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Blog del Dr. Pío García Gómez, responsable del servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud Vitoria

  • Cirugía PRK: ¿Cuándo se utiliza y cuáles son sus peculiaridades?


    PRKPRKHoy hablaremos del otro tipo de cirugía láser: la PRK o queratectomía fotorrefractiva, que se utiliza para tratar defectos de miopía, hipermetropía, astigmatismo
    y presbicia.

    La técnica PRK fue inventada a principio de la década de los 80, pero no fue hasta 1995 cuando fue aprobada por la FDA.

    La diferencia entre la técnica LASIK (explicada en capítulo anterior) y esta técnica, reside en cómo exponemos el estroma corneal (ver capítulo de partes del ojo) para poder posteriormente usar el láser excimer para corregir la graduación que tiene el paciente

    Así, lo que hacemos en esta técnica es quitar el epitelio corneal mediante la instilación de alcohol diluído, el cual mantenemos sobre la córnea durante un tiempo variable entre 5 y 30", bien sobre un pocillo, bien empapada en una celulosa. Este alcohol lo que hace es debilitar el epitelio para después con una espátula poder separarlo completamente y así aplicar posteriormente el láser excimer sobre el estroma.

    La cirugía suele realizarse con anestesia tópica, aunque en Hospital Quirónsalud Vitoria siempre contamos con un anestesista en el quirófano, que suministra medicación relajante a los pacientes para hacer mas llevadero el proceso.

    Realizamos la cirugía de los dos ojos en el mismo acto quirúrgico y el tiempo aproximado de todo el proceso es de diez minutos.

    Una vez terminado el proceso, colocamos a los pacientes una especie de «tiritas» en los ojos. Acostumbro a utilizar este término en lugar de lentes de contacto blandas, para que los pacientes no confundan esta cirugía con otra que explicaremos posteriormente, en la que se colocan lentes intraoculares. Estas lentes de contacto o «tiritas» estarán protegiendo al ojo entre 3-7 días, que es el tiempo que tardará el epitelio en regenerarse. Es por eso por lo que tenemos que quitar el epitelio para dar el láser. Porque de lo contrario, si diéramos el láser directamente, cuando el epitelio se regenerase no tendríamos el efecto deseado de eliminación de dioptrías.

    Después de la intervención, el paciente va a casa y puede realizar vida prácticamente normal: lectura, móvil, televisión, tablet, pasear... Aunque los primeros días su visión será de alrededor del 50% de la que tenían antes de la intervención con gafas o lentes de contacto.

    Como hemos comentado, entre 3-7 días después de la cirugía quitaremos las lentes de contacto y, a partir de ese momento, la visión se recuperará progresivamente, siendo al menos igual que la de antes de la intervención con lentes de contacto o gafas en más del 95% de los pacientes a los 3 meses de la intervención.

    ¿En qué casos se realiza LASIK y en cuáles se realiza PRK?

    Habitualmente realizamos el proceso LASIK debido a que la recuperación es bastante más rápida que con PRK. Con lasik el 95% de los pacientes tienen al día siguiente de la intervención tiene una visión ya casi similar a la que tenían con corrección antes de la cirugía.

    Por este motivo, reservamos la técnica PRK para estos casos concretos:

    • Pacientes con ojo seco. Dentro de estos, englobamos a los que han sido usuarios de lentes de contacto durante muchos años y que ya no las toleran más.
    • Pacientes con córneas delgadas. Como hemos comentado en el post anterior, el láser lo que hace es evaporar tejido estromal, y a mayor cantidad de dioptrías, evapora más cantidad de tejido, por lo que, si la córnea es demasiado delgada, podría darse el caso de que no conservásemos los márgenes adecuados.
    • Pacientes que practican deportes de contacto o tienen trabajos en los cuales podrían darles algún golpe en el ojo. Ya que, si se les hiciera un LASIK, al recibir el golpe, podría desplazarse el bolsillo que realizamos. En cambio, en la técnica PRK, al no haber bolsillo, no se puede desplazar.

    Posibles complicaciones de las cirugías oculares

    Como en cualquier cirugía, en las intervenciones quirúrgicas oculares también existen posibilidades de que haya complicaciones, aunque las cirugías refractivas son las más seguras, con un índice de complicaciones menor al 1%.

    Las posibles complicaciones son las siguientes:

    • Haze: Un haze es una cicatriz corneal. Estas cicatrices pueden implicar visión borrosa u opacidad corneal en determinadas partes del campo de la visión. Se suelen clasificar entre 0 y 4, dependiendo de las alteraciones que puedan producir, siendo 0 una alteración visual nula y 4 el grado más elevado.
    • Aberraciones visuales: Bajo este término se engloban una serie de problemas visuales que pueden aparecer después de cualquier operación que afecte a los ojos. Algunos de estos problemas visuales serían la disminución de sensibilidad al contraste, mala visión nocturna (halos), facilidad de deslumbramiento o dificultad para conducir por la noche.
    • Ojo seco o dolor ocular crónico: Esto se debe a que tanto la calidad como la cantidad de la lágrima de los ojos no son las adecuadas y, en consecuencia, el ojo presenta molestias que, en los casos más graves, pueden llegar a ser dolorosas. En estos casos, se recomienda complementar la lágrima natural del ojo con lágrima artificial para mejorar su lubricación.
    • Infecciones corneales: Son muy poco frecuentes, pero son graves, como cualquier infección que tiene lugar después de una intervención, de ahí la importancia de seguir el tratamiento postoperatorio indicado por el doctor.
    • ¿En qué consisten los retoques?

    Los resultados de las cirugías refractivas son satisfactorios en el 95% de los pacientes. Dentro del 5% restante, lo que ocurre en la mayoría de los casos es que la visión no es tan buena como se esperaba porque el láser no ha corregido del todo el defecto refractivo y, por tanto, ha quedado algo de graduación. En esos casos, una vez estabilizada nuevamente la graduación, tendríamos que realizar un retoque. Es decir, habría que volver a aplicar láser. Habitualmente, cuando a un paciente le decimos que puede operarse, contamos siempre con la posibilidad de que el retoque pueda realizarse en caso de necesitarse. Si la realización del retoque no fuera posible, el paciente es advertido previamente para que lo tenga en cuenta antes de tomar la decisión. Lo que sí tenemos que tener claro es que, a un mayor número de cirugías corneales, la calidad visual irá disminuyendo. De ahí la importancia también de saber si conviene o no realizarlo y de considerar si la ganancia será o no elevada.

    La importancia de las expectativas

    Una de las claves para que el paciente se sienta satisfecho con el resultado de la cirugía es saber gestionar sus expectativas. Yo, siempre les digo a los pacientes que no se operen si lo que pretenden es ver como Superman. Hay que tener claro que el objetivo de la cirugía es mejorar la calidad de vida de los pacientes, logrando que su visión sea la misma que tenían antes de la cirugía utilizando las gafas o lentes de contacto, pero sin utilizarlas.

  • Cómo cuidar tus ojos durante el verano

    EVERANOVERANOl verano es una época en la que los ojos sufren más de lo normal por la exposición al sol, al mar y a las piscinas.

    Las lesiones oculares más frecuentes son:

    1) La queratitis actínica, que es una lesión de la córnea por los rayos solares. Suele aparecer después de haber estado tomando el sol sin protección ocular. En ocasiones estas lesiones tienen un origen tóxico, debido al contacto del ojo con las cremas de protección solar, que se disuelven con el sudor entrando en nuestros ojos. Sus síntomas característicos son dolor, lagrimeo, ojo rojo, hinchazón de los párpados y fotofobia (dolor a la luz). Esta lesión se diagnostica al observar un punteado en el epitelio corneal (la capa más externa de la córnea), que en realidad se traduce en la presencia de pequeñas úlceras corneales y se cura en pocos días con la aplicación de lágrimas artificiales y antibióticos oculares. Para evitarla debemos utilizar gafas de sol o las gafas opacas especiales para tomar el sol (comúnmente utilizadas en los solarium) y, si el paciente padece de ojo seco, es importante incrementar la frecuencia en el uso de lágrimas artificiales durante el verano.

    2) La conjuntivitis. Debemos diferenciar entre las conjuntivitis alérgicas y las infecciosas.

    • Conjuntivitis alérgica: Los pacientes que presentan conjuntivitis alérgica primaveral (generalmente niños) empeoran durante el verano al exponerse al sol y al calor. Es recomendable que los padres de niños alérgicos intenten modificar sus hábitos veraniegos y cambiar la playa por la montaña, donde las temperaturas son más suaves y adecuadas para estos pacientes. Si el paciente empeora, es aconsejable colocarse compresas frías sobre los párpados y evitar rascarse los ojos.
    • Conjuntivitis infecciosas: Las conjuntivitis infecciosas más frecuentes en verano son las víricas y en especial la causada por el adenovirus. Este virus es altamente contagioso y suele infectarnos en piscinas y playas. El paciente siente quemazón y presenta un intenso lagrimeo, ojos muy rojos y gran hinchazón de los párpados sobre todo por las mañanas. La conjuntivitis vírica produce una secreción transparente que el paciente confunde con lagrimeo, pero estas lágrimas están cargadas de virus, pudiendo contagiar a varios miembros de una misma familia. Para evitar el contagio familiar el paciente debe tomar medidas higiénicas estrictas, como tener su propia toalla, lavarse mucho las manos y utilizar gasas o pañuelos de papel para limpiarse los ojos. Es importante acudir al oftalmólogo para instaurar el tratamiento más adecuado y hacer el seguimiento, pues en ocasiones la virulencia del virus puede complicar la conjuntivitis con una queratitis, que puede durar meses y llegar a causar disminución de la agudeza visual por dejar cicatrices en la córnea.

    Por otra parte, el verano es especialmente complicado para los usuarios de lentes de contacto.

    El verano supone un problema añadido para los usuarios de gafas, por la dificultad para bañarse en la playa o en la piscina con ellas y el problema que les supone volver a encontrar su toalla una vez finalizado el baño. Por este motivo muchos pacientes utilizan las lentes de contacto en la playa y en la piscina, algo totalmente desaconsejado por los riesgos que conlleva. Las lentillas se resecan con el calor y el sol, ocasionando frecuentemente queratitis, que si no son atendidas y tratadas urgentemente por el oftalmólogo pueden complicarse con infecciones corneales, que pueden progresar rápidamente hacia el interior del ojo. Los portadores de lentes de contacto son la población más afectada por infecciones y deben saber que si el ojo se pone rojo o duele, lo primero que hay que hacer es retirar las lentillas.

    En ocasiones nos encontramos disfrutando de nuestras vacaciones en lugares donde nos resulta difícil mantener una buena higiene de las lentes de contacto, como cuando estamos de acampada. En estos casos pueden ser más aconsejables las lentes desechables diarias. Nunca debemos caer en la tentación de utilizar agua corriente para la limpieza de las lentillas o productos que no han sido diseñados para este fin, pues pueden estar contaminados por gérmenes como la acantoameba, que pueden causar una infección corneal devastadora y de difícil tratamiento.

    Las soluciones de limpieza y mantenimiento de las lentes de contacto no deben exponerse a temperaturas superiores a los 30º C, por lo que no es aconsejable dejar los botes de solución o los estuches con las lentes de contacto en la bolsa de la playa o en el maletero del coche, ya que se podrían dañar.

    Las lentes de contacto necesitan un ojo húmedo, con lágrima y ésta sufre la evaporación natural como consecuencia del calor o del aire acondicionado, por lo que en verano es aconsejable que estos pacientes utilicen lágrimas especiales para las lentillas, para evitar que el ojo se reseque y aparezcan las complicaciones. Con las lágrimas artificiales debemos tener el mismo cuidado que con las soluciones de mantenimiento de las lentillas y conservarlas siempre en lugares frescos. Si vamos a realizar un viaje largo en avión, lo aconsejable es quitarse las lentillas durante el vuelo, para evitar que se resequen o que nos quedemos dormidos con ellas puestas.


    Tampoco es adecuado tomar el sol con las lentes de contacto, ya que debido a la falta de parpadeo y al calor, los ojos se resecan y las lentes pueden perder la humectación pudiendo producir úlceras corneales o incluso quedarse pegadas a la córnea. Si esto ocurriera se debe lubrificar le ojo con lágrima artificial hasta que la lentilla recupere su hidratación y movimiento. En este momento la lente de contacto se puede retirar y acudir de urgencia al especialista para valorar las posibles lesiones ocasionadas.

    Otro segmento de la población que merece mención aparte en este tema son los niños:

    Sus ojos son mucho más sensibles a la luz solar ya que el cristalino no regula del todo la penetración de la radiación. Además, los jóvenes y los niños permanecen durante el verano más tiempo al aire libre sin ningún tipo de protección en sus ojos, lo que a la larga se traduce en una aparición de cataratas a una edad más temprana. Se recomienda el uso de gafas sol a partir de los 5 o 6 años, así como el uso de gorros o sombreros y evitar la exposición en las horas de máxima intensidad.

    Así pues, y como apunte final:

    No debemos olvidar este verano la protección de nuestros ojos con unas gafas de sol que nos aíslen de la radiación solar con unos cristales homologados y un buen filtro solar, no compradas en lugares que no nos garanticen su calidad.

    Además, conviene realizar una dieta rica en frutas y verduras para cuidar nuestra vista, así como alimentos ricos en antioxidantes que actúan como protectores de la luz y luchan contra los radicales más nocivos para la vista.

  • Anatomía del ojo

    Hoy hablaremos de la anatomía del ojo. Son conceptos algo básicos, pero me parecen importantes de cara a las siguientes entradas en el blog, para poder entender dónde y de qué estamos hablando.

    Anatomía del ojoAnatomía del ojo

    1) CÓRNEA:

    La córnea es la capa externa del ojo y es transparente.

    Tiene 2 funciones: servir como capa protectora y es responsable de las ¾ partes de la potencia óptica del ojo.

    Carece de vasos sanguíneos y se nutre gracias al humor acuoso (líquido que se encuentra dentro del ojo) y a las lágrimas artificiales.

    Es el tejido corporal con mayor densidad nerviosa.

    Mide aproximadamente 11,5 mm verticalmente y 12 mm horizontalmente y tiene un grosor medio de 540 micras.

    2) IRIS:

    El iris es la membrana coloreada y circular del ojoEste enlace se abrirá en una ventana nueva que separa la cámara anteriorEste enlace se abrirá en una ventana nueva de la cámara posteriorEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Posee una abertura central de tamaño variable que comunica las dos cámaras, llamada pupilaEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Su función principal es controlar la cantidad de luz que penetra en el ojo.

    El iris dispone de 2 músculos:

    1. Músculo esfínter del iris, que disminuye la pupila de tamaño (miosis)
    2. Músculo dilatador del iris, que permite dilatar la pupila (midriasis)

    El color está determinado genéticamente, en los recién nacidos suele ser de color azul claro o grisáceo y la coloración definitiva se alcanza entre los 6 y 10 meses.

    3) CRISTALINO:

    El cristalino es una estructura del ojo humanoEste enlace se abrirá en una ventana nueva con forma de lente biconvexaEste enlace se abrirá en una ventana nueva que está situado tras el irisEste enlace se abrirá en una ventana nueva y delante del humor vítreoEste enlace se abrirá en una ventana nueva. Es transparente, avascular y flexible. Se nutre principalmente del humor acuoso. Su anchura aproximada es de 3.5 mm

    Su propósito principal consiste en permitir enfocar objetos situados a diferentes distancias. Este objetivo se consigue mediante un aumento o disminución de su curvatura y de su espesor, proceso que se denomina acomodaciónEste enlace se abrirá en una ventana nueva. A medida que nos hacemos mayores, el cristalino va perdiendo progresivamente su capacidad para acomodar. Este fenómeno se conoce como presbiciaEste enlace se abrirá en una ventana nueva o vista cansada. Afecta a la totalidad de la población a partir de los cincuenta años aproximadamente y provoca la necesidad de usar gafas para enfocar objetos cercanos.

    Cuando se produce una pérdida de transparencia del cristalino, lo denominamos catarata y se provoca una pérdida de visión. La única forma de volver a recuperar la visión es por medio de la cirugía en la que sustituimos el cristalino por una lente artificial.

    4) RETINA:

    La retina es la capa más interna del ojo y está formada por tejido neuroepitelial (parte del Sistema Nervioso Central)

    Está conectada con el cerebro por el nervio óptico.

    Es el lugar en el que se realiza el proceso de la visión: transformar la luz que recibe, en un impulso nervioso que viaja hasta el cerebro a través del nervio óptico, y se convierte en las imágenes que percibimos. La luz llega a través de la córnea, cruzando la pupila y el cristalino hasta que llega a la retina. Es necesario que todas las estructuras estén sanas para una buena visión.

    La retina tiene una organización muy compleja. El nombre retina, tiene su origen en el latín "rete" que significa red y fue Ramón y Cajal quien describió las partes por primera vez.

    Dentro de la retina, se pueden distinguir algunas zonas de gran importancia:

    • Papila o disco óptico: corresponde al punto de entrada del nervio óptico en la retina y también al punto por el cual entran en el ojo las arterias retinianas y salen las venas retinianas (encargadas de la nutrición de la retina). Esta estructura forma el punto ciego del ojo, puesto que carece de células sensibles a la luz.
    • Mácula: zona en la parte posterior de la retina, en la cual hay una mayor densidad de vasos sanguíneos y fotoreceptores (conos), lo que hace que sea la zona de la retina especializada en la visión fina de los detalles. Sirve, entre otras cosas, para poder leer y distinguir las caras de las personas.
    • Fóvea: depresión poco profunda de la retina situada en el polo posterior del ojo en el centro de la mácula. Es el área de la retina que proporciona la visión de más alta resolución y precisión.
    • Retina periférica: Es la que nos permite la visión periférica. Si alguien está fuera de donde miramos, la retina periférica nos permite reconocerlo por su forma.

    5) COROIDES:

    Es una membrana formada por vasos sanguíneos y tejido conectivo. Y se encuentra entre la retina y la esclera.

    Tiene una coloración oscura debido a la gran cantidad de melanina que tiene y su función es la de evitar el rebote incontrolado de la luz dentro del ojo y de la nutrir las capas externas de la retina.

    6) HUMOR ACUOSO:

    Es un líquido transparente y fluido que ocupa el espacio existente entre el cristalino y la córnea. Sirve para nutrir y oxigenar las estructuras del globo ocular que no tienen aporte sanguíneo: la córnea y el cristalino.

    7) GEL VITREO:

    Es el gel que ocupa la cavidad del globo ocular. Es transparente y está pegado a la retina. Con la edad va sufriendo proceso de envejecimiento y es el responsable de las "moscas volantes" que ven algunos pacientes.

  • Cirugía láser

    Hoy hablaremos de las cirugías con láser para pacientes con miopía, hipermetropía y astigmatismo:

    Cirugía láserCirugía láser

    Como siempre digo a mis pacientes, existen tres requisitos para poder operarse:

    1. Ser mayor de 18 años.
    2. Que la graduación sea estable. Entendemos por estable una graduación en la que no haya habido aumentos de más de una dioptría en el último año. La explicación para esto es que nosotros con el láser operamos la graduación que el paciente tiene en este momento. Por lo tanto, si la graduación le siguiera aumentando, le habríamos quitado las dioptrías que tiene hoy, pero no la que va a tener dentro de un año. De ahí la importancia de este punto para que el éxito de la operación se mantenga a largo plazo.
    3. Se debe tratar en ojos sin patologías previas. El láser lo aplicamos en una lente natural del ojo llamada córnea y es necesario que esta córnea esté sana y tenga un grosor determinado para que podamos aplicar el láser. Con una prueba llamada topografía descartamos una enfermedad congénita llamada queratocono, una enfermedad que tenemos de nacimiento pero que muchas veces no da la cara hasta que no nos operamos. De ahí la importancia de descartar dicha enfermedad.

    El siguiente punto importantísimo para que el resultado de la cirugía sea el esperado es saber qué nos ofrece la cirugía.

    La cirugía no hará que tengamos visiones de "superhombres o supermujeres", lo que hace es quitarnos las dioptrías, es decir, que veamos lo mejor que podíamos ver previamente con gafas o lentes de contacto, pero sin tener que llevarlas.

    Yo siempre les digo a los pacientes que hagan la siguiente prueba: Probar a ver un reloj del microondas o del horno con gafas o lentes de contacto antes de operarse y que lo vuelvan a hacer el día que les dé el alta, pero sin las gafas puestas. Si son capaces de verlo, es porque el resultado de la intervención ha sido un éxito.

    Hay muchos pacientes que nos piden que "los dejemos a 0". El cero es un valor que no existe, nosotros consideramos ojos normales y que no necesitan gafas aquellos que están en valores de +-0.5 dioptrías.

    Aclaradas todas estas cuestione previas, vamos a ver los distintos tipos de intervenciones láser para operar la miopía, hipermetropía y astigmatismo. No podemos operar todas las dioptrías que queramos, ya que por un lado los láseres no son igual de efectivos y, por otro lado, porque el láser lo que hace es evaporar tejido de nuestra lente natural llamada córnea por lo que necesitamos que esta lente sea lo más gruesa posible para poder operar un mayor número de dioptrías. Por regla general, consideramos un valor normal de esta lente: 460-600 micras.

    1) CIRUGÍA LASIK O "queratomileusis in situ asistida con láser":

    Como he comentado antes, el láser se aplica sobre una lente natural del ojo llamada córnea.

    La córnea tiene 6 capas, pero la capa sobre la que tenemos que actuar se llama estroma.

    Para ello, en esta técnica lo que hacemos es crear algo similar a un bolsillo en la córnea (como si fuera un sobre). Este "bolsillo" puede hacerse de 2 formas: con un microqueratomo o con un láser FEMTOSEGUNDO y así dejamos expuesto el estroma, donde el láser de excímeros "evapora" el tejido. La cantidad de tejido evaporado dependerá del número de dioptrías y la localización del tejido dependerá de si somos miopes, hipermétropes o tenesmo astigmatismo.

    Una vez que hemos aplicado el láser sobre la córnea, volvemos a colocar el bolsillo que hemos levantado sobre la córnea y dejamos descansar al paciente durante unos quince minutos antes de irse a casa con los ojos cerrados.

    Este procedimiento se realiza con anestesia tópica, es decir en forma de gotas, aunque en el Hospital Quirónsalud Vitoria siempre hay un anestesista en el quirófano que habitualmente pone algo de medicación a los pacientes para que estén más tranquilos, pero nunca dormidos.

    El procedimiento dura aproximadamente diez minutos los dos ojos. Por la tarde el paciente requiere estar en casa con los ojos cerrados para que el "bolsillo" que hemos realizado se mantenga en su posición. En las primeras horas puede notarse una sensación de arenilla o el ojo seco.

    La principal ventaja de esta técnica reside en que al día siguiente el paciente puede hacer una vida prácticamente normal, con visiones casi del 100%. Pero es importante también decir que la recuperación definitiva tiene lugar a los 3 meses.

    En mi práctica clínica suelo hacer las siguientes revisiones para ver la evolución de los pacientes: la misma tarde de la intervención, a la semana, al mes y a los 3 meses.

    El paciente después de la cirugía tendrá que instilarse un tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios durante una semana. Es muy importante seguir al pie de la letra el protocolo explicado en consulta, ya que la complicación más grave en cualquier cirugía es la infección. Además, el paciente también deberá hacer uso de lágrimas artificiales y gafas de sol para evitar la sequedad que es típica de este procedimiento. Por ello, como explicaré próximamente en otro post, en gente que sabemos tiene algún grado de sequedad leve se recomienda realizar otro procedimiento.

    Os recuerdo que ante cualquier duda que os pueda surgir, podéis contactarme en la siguiente dirección: piojesus.garcia@quironsalud.esEste enlace se abrirá en una ventana nueva

  • Cómo nos afecta el Covid-19 a nivel ocular

    Como todos sabréis a estas alturas, el COVID 19 se contagia por gotas que expulsamos con la saliva al hablar, toser y estornudar y que pueden estar en el aire como aerosol o depositarse en distintos objetos. Por eso, cuando tocamos un objeto contaminado y luego nos llevamos la mano a la boca, nariz o los ojos nos podemos contaminar. De ahí precisamente la importancia de las mascarillas y del lavado continuo de manos con jabón o con soluciones hidroalcohólicas.

    Cómo nos afecta la Covid-19Cómo nos afecta la Covid-19

    Hasta ahora se ha visto que un pequeño porcentaje de pacientes que presentaban síntomas de coronavirus presentaban también una conjuntivitis vírica (1%). De hecho, existen pacientes con síntomas sistémicos de coronavirus que habían presentado días atrás una conjuntivitis. De ahí la importancia actual de controlar que los pacientes con conjuntivitis no presenten otro tipo de síntomas, como fiebre o tos seca, para descartar la posibilidad de tener una conjuntivitis por coronavirus y también para poder anticiparnos a la infección por el coronavirus.

    La conjuntivitis que provoca el coronavirus es una conjuntivitis folicular similar a la de otros virus, que no requiere de un tratamiento diferente al resto de conjuntivitis víricas pero su gravedad reside en que un porcentaje de esta gente puede progresar a neumonía o distress respiratorio.

    Otro punto importante a tener en cuenta es el uso de lentes de contacto ahora que se nos piden tantas medidas de higiene al respecto, incluyendo la de no tocarnos los ojos:

    En primer lugar, está confirmado que no hay evidencias hasta la fecha de que las personas sanas deban evitar el uso de lentes de contacto, o que los usuarios de lentes de contacto se encuentren en mayor riesgo de contraer una infección por coronavirus en comparación con quienes usan gafas; asimismo no hay evidencia que sugiera una correlación entre el uso de lentes de contacto y la propagación de COVID-19 o una infección por coronavirus relacionada con el uso de lentes de contacto.

    Sin embargo, se sabe que el virus SRS-COV-2 puede aislarse en la lágrima y conjuntiva y transmitirse por estas. Por este motivo y ante la excepcionalidad de la presente situación de pandemia, sería aconsejable que los ciudadanos no utilizaran lentes de contacto y estas fueran sustituidas por las gafas correctoras, siempre que sus circunstancias personales lo posibiliten. En estos casos se reforzarán las medidas de higiene según se indica a continuación.

    • Si el paciente presenta signos o síntomas locales o generales no se procederá a adaptar ningún tipo de lente de contacto hasta su resolución.
    • Si el usuario de lentes de contacto que no podía prescindir de aquellas presenta signos o síntomas locales a nivel ocular o generales, en particular del tipo resfriado o gripe: fiebre, tos seca, malestar general, etc. deberá dejar de usar sus lentes de contacto y pasar a usar sus gafas y consultar con su profesional de confianza si tiene cualquier tipo de duda.
    • En el caso de niños portadores de lentes de contacto, estas serán retiradas salvo en casos excepcionales en que sean imprescindibles (afaquia, queratocono, etc). En dichos casos las utilizarán con las medidas higiénicas y de desinfección indicadas, salvo la presencia de signos o síntomas que indiquen un proceso ocular que incompatibilice su uso.

    Medidas para el uso correcto de lentes de contacto:

    • En la inserción y extracción de las lentes de contacto, así́ como en la manipulación de éstas y de los portalentes, el lavado de manos será previo y posterior a la misma, como siempre se ha de realizar, cumpliendo indicaciones de lavado de manos de la OMS con la finalidad de no contaminar las lentes o de no contaminarse de ellas.
    • Utilizar, a ser posible, lentes desechables diarias y desecharlas de forma que no contaminen ni microbiológicamente ni como desechos plásticos.
    • En caso de utilizar lentes de contacto no desechables diariamente, del tipo blandas de hidrogel o silicona hidrogel, rígidas permeables o no a los gases, híbridas, esclerales o semiesclerales, etc. en su uso diario deberá realizar el siguiente protocolo de mantenimiento cada vez que se extraigan del ojo:
    1. Lavado de manos.
    2. Extracción de lente de contacto.
    3. Limpieza con frote mecánico y el limpiador adecuado recomendado.
    4. Enjuague con solución salina estéril.
    5. Desinfección mediante peróxido de hidrógeno al 3%. Para ello utilizaremos los sistemas de peróxido de hidrógeno para lentes de contacto de un solo paso, al alcance de los usuarios y distribuidos comercialmente, pero transformándolos en dos pasos. De esta forma retrasaremos la neutralización hasta al menos 6 horas de acción desinfectante sobre la lente de contacto que asegura un amplio efecto incluso contra el coronavirus – primer paso –. Tras ello se incluirá en el frasco la pastilla para la neutralización del peróxido – segundo paso – que dejaremos actuar al menos una hora.
    6. Las lentes de contacto se pueden utilizar una hora después de haber utilizado la pastilla neutralizadora (revisar en cada caso concreto las indicaciones del producto comercial de desinfección utilizado).
    7. Enjuague con solución salina previa a inserción de lente en superficie ocular.
    8. Lavado de manos previo a toma de la lente para su inserción en el ojo.
    9. Lavado de manos tras la inserción de las lentes.

    Y por último 2 puntualizaciones:

    1. Pacientes en tratamientos con derivados hemáticos (tipo suero autólogo), en principio suspenderán estos tratamientos siempre que puedan ser sustituidos por otros (lágrimas artificiales…)
    2. Tratamiento con cloroquina para el coronavirus: parece ser que uno de los tratamientos indicados para el coronavirus es la cloroquina, de la cual sabemos que a dosis elevadas y durante tiempo prolongado de toma puede provocar toxicidad macular. Por ello es importante hacer un seguimiento posterior a estos pacientes.
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Sobre este blog

Espacio en el que el Dr. Pío García, especialista en oftalmología del Hospital Quirónsalud Vitoria, responderá las dudas más frecuentes que se le presentan en su consulta en el día a día.

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