nervios erectores permanecen en su lugar mientras en la intervención de cáncer de próstata se elimina toda la naranja por lo que la probabilidad de causar daño a los nervios erectores es mucho más alta.

    Cirugía próstata y disfunción eréctilCirugía próstata y disfunción eréctil

    En la cirugía benigna de la próstata, la lesión de los nervios erectores es mucho menos probable (alrededor de un 5%) pudiendo suceder por perforación de la cápsula prostática o debido a la transmisión de calor o electricidad de los instrumentos utilizados. Hemos de recordar que los factores responsables de la disfunción eréctil (edad, factores de riesgo cardiovascular y hormonales) también son causantes del crecimiento benigno de la próstata por lo que muchos pacientes padecen ambas situaciones de manera concomitante.

    La cirugía del cáncer de próstata o prostatectomía radical extrae por completo toda la próstata. Se intenta siempre que las condiciones clínicas del paciente lo permitan, preservar los nervios erectores mediante una disección fina pero en muchas ocasiones es complicado, difícil o no se logra hacer. En los últimos años, en primer lugar la cirugía laparoscópica y posteriormente con la aparición de la cirugía robótica que permite una visión en 3D y una mayor precisión han intentado paliar este efecto secundario para mantener la erección aunque no siempre obtienen estos resultados. A pesar de estos avances y dependiendo de la técnica quirúrgica, puede haber entre un 60-80% de disfunción eréctil postoperatoria.

    Un punto clave tras la cirugía por cáncer de próstata es iniciar un programa de rehabilitación de los cuerpos cavernosos que puede durar varios meses para evitar la disfunción eréctil y pérdida de longitud de pene característica. Este programa de mejora consiste en la utilización de una bomba de vacío varias veces al día que permite un aflujo de sangre a los cuerpos cavernosos del pene combinado con el estiramiento del pene. Estos ejercicios se suelen complementar con un tratamiento farmacológico diario de un potenciador de la erección.

    Cirugía próstata y disfunción eréctilCirugía próstata y disfunción eréctil

    A partir de los 12-18 meses tras la cirugía radical de próstata, si no se ha objetivado una mejora de la erección, se puede valorar un tratamiento mediante inyecciones intracavernosas de prostaglandina que producen una erección sin estímulo sexual.

    En los casos de fracasos de todos los tratamientos previos, la única opción es la colocación de una prótesis de pene con unos resultados excelentes. Esta prótesis consta de 2 cilindros que se introducen en los cuerpos cavernosos y mediante la colocación de un dispositivo en el interior del escroto (entre los testículos), el paciente puede provocarse la erección a su criterio. Obtendrá la rigidez suficiente para la penetración. El índice de satisfacción es muy alto puesto que permite ofrecer una respuesta garantizada a las relaciones sexuales.


  • ¿Por qué muchos hombres suspenden el tratamiento para la disfunción eréctil?

    ¿Por qué los hombres suspenden el tratamiento para la disfunción eréctil?¿Por qué los hombres suspenden el tratamiento para la disfunción eréctil?

    Un nuevo estudio publicado en la revista International Journal of Impotence Research en marzo de 2020 informa de las razones más comunes por las que los hombres interrumpen su tratamiento para la disfunción eréctil. Las razones más comunes fueron que el tratamiento no funcionó, costó demasiado o tuvo efectos secundarios inaceptables. La pérdida de interés en las relaciones sexuales fue otra razón principal.

    Además, el estudio también recalca lo importante que es educar a los hombres sobre esta disfunción, cómo se puede tratar y la posibilidad de cambiar sus creencias para ayudarlos a hacer uso del tratamiento. Es necesario comprender bien qué factores modifican las decisiones de utilización del tratamiento para ayudar a los pacientes a tomar mejores decisiones.

    La disfunción eréctil puede tener un efecto negativo en la calidad de vida de los hombres, pero las tasas de interrupción del tratamiento son altas. Comprender las razones para la interrupción del tratamiento es fundamental para mejorar el uso del tratamiento y, posteriormente, la calidad de vida en esta población de pacientes.

    La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad persistente de tener o mantener una erección durante la actividad sexual. Ocurre en hasta en un 10% de los hombres menores de 49 años, aumentando hasta un 20% de cada hombre entre los 60 y los 69 años, pero en más del 70% de los hombres mayores de 70 años. La disfunción eréctil puede afectar negativamente la confianza en uno mismo, causar depresión y reducir la calidad de vida.

    La mayoría de los hombres con disfunción eréctil se tratan con inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 orales (fármacos parecidos a la Viagra), pero si esto no funciona, a veces se usan medicamentos inyectables o cremas que se colocan a través de la uretra. Como último recurso, se utilizan las prótesis de pene.

    El estudio

    Los investigadores analizaron los datos de 50 estudios, que cubrieron a más de 14.370 hombres. Preguntaron cómo encontraron el tratamiento y qué factores estaban relacionados con la interrupción del tratamiento.

    Los resultados

    El estudio encontró que las tasas de interrupción debido a una respuesta insatisfactoria (en términos de dureza y duración de la erección) variaron con el tipo de tratamiento, pero ocurrieron en aproximadamente un tercio de los pacientes en todos los estudios. Por ejemplo, en el caso de los hombres que tomaban pastillas, la tasa era de aproximadamente el 12%, pero con las inyecciones, de aproximadamente el 15%.

    La interrupción como resultado de efectos adversos como dolores de cabeza, enfermedad de Peyronie o priapismo y dolor uretral fue informada por menos del 3% de los hombres que tomaban pastillas, el 8% de los hombres que se inyectaban y el 15% de los hombres que usaban supositorios uretrales.

    La interrupción como resultado de efectos adversos como dolores de cabeza, enfermedad de Peyronie o priapismo y dolor uretral fue informada por menos del 3% de los hombres que tomaban pastillas, el 8% de los hombres que se inyectaban y el 15% de los hombres que usaban supositorios uretrales.

    Un pequeño porcentaje de hombres también informó que los factores relacionados con la calidad de la relación sexual tenían que ver con la interrupción del tratamiento. Este factor fue citado por aproximadamente el 7% de los hombres que toman píldoras, el 9% de los inyectables, el 9% de los supositorios y el 7% de los hombres con implantes de pene.

    Alrededor del 6% de los hombres que tomaban píldoras dijeron que dejaron de hacerlo porque sentían que su pareja ya no estaba interesada en la relación sexual, alrededor del 6% porque no estaban emocionalmente preparados para invertir en la relación y el 4% debido a un conflicto con sus parejas. Por tanto, hay una pequeña pero significativa contribución de la calidad de la relación sexual en la continuación del tratamiento.

    "Las percepciones de los hombres sobre sus relaciones sexuales y su disposición emocional para la actividad sexual son importantes al considerar el tratamiento más apropiado para un hombre y su pareja".

    A pesar de la seguridad y eficacia de los fármacos existentes, muchos hombres los interrumpieron porque no querían vincular la actividad sexual al uso de medicamentos, el tiempo de espera hasta la respuesta y el costo del tratamiento.

    Otros conceptos erróneos tenían que ver con el miedo a la drogodependencia, enfermedad cardíaca como resultado de los medicamentos. Al mismo tiempo, la vergüenza o las molestias al comprar el medicamento también fue un factor para algunas personas.

    Trascendencia

    Sorprendentemente, solo 12/50 estudios analizaron los factores psicológicos o cognitivos que conducen al cese del tratamiento, a pesar del origen psicógeno de la disfunción eréctil en casi todos los casos. El costo del tratamiento no se exploró a fondo.

    Los investigadores sugieren que el trabajo futuro debería explorar el papel de las creencias sobre la disfunción eréctil y su tratamiento porque esto podría jugar un papel fundamental en la decisión de continuar o interrumpir la terapia.

    Por ejemplo, las expectativas de los pacientes sobre la efectividad del tratamiento juegan un papel en el despertar de las percepciones del fracaso del tratamiento. Esto sugiere que averiguar qué pensamientos tiene el paciente sobre su tratamiento y tratar de corregir cualquier concepto erróneo al respecto, puede ayudar a promover el uso de este tratamiento.

  • Sustitutos de la viagra (I parte)

    Sustitutos viagraSustitutos viagra

    La famosa Viagra (Sildenafilo) comenzó a comercializarse en 1998 y supuso una auténtica revolución, al ser el primer fármaco por vía oral capaz de producir una erección de manera fiable.

    Como en tantas otras ocasiones en la historia de la medicina, su descubrimiento fue casual: un medicamento que se utilizaba para el corazón inducía erecciones de forma accidental. A partir de ahí, se iniciaron investigaciones y el posterior desarrollo del fármaco. El efecto final del medicamento es la vasodilatación de los vasos sanguíneos del pene.

    Llegó a convertirse en el fármaco más vendido en el mundo y, en los 3 primeros meses del año 1998, Pfizer (el laboratorio que lo desarrolló) ganó más de 400 millones de dólares. Según algunas estimaciones en las últimas décadas la Viagra ha generado unas ventas anuales de más de 1.800 millones de dólares.

    Recientemente el diario británico The Guardian publicaba un artículo en el que se muestra el esfuerzo que realiza la industria farmacéutica para encontrar nuevos fármacos para el tratamiento de la disfunción eréctil, ahora que las patentes que hay en el mercado se están agotando, lo que permite que los laboratorios genéricos puedan lanzar al mercado fármacos con menor coste para el paciente.

    Sin duda se trata de un mercado emergente: en el año 2025, más de 300 millones de hombres en el mundo padecerán de disfunción eréctil. El aumento de la longevidad, las enfermedades vasculares y la obesidad, unido al deseo de mantener una vida sexual activa durante más años, hace que cada vez acudan más hombres y de mayor edad a nuestras consultas. Cada vez son más los pacientes mayores de 80 años que desean seguir disfrutando del sexo.

    Desde la aparición de la Viagra han surgido fundamentalmente otros 3 fármacos orales, que se diferencian en sus dosis (algunos son de dosis diaria y otros actúan de forma más rápida) y efectos. El propósito final es impedir la relajación del pene cuando alcanza una erección, siempre que exista deseo sexual. En general, la respuesta suele ser positiva en el 70% de los casos. En la mayoría de estos fármacos, la toma de alimentos puede reducir sus efectos.

    La llegada posterior del Cialis (Tadalafilo) también revolucionó el tratamiento. Con un período de acción de más de 30 horas, los hombres podían utilizar este fármaco durante el fin de semana sin tener que estar pendientes de su ingesta 1 hora antes de la relación.

    Los efectos secundarios más frecuentes de los medicamentos para la erección son dolor de cabeza, molestias estomacales y/o dolor muscular, aunque suelen desaparecer. Son fármacos que a lo largo de la historia ha demostrado un perfil de seguridad elevadísimo

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Sobre este blog

Blog especializado en el tratamiento de los problemas de próstata y salud sexual del varón.

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