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Blog de Dermatología de Quirónsalud en Tenerife

  • ¿Qué es la sudamina?

    piel bebéLa sudamina o miliaria es una inflamación de un subtipo de las glándulas sudoríparas que se llaman ecrinas y que afectan fundamentalmente a los bebés debido a su inmadurez para regular la temperatura y el sudor. En condiciones de aumento de la temperatura y la humedad, puede presentarse con mayor frecuencia, por ejemplo en climas tropicales.

    Puede afectar a la piel de forma superficial, llamándose miliaria cristalina, y aparece como multitud de gotas de rocío encapsuladas sobre la piel del bebé. Si sigue afectando en profundidad se llama miliaria rubra, más rojiza en su presentación y cursa con más picor y molestias o miliaria profunda, y afecta a las zonas más profundas de la dermis, causando una mayor inflamación y dolor-picor.

    Es un cuadro inflamatorio no infeccioso, por lo que no se puede contagiar. En ocasiones, las lesiones de sudamina se pueden sobreinfectar por bacterias como el S. Aureus, con lo que el cuadro sí que puede volverse contagioso, pero no en su origen.

    Los bebés y niños son los más predispuestos a esta patología debido a la inmadurez en sus sistemas de regulación del sudor. Las glándulas ecrinas no regulan bien su funcionamiento, produciendo una hiperproducción de sudor a nivel cutáneo y obstruyéndose en algunos casos, lo que conlleva la aparición de la miliaria.

    Se diferencian de las erupciones y dermatitis atópica en que las sudaminas son un tipo de erupción pruriginosa debido a la obstrucción de las glándulas sudoríparas ecrinas, mientras que la dermatitis atópica es un tipo de eczema debido a una alteración de la función barrera cutánea mediada por alteraciones en numerosos genes implicados en las proteínas de estrato córneo entre los que destaca la filagrina, unido a una alteración inmunológica asociada que causa inflamación de la piel. Aunque las lesiones en algunas ocasiones pueden ser difíciles de diferenciar entre dermatitis atópica y sudamina, el origen y la fisiopatología son totalmente diferentes.

    Las elevadas temperaturas y aumento de humedad hacen que las glándulas ecrinas aumenten su función y, por tanto, el riesgo de obstrucción y sudamina, pero otras circunstancias que pueden aumentar el riesgo de sudamina son: climas tropicales, exposición ultravioleta, ciertos medicamentos, fiebre, exceso de ropa, ropa oclusiva sin fibras naturales, vendajes, apósitos, etc.

    Para prevenir su aparición es importante evitar el uso de ropas sintéticas y promover, sobre todo en niños, las fibras naturales como el algodón o lino que favorecen la transpiración. También es clave eludir abrigar a los niños en exceso, sobre todo a los bebés por estar más predispuestos a estos cuadros. El uso diario de fotoprotección para evitar el daño por la radiación UV en los bebés también representa un papel protector.

    En cuanto a su tratamiento, lo mejor es evitar las causas desencadenantes, como la fiebre, mediante el uso de antipiréticos y realizar una correcta hidratación de la piel afectada usando lociones fluidas ricas en sustancias calmantes antipruriginosas y antiinflamatorias como el mentol o la calamina. En casos de miliaria profunda o rubra puede ser necesario el uso de corticoides tópicos y de forma sintomática antihistamínicos sistémicos, si cursa con mucho picor. Si existe sobreinfección secundaria en ocasiones puede ser necesario el uso de antibióticos tópicos.

    Debido al picor que pueden presentar y a que la radiación UV supone un factor desencadenante y de agravamiento del cuadro es importante tomar medidas especiales de hidratación y fotoprotección. En ocasiones, en casos superficiales se ha descrito mejoría y desaparición del cuadro simplemente mediante el uso de una hidratación adecuada.


    Dra. Marina Rodríguez Martín

  • Impétigo en niños

    ampollas en la pielEl impétigo es una enfermedad caracterizada por la aparición de ampollas en la piel. Existen dos tipos: uno no ampolloso también llamado contagioso, que no cursa con ampollas sino con erosiones de la piel y costras amarillentas con aspecto de miel, y otro que cursa con pequeñas vesículas y ampollas.

    Estas ampollas, debido a la presencia de la bacteria causante, se pueden tornar secas y amarillentas con el paso de los días y son altamente infectantes para el niño que las padece como para otros niños, por lo que suelen existir más lesiones en contigüidad y otros familiares-amigos afectados. El diagnóstico suele ser clínico, mediante la exploración física y la anamnesis del dermatólogo, pediatra o médico de familia. En casos dudosos, el diagnóstico definitivo lo ofrece el cultivo microbiológico del exudado de las lesiones.

    Existen otras muchas enfermedades dermatológicas que pueden plantear un difícil diagnóstico diferencial: infección por virus herpes simple, penfiogoide ampollosos, que es una enfermedad autoinmune, infección por ciertos tipos de hongos llamados dermatofitos, reacción alérgica a picadura, infección por parásitos como la escabies, etc. Es la historia clínica y la exploración física por el personal cualificado la que permitirá el diagnóstico diferencial entre todas ellas.

    Al ser una infección cutánea superficial puede producir picor, ardor e, incluso, dolor si se encuentra en área peribucal. En ocasiones se pueden palpar adenopatías en las zonas adyacentes. Es frecuente la extensión a otras zonas en relación con el rascado en forma de pequeñas vesículas o ampollas redondeadas que se secan dejando costras amarillentas.

    Esta infección se produce por las bacterias Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. El subtipo de impétigo ampolloso está causado mayoritariamente por S. Aureus, ya que es un subtipo de fago específico (II) el que tiene la capacidad para producir las ampollas en la piel debido a la producción de una toxina que rompe las uniones entre las células. El S. Pyogenes produce el otro subtipo de impétigo (el contagioso), que no cursa con ampollas, ni vesículas sino con pequeñas heridas-erosiones en la piel y la formación de una costra amarillenta con aspecto de miel (melicérica) que se puede extender a otras localizaciones tras el rascado o autoinoculación. El subtipo de impétigo producido por el S. Pyogenes puede complicarse con problemas renales como la glomerulonefritis debido a reacciones inmunes del organismo tras la infección por esta bacteria.

    El impétigo contagioso se presenta como pequeñas heridas o erosiones superficiales tras pequeñas heridas o traumatismos con la formación de un exudado amarillento que se seca dejando abundantes costras con aspecto de miel. Normalmente se pueden observar varias lesiones en el mismo individuo fruto de la autoinoculación. El subtipo ampolloso se presenta como varias vesículas o ampollas con líquido amarillento o purulento normalmente en los miembros o tronco de los niños que se rompen fácilmente y dejan de la misma forma costras amarillentas.

    Más frecuentes en verano

    Este tipo de infecciones son más frecuentes en verano, debido a las condiciones de humedad y temperatura y la principal vía de contagio es el contacto directo con una lesión. El contacto piel con piel permite la diseminación de la infección de forma muy eficaz, encontrándose normalmente varios individuos afectos en la misma familia.

    Como cualquier otra infección, los pacientes con dermatitis atópica o con enfermedades que supongan alteraciones del sistema inmune: diabetes, tratamientos inmunosupresores, inmunodeficiencias, quimioterapia, etc., están más predispuestos a presentar esta infección. Los pacientes con dermatitis atópica, al no representar suficiente protección a nivel de la barrera cutánea, unido con la exposición a mayor humedad y cloro en piscinas, que suele empeorar el estado de la piel, son mucho más proclives a presentar este tipo de infecciones que los pacientes no atópicos. Además, proporcionalmente, los pacientes atópicos tienen un mayor número de colonias de S. Aureus habitando en la superficie de su piel y mucosas de forma natural, por lo que el riesgo de infección por este patógeno es mayor.

    Dependiendo de la extensión del cuadro se decidirá si la antibioterapia es tan sólo tópica, con cremas o de forma sistémica mediante jarabes o comprimidos, pero el tratamiento del impétigo será siempre un antibiótico junto con otras medidas para el tratamiento coadyuvante y sintomático (cremas emolientes, antihistamínicos para el picor, antiinflamatorios si existe mucha inflamación, etc)

    Cuidados

    Es fundamental realizar el tratamiento recetado por su especialista para acabar con la infección y con ello impedir que la batería siga progresando en la superficie cutánea y evitar así consecuencias más severas. Además, es importante, sobre todo en el caso de los pacientes atópicos, realizar una hidratación correcta diaria para mejorar la función barrera cutánea y evitar con ello futuras infecciones, así como aplicar medidas correctas de fotoprotección para evitar que pueden quedar zonas con "manchas" pigmentadas en las zonas con infección.


    Dra. Marina Rodríguez


  • Cuida la piel de tus hijos del sol

    piel niñoLa piel de los niños, a diferencia de la de los adultos, es una piel inmadura que no se protege adecuadamente frente al sol. No cuenta con una producción correcta de melanina, ni con la capacidad óptima para disipar el calor mediante las glándulas sudoríparas, por lo que una exposición inadecuada podría acabar en quemaduras solares e insolación.

    Los niños menores de 1 año no deben ser expuestos directamente al sol, sino que deben ser protegidos mediante el uso de fotoprotectores y ropa adecuada: camisetas, sombreros de ala ancha, etc.

    Los fotoprotectores adecuados para los niños deben cumplir ciertas condiciones:

    • Deben proteger frente a la radiación UVA y B como mínimo. Actualmente también se cuenta con fotoprotectores frente a radiación infrarroja y luz visible aún más potentes.
    • El factor de protección mínimo debe ser de 30 para niños con pieles claras, tanto en la cara como en el cuerpo.
    • Los fotoprotectores pediátricos deben ser hipoalergénicos, libres de perfumes y preferiblemente con pantallas físicas que resultan menos alergenizantes.
    • Niños con dermatosis específicas como la dermatitis atópica cuentan con productos específicos enriquecidos en sustancias hidratantes, calmantes, etc.

    La forma correcta de aplicación del protector solar debe cumplir las siguientes características:

    • Aplicarse media hora antes de la exposición
    • Renovarse cada 90-120 minutos, o antes si el niño ha sudado profusamente o se ha bañado
    • El protector debe aplicarse en cantidad suficiente, aproximadamente una cucharada de postre en cada área a cubrir (brazos, piernas, pecho, espalda, cara)
    • Aplicar el protector en áreas "olvidadas" como cuero cabelludo, orejas y nuca, plantas de los pies
    • Se debe aplicar el fotoprotector incluso en días nublados o si los niños están bajo la sombrilla, ya que los rayos UVA y B no se filtran por completo en estas condiciones. Además, en las horas centrales del día (12-16 horas) no debe exponerse a los niños al sol.
    • La validez del fotoprotector suele ser de un año tras haber sido abierto el envase, por lo que debemos tener en cuenta esta caducidad antes de su uso.

    La protección de los ojos también es importante y para ello se deben usar gafas homologadas con protección frente al 100% de rayos UVA y B, fabricadas en materiales hipoalergénicos y libres de tóxicos.

    Tras la exposición solar es importante el uso de crema hidratantes, pues la radiación ultravioleta puede producir sequedad cutánea.

    La fotoprotección de los niños no debe centrarse en su primer año de vida, sino en toda la infancia, ya que la radiación ultravioleta que reciban durante este periodo es crucial para determinar el riesgo de padecer un cáncer cutáneo en la vida adulta.


    Dra. Marina Rodríguez


  • Pecas, lunares y manchas; siempre con el dermatólogo

    manchas solaresLas "manchas en la piel" abarcan un espectro amplio de lesiones cutáneas, desde una simple peca (efélide) hasta un melanoma. Lo que se conoce como mancha solar no es en absoluto tan simple ni banal. A veces, estas lesiones representan un riesgo para nuestra salud y tratarlas de forma inadecuada por un profesional que no sea un dermatólogo conlleva un riesgo innecesario.

    Es por ello que toda mancha en la piel precisa de una valoración clínica y dermatoscópica adecuada por un dermatólogo (en web de la Academia Española de Dermatología Este enlace se abrirá en una ventana nuevapuede encontrar a los dermatólogos y sus consultas por provincias). El dermatólogo es el médico especializado en las lesiones cutáneas, el pelo, las uñas, las mucosas y las enfermedades de transmisión sexual y es quién debe valorar estas lesiones e indicar el procedimiento más conveniente para su tratamiento.

    En nuestro medio la incidencia de melanoma ha aumentado de forma muy alarmante, triplicándose en Canarias en los últimos años y, de la misma forma, han aumentado el resto de lesiones que se engloban dentro del cáncer de piel no melanoma (entre ellos, destacan por su frecuencia, el carcinoma basocelular). Estos cuadros precisan un tratamiento quirúrgico adecuado. Además, existen una serie de lesiones premalignas que también hay que tener en cuenta y tratar correctamente para evitar que progresen, como las queratosis actínicas, que parecen costras o manchas en la piel.

    La razón de este post es que no sólo hay que diferenciar un nevus o léntigo (y todas sus variantes: nevus de spilus, azul, congénito, halo nevus...) de un nevus atípico y de un melanoma. Sino, además, se deben diferenciar las lesiones benignas (queratosis seborreica, fibromas blandos, dermatofibromas...) de queratosis actínicas, basocelulares pigmentados y carcinomas epidermoides (lesiones malignas y premalignas). Esta labor, de suma importancia y complejidad, es competencia del dermatólogo.


    Dra. Nayra Merino

  • Como cuidar la piel tras el verano

    cuidados piel mujerEl sol, los productos químicos de piscinas y el exceso de agua dan lugar a diferentes problemas de piel: manchas blancas, manchas marrones, zonas ásperas… Con la correcta valoración dermatológica y un abordaje adecuado podemos recuperar nuestra piel después del verano.

    Para deshacernos del daño solar y de las manchas existen diferentes peelings químicos, cuyo mejor prescriptor es el dermatólogo, dado que hay muchos tipos diferentes: superficiales (glicólico, salicílico, láctico, mandélico, ferúlico…) y profundos (tricloracético, fenol). No todos los peelings químicos son aptos para todos los tipos de piel y, debe estudiarse primero la piel del paciente, analizar la misma con métodos como la luz de Wood o la luz polarizada que permitan descartar lesiones malignas subyacentes que contraindiquen la realización de los mismos o la existencia de una patología cutánea de base, como la rosácea, que pueda empeorar con determinados procedimientos de este tipo.

    Otra de las cosas que debemos tener en cuenta es realizar una correcta hidratación de la piel para ayudar en su recuperación. Ocurre lo mismo que en el caso de los peelings, cada tipo de piel se beneficiará más de un tipo determinado de hidratante, dado que hay una gran variedad en el mercado (ácido hialurónico, ácido ferólico, retinol, resveratrol, vitamina C…). Además, si tenemos manchas, el dermatológo podrá prescribirnos una crema personalizada, lo que se denomina formulación magistral, que suele tener muy buenos resultados. Este tratamiento domiciliario se puede acompañar del uso de mascarillas despigmentantes en consulta para acelerar y optimizar los resultados.

    Los tratamientos con inyecciones de ácido hialurónico con o sin vitaminas también ayudan a recuperar la hidratación de nuestra piel y a mejorar su aspecto y brillo, además estimulan la formación de colágeno y ácido hialurónico propio con lo que mejoran pequeñas marcas y arrugas finas. Otro tratamiento que obtiene resultados similares es el microneedling (microagujas), consiste en, con un aparato especial que genera pequeños microcanales en la piel, estimular la formación de nuestro colágeno endógeno y, a la vez, permitir que penetren en la dermis sustancias que aplicamos de forma superficial (hialurónico y factores de crecimiento) y que normalmente debido a la capa córnea de nuestra piel no llegan a penetrar en profundidad.

    La terapia fotodinámica es otro tratamiento que se puede utilizar para el fotoenvejecimiento. Se aplica una crema especial y una luz determinada en la zona a tratar, obteniendo la eliminación de manchas secundarias al sol y logrando un rejuvenecimiento y mejor aspecto de la piel. Es mínimamente dolorosa y tiene como ventaja que también trata lesiones premalignas de piel, es decir, aquellas pequeñas lesiones que aparecen en la piel por la acumulación de radiación solar durante años (queratosis actínicas) y que si no se tratan pueden desarrollar un cáncer de piel.


    Dra. Nayra Merino


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Sobre este blog

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y nos conecta con el exterior al tiempo que nos protege de él. Está permanentemente expuesto a las inclemencias del frío, el sol, los traumatismos, sin embargo, muchas veces olvidamos esta especial vulnerabilidad y la descuidamos. Con este blog, el equipo de Dermatología del Grupo Hospitalario Quirónsalud en Tenerife quiere ofrecerte sus consejos para cuidar adecuadamente la piel sana, pero también para tratar y prevenir aquellas enfermedades más frecuentes. Desde aquí trataremos de dar respuesta a todas tus dudas.

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