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Blog de los residentes de Psicología de la FJD

  • Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo

    Elisabeth Kübler-RossEste enlace se abrirá en una ventana nueva fue una psiquiatra suiza que trabajó con personas en fase terminal y describió el proceso de duelo en cinco etapas:

    2020 06 09 Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 06 09 Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo 1


    • Negación: estado de incredulidad y confusión, "sensación de que no está pasando".
    • Ira: se comienza a tomar conciencia de la pérdida, aparecen diferentes emociones como rabia, hostilidad, irritabilidad y resentimiento, que pueden dirigirse hacia uno mismo o hacia personas del entorno, acompañado de culpabilidad por de lo que hizo o lo que no en la relación con el fallecido. Al mismo tiempo pude aparecer sensación de injusticia y dudas del tipo: ¿Por qué a mí?
    • Negociación: conviven la nostalgia por la pérdida y el compromiso de la recuperación personal. Es una etapa del afrontamiento en la que puede aparecer la culpa junto con la toma de conciencia de la realidad.
    • Depresión: aparecen sentimientos de vacío y dolor profundo por la pérdida, pero no necesariamente deriva en un trastorno depresivo.
    • Aceptación: La persona acepta la realidad, mira hacia el futuro y da nuevos significados a su vida. Coloca al fallecido y comienza una relación que no implica conexión física, pero si emocional, lo que produce una adaptación a la nueva realidad.

    Otro autor que se ha dedicado a trabajar con el duelo es J. William Worden, miembro de la Asociación Americana de Psicología, el cual describió las tareas que el doliente necesita resolver:

    • Aceptar la realidad de la pérdida. Consiste en asimilar el fallecimiento, a nivel racional "sé que la persona ha muerto y no va a volver" y emocional, que implica tolerancia de las emociones que esta situación genera.
    • Elaborar las emociones y el dolor de la pérdida. Esta tarea requiere identificar las emociones y expresarlasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, sin juzgar, aceptando la tristeza, la pena y la culpa que pueden aparecer.
    • Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está. Implica la formación de una nueva parte de la identidad, "viudo", "huérfana"… que puede llevar a la asunción de nuevos roles para suplir los que realizaba la persona fallecida y resolver dificultades derivadas de la muerte, a la vez que se vuelve a realizar las actividades previas al fallecimiento. En ocasiones un duelo pude resultar en la creación de nuevas amistades, ampliando la red de apoyo. Esta etapa supone dar continuidad a la propia vida junto con una renovación.
    • Recolocar emocionalmente al fallecido. Esta tarea tiene que ver con continuar con la vida, sabiendo que no volverá a ser como antes, pero que se mantiene un vínculo emocional con el fallecido. En muchos casos puede aparecer miedo al olvido, sensación de deslealtad "por seguir con la vida como si nada hubiese pasado", pero la realidad es que todos los dolientes son conscientes de la pérdida, en esta fase se cambia la relación física que se mantenía con la persona a una relación emocional.

    Es importante tener en cuenta que las fases del duelo no ocurren necesariamente de forma sucesiva, sino que pueden darse varias al mismo tiempo, incluso retroceder. Lo mismo ocurre con las tareas, el orden, tiempo y la manera en que se realicen serán particulares de cada persona.

    El proceso de duelo es individual, no habiendo ni una forma correcta, ni una sola forma de producirse.

    Al igual que es importante conocer las fases y tareas del duelo, resulta fundamental hacer un buen acompañamiento, por lo que vamos a hacer una breve descripción sobre "qué decir y qué no", a una persona que está atravesando un duelo reciente:

    Qué no decir

    • "Es voluntad de Dios", "Todo sucede por una razón", "Está en un lugar mejor"… Los tópicos espirituales no ayudan a que la otra persona se perciba comprendida, sino que van dirigidos a disminuir o eliminar el dolor que percibimos en el otro y que nos angustia, lo que puede derivar en que quien está de luto no se sienta comprendido. Incluso si la otra persona comparte tus creencias, hay que tener cuidado con "dónde" se pone la responsabilidad de la muerte, ya que puede derivar en una crisis religiosa en el doliente.
    • "Ya era muy mayor", "Vivió una vida plena"… Saber que la persona vivió una vida larga o plena no mitiga el dolor dejado por su pérdida. No hay una edad buena para morir, siempre habrá momentos familiares, eventos... en los que el fallecido no va a estar.
    • "Ya han pasado unos días, deberías estar mejor"… No hay un calendario establecido para que el dolor pase, cada uno tiene un ritmo para resolver un proceso de duelo y demandar que se encuentre mejor solo dificulta que no pueda compartir su tristeza con los demás.
    • El tiempo todo lo cura"… El tiempo es importante para resolver un proceso de duelo, pero no es necesario ni suficiente, hay muchos casos en los que a los pocos días se puede tener colocada la muerte de un ser querido y otros en los que, aunque pasen los años, el malestar continua como el primer día. Es importante apoyar al doliente y dar un espacio para la expresión del malestar, sin importar cuánto tiempo ha pasado desde la pérdida.

    Frases que pueden ayudar en duelo

    • "No sé qué decirte"
    • "No sé cómo ayudarte, aunque me gustaría poder hacerlo"
    • "Me gustaría poder calmar tu dolor de algún modo"
    • "No puedo imaginarme lo que estás sintiendo, pero puedo estoy aquí por si quieres hablar"

    Reconocer ante una persona que la situación que está viviendo es difícil, que eres consciente de que no hay palabras que puedan calmar su malestar y darle espacio para que comparta su tristeza cuándo quiera, es el mejor de los apoyos que podemos ofrecer a un doliente.

    ‘Y entendí que lo que me esperaba no era seguir sin ti,

    era seguir contigo acompañándome desde otro lugar’

    Adela Sánchez-Escribano Martínez

    Residente de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • ¿Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda?

    Conocer cómo funcionan las emociones, comprenderlas y saber cómo regularlas son habilidades que resultarán en beneficio de nuestra salud física y mental.

    Dentro de una cultura que fomenta el estar felices y evitar a toda costa las emociones desagradables, debemos tener presente que todas las emociones existen por una razón: son necesarias para la supervivencia del ser humano y la vida en sociedad.

    2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (1)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (1)

    En cualquier momento podemos ser conscientes de nuestras emociones, sobre todo si son intensas. Cuando sentimos una emoción fuerte y nos paramos a escucharla, seguramente descubramos que se debe a que algo ha cambiado, algo nos ha afectado. Aunque las emociones son algo cotidiano, no resultan fáciles de comprender para todo el mundo, quizá por el énfasis que se ha hecho desde tiempo atrás en los procesos racionales e intelectuales.

    Las emociones se activan cuando nuestro aparato psíquico detecta algún cambio significativo, precisamente por eso son tan necesarias para la supervivencia. Para entender bien la importancia de las emociones pensemos en un ejemplo: cuando somos bebés dependemos completamente del cuidado de los adultos que nos rodean y sólo disponemos de la expresión emocional para comunicarnos con ellos. Gracias a la risa o el llanto del niño/a los padres entienden que el bebé necesita algo y se sienten atraídos a interactuar con él.

    Cómo podemos ver, las emociones no solo tienen una función adaptativa, sino también una función social.

    Veamos algunas de las funciones de la emoción para entender mejor su importancia:

    ·Alegría: es la emoción que nos une a los demás. También incrementa nuestra energía y capacidad de disfrute.

    ·Sorpresa: es una emoción que nos incita a la exploración y fomenta nuestra curiosidad e interés.

    ·Asco: nos ayuda a evitar estímulos desagradables y aumentar nuestros hábitos de higiene.

    ·Miedo: aunque es una emoción que no nos gusta sentir, tiene una importante función, protegernos escapando o evitando peligros.

    ·La ira: es la emoción que nos ayuda a defendernos y enfrentar obstáculos que bloquean la consecución de objetivos.

    ·Tristeza: de nuevo otra emoción que no nos damos permiso a sentir ni expresar, pero con una importante función. La tristeza nos permite una pausa en la vida para recuperarnos de algún acontecimiento doloroso. También fomenta que las demás personas se acerquen a nosotros para ayudarnos y así reintegrarnos de nuevo, poco a poco a las actividades de nuestra vida.

    2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (2)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (2)

    Como vemos, todas existen por algún motivo. Dejar que se expresen las emociones agradables y las desagradables, escucharlas y comprenderlas es fundamental para que cumplan esta función.

    El problema surge cuando la frecuencia, duración e intensidad de estas emociones son tan grandes que hacen que dejen de ayudarnos y nos causen dificultades y limitaciones en nuestra vida diaria. También es igual de problemático intentar "controlar" y bloquear una emoción, ya que impedir su expresión nos privará de que cumpla su cometido.

    Hasta aquí hemos visto el proceso de comprensión de nuestras emociones, ahora vamos a profundizar en la habilidad para saber regularlas cuando nos sintamos desbordados por ellas.

    Técnicas para la regulación emocional

    El concepto regulación emocional es acuñado por Gross en 1998, se refiere al proceso por el cual las personas influyen en sus emociones, en cuándo y cómo las experimentan y expresan.

    La desregulación implicaría la incapacidad para aceptar y gestionar las emociones o aquellos momentos en que la intensidad de la emoción es tan alta que interfiere con el autocontrol.

    Las técnicas para la regulación emocional van dirigidas a dar a las personas la capacidad para experimentar, influenciar, gestionar o expresar emociones de tal manera que faciliten la conducta dirigida a objetivos y no interfieran en la consecución de estos.

    2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (3)Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 05 11 Qué puedo hacer cuando una emoción me desborda (3)

    Hay dos estrategias generales para la regulación emocional:

    ·Dirigidas a la aceptación emocional:

    -Educación emocional en relación con conocer las distintas emociones, ponerle nombre, discriminarlas.

    -Expresión emocional ajustada a la situación, aumentando la tolerancia a estados emocionales difíciles y poniendo en marcha estrategias de autocontrol.

    -Comprender que las emociones nos están indicando algo sobre la situación, parar y escuchar qué información nos están dando.

    -Realización de Mindfulness, técnica dirigida a estar conectados con el presente, a través del cuerpo, los sonidos, los pensamientos…

    ·Estrategias de cambio:

    -Aumentar la actividad, la pasividad fomenta que se viva el malestar con más intensidad, lo que a su vez impide que se generen nuevas emociones.

    -Provocar la distracción en las situaciones en las que no se puede cambiar de actividad

    -aumentar las relaciones sociales.

    -Establecer pequeñas metas para resolver los problemas.

    -Desactivación de estados de ansiedad con técnicas de relajación como la respiración abdominal, la relajación de Jacobson o la visualización en imaginación de algún entorno agradable.

    -Exponerse a situaciones que se temen sin evitarlas, al mismo tiempo que se debe disminuir el contacto con eventos que generan excesivo malestar.

    En resumen, facilitar la expresión de nuestras emociones, comprenderlas y regularlas es importante para manejarnos en la vida, estar en sociedad y disfrutar de una buena salud física y mental.

    Francisco Javier Bonilla Rodríguez

    Adela Sánchez-Escribano Martínez

    Residentes de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Enfrentarse a la pérdida

    La pérdida es algo inherente al ser humano. Para entender la experiencia de la pérdida, suele ser útil reconocer su omnipresencia en la vida humana.

    2020 01 29 Enfrentarse a la pérdida 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 01 29 Enfrentarse a la pérdida 1

    A lo largo de nuestra existencia nos enfrentamos a multitud de situaciones de pérdida. Desde la infancia, cuando un niño pierde su juguete predilecto o su lugar como hijo único. Así como en la adolescencia, cuando perdemos nuestro primer amor o a nuestra amiga del alma, y también en la adultez, cuando perdemos un trabajo, una pareja, un rol o renunciamos a un sueño que terminamos por asumir inalcanzable. Crecer implica perder, dejar atrás. Cada decisión supone una renuncia. Todo cambio, aunque nos enriquezca, también implica algo de pérdida... vivir, a fin de cuentas, es una acumulación de pérdidas, aunque también de aprendizajes. En cierto modo, perdemos algo con cada paso que avanzamos en el viaje que la vida. Perdemos objetos, lugares, momentos, ideales, sueños, metas y, por supuesto, perdemos personas a las que queremos. Aunque toda pérdida supone un duelo, podríamos decir que la muerte de un ser querido es la pérdida por antonomasia. Es en este tipo de pérdida, que todos experimentamos a lo largo de la vida, donde el duelo aparece en todo su esplendor y se manifiesta con toda su crudeza, por eso será en este tipo de duelo en el que nos enfocaremos en las siguientes líneas.

    ¿Qué es el duelo?

    El término duelo tiene su origen etimológico en el latín, procede de la palabra "dolus" que significaba, literalmente, "dolor". Así, aunque se trate, en principio, de una reacción adaptativa normal ante la pérdida de un ser querido, no deja de ser una de las experiencias más dolorosas de la vida y un acontecimiento vital estresante de primera magnitud que se ha relacionado con la aparición de diversos problemas de salud (por ejemplo, se ha asociado el duelo con mayor riesgo de depresión, ansiedad o el abuso de alcohol y fármacos).

    El duelo es un proceso único e irrepetible, dinámico y cambiante cuya forma de presentación varía entre personas, familias, sociedades y culturas. Durante mucho tiempo, las teorías tradicionales sobre el duelo presentaban a los dolientes como víctimas, como sujetos pasivos de una experiencia no elegida que deben superar, pero sobre la que tienen poco o ningún control. Esta concepción del duelo, presupone que las personas que han sufrido una pérdida poco pueden hacer con su dolor más que esperar que "el tiempo cure sus heridas". Hoy en día, sin embargo, se defiende una concepción del duelo diferente, otorgando un papel activo al doliente, quien, para superar la pérdida, no solo tendrá que transitar por el dolor de la ausencia, sino que tendrá que enfrentarse a una serie de desafíos o tareas para una adecuada elaboración del duelo.

    2020 01 29 Enfrentarse a la pérdida 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 01 29 Enfrentarse a la pérdida 2

    ¿Qué debo tener en cuenta si he perdido a alguien?

    o En primer lugar, hay que saber que cada duelo es único, ni todas las personas viven igual el proceso de duelo, ni la misma persona atraviesa de la misma manera diferentes duelos.

    o El duelo es un proceso, palabra que implica tiempo. Cada persona necesita una cantidad de tiempo diferente, conviene ser paciente y no intentar acelerarlo.

    o El duelo no es una enfermedad, aunque puede compartir sintomatología con otras categorías diagnósticas, como ansiedad o depresión. Destacan síntomas como la sensación de ahogo, la falta de ilusión, el agotamiento, la hipersomnia o el insomnio o los síntomas somáticos.

    o Conviene aceptar y compartir los diferentes sentimientos que surjan en relación con la pérdida. Para aceptar que nuestro ser querido ya no está, hay que hablarlo, recordarle, compartir el dolor y expresar las emociones que le acompañan cuando lo necesitemos.

    o Es importante intentar mantener la rutina en la medida de lo posible. La vida continúa y es posible que otras personas nos necesiten. Realizar actividades que nos resulten satisfactorias puede ayudarnos a sobrellevar el dolor y pueden favorecer emociones positivas.

    o Cuida tu salud, en ocasiones el dolor puede hacer que descuidemos la alimentación, el ejercicio y los buenos hábitos, repercutiendo en nuestra calidad de vida e influyendo negativamente en nuestro estado anímico, favoreciendo la sensación de malestar.

    ¿Cómo puedo apoyar a alguien que ha sufrido una pérdida?

    En muchas ocasiones, cuando un amigo o allegado pierde a un ser querido nos invade la tensión de no saber qué decirle o cómo actuar. Muchas veces intentamos "animar" a esa persona con frases como "no pienses más en eso", "tienes que ser fuerte", "el/ella no querría verte llorar", a pesar de su buena intención, este tipo de comentarios son desaconsejables, pues no conviene tratar de reprimir la expresión de sentimientos por parte de quién sufre. Por el contrario, lo ideal es abrir las puertas a la comunicación, manifestando interés mediante preguntas que permitan a la otra persona expresarse si así lo quiere "¿cómo estás hoy?". Es aconsejable sustituir ofrecimientos generales del tipo "llámame si necesitas algo", que tienden a declinarse, por ayudas concretas y tomar la iniciativa de llamar a la persona. Además, hablar de nuestras propias pérdidas y de cómo las afrontamos y adaptamos a ellas puede resultar de utilidad a la persona y puede favorecer que se sienta comprendido y que hable de su propio proceso.

    En definitiva, hay pocas normas para ayudar a la persona, se trata de "estar ahí", mostrarse disponible, permitiéndole compartir su experiencia y acompañándole en el tránsito de su pérdida.

    Cristina Ruiz Nogales

    Residente del Servicio de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Si estoy triste, ¿tengo depresión?

    Comúnmente se piensa que estar triste implica tener depresión, pero la realidad es que son dos aspectos emocionales diferentes, en la medida en que, estar triste es una emoción adaptativa que todas las personas experimentan y estar deprimido es una enfermedad que solo algunas personas padecen.

    La tristeza es una de las emociones básicas que, junto con la ira, la alegría, el miedo, el asco y la sorpresa se van desarrollando a lo largo del crecimiento de los individuos, de forma que no nacemos con la capacidad para expresarla, pero este aprendizaje se produce muy tempranamente, entre los dos y los ocho primeros meses de vida ya están desarrolladas.

    2019 12 20 Si estoy triste, tengo depresión 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2019 12 20 Si estoy triste, tengo depresión 2

    Las emociones tienen diferentes funciones, entre las que se encuentran:

    ·Función adaptativa: facilita el ajuste a nuevas condiciones del entorno.

    ·Función social: informa al otro sobre como estamos y permite a los demás anticipar nuestras conductas.

    ·Función motivacional: las emociones potencian y dirigen nuestras conductas.

    Debido a todo esto, la tristeza es adaptativa ya que permite que nos adaptemos a la situación que estamos viviendo, motiva y dirige nuestro comportamiento para realizar los cambios necesarios para encontrarnos mejor, además de informar a nuestro entorno sobre como nos sentimos y de esta manera facilita conductas de atención, acercamiento y cuidado por parte de los demás.

    Sin embargo, la depresión implica un estado emocional que es desadaptativo en la medida en la que no permite a la persona continuar con su rutina diaria y dirigirse a sus objetivos, bien por la intensidad de la tristeza y/o por la elevada frecuencia con la que aparece, pero además tienen que aparecer otros síntomas.

    De forma obligatoria para el diagnóstico de depresión la persona debe tener un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día y/o manifestar disminución del interés en los eventos que habitualmente le gustaban, o un empobrecimiento en la capacidad para experimentar placer mientras las realiza, durante al menos dos semanas, junto con al menos cuatro síntomas entre los que están:

    ·Insomnio o necesidad excesiva de dormir.

    ·Conductas enlentecidas o por el contrario agitación, que sea observable por los demás.

    ·Fatiga, pérdida de energía.

    ·Sentimientos de inutilidad o de culpa, excesivos o inapropiados.

    ·Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión.

    ·Pensamientos recurrentes de muerte o de suicidio.

    A pesar de que hay unos criterios comunes para identificar esta enfermedad, la realidad es que las personas que la padecen pueden experimentar síntomas y estados completamente diferentes unas a las otras, incluso una misma persona que tiene diferentes episodios depresivos a lo largo de su vida, la forma en que los viva pueden no tener mucho en común.

    2019 12 20 Si estoy triste, tengo depresión 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2019 12 20 Si estoy triste, tengo depresión 1

    Por todo lo anterior, la depresión en una enfermedad mental que requiere un tratamiento especializado, sin embargo en la práctica clínica lo que nos encontramos es, que desde el inicio de ésta hasta que la persona llega a las consultas de Salud Mental ha pasado por muchos sitios y tomado decisiones, que en pocas ocasiones han mejorado la situación en la que se encuentra, como pueda ser, tomar un tratamiento farmacológico que le ha recomendado un familiar porque a él le vino bien, haber acudido a personas que nada tienen de especialistas en busca de una cura inmediata, o por el contrario sentirse tan avergonzados por percibir que están pasando por un momento vital difícil que no pueden superar ellos mismos, retrasando la petición de ayuda.

    Por el contrario, la tristeza no requiere de tratamiento, pero también encontramos gente que ante esta emoción demandan, o mucho más peligroso, comienzan un tratamiento por su cuenta ante el malestar que perciben, devolviéndose a sí mismos el mensaje de que no es válido lo que están sintiendo, impidiendo que otros puedan acompañar, consolar y contener la emoción, además de no poder generar cambios en el entorno que resultarían muy adaptativos y beneficiosos.

    Es importante tener en cuenta estas diferencias para poder identificar los casos en que es necesario pedir ayuda a profesionales, de los que son estados habituales en las personas, pero en ambos casos es necesario permitirse atender a la emoción, escucharla y compartir con su entorno cómo se encuentran.

    "Las personas auténticas viven como sienten"


    Adela Sánchez-Escribano

    Residente del Servicio de Psicología

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • El cáncer de mama y las emociones

    El diagnóstico de un cáncer es un golpe tan importante que provoca cambios en todas las áreas de la vida, obligando a dejar el proyecto vital y a hacer cosas que no estaban planeadas, como ir a múltiples médicos, pruebas y tratamientos que colocan a la persona en una situación de incertidumbre, inseguridad y sensación de pérdida de control.

    2019 11 05 El cáncer de mama y las emociones 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2019 11 05 El cáncer de mama y las emociones 1

    El cáncer de mama, además, tiene un impacto en la propia identidad, el autoconcepto y la autoestima, por los cambios que genera en la imagen corporal, afectando además al rol femenino, social, maternal, sexual que ocasiona diferentes emociones y puede generar alteraciones en las relaciones sociales.

    Todas las emociones que aparecen ante un diagnóstico de cáncer de mama se entienden como una reacción emocional adaptativa; es decir, una reacción normal ante una situación anormal. Estas emociones intensas ayudan a asimilar el diagnóstico, a afrontar la situación y a darnos cuenta de qué cosas necesitamos.

    De manera que las emociones son nuestras aliadas, ya que facilitan la toma conciencia de las necesidades, ayudan a movilizar energía para el afrontamiento y permiten comunicar a otros lo que necesitamos.

    ¿Qué es normal sentir?

    • Ante el diagnóstico: confusión, angustia, evitación y sorprendente calma, tristeza sensación de que no es real, enfado.
    • Ante el tratamiento: ansiedad, dudas, indecisión, preocupación, apatía relacionada con el estado físico.
    • Al finalizar el tratamiento: desánimo, ansiedad, enfado, inseguridad por haber estado yendo a tantas citas médicas y que ahora no me tengan tan controlada, sensación de bajón físico por haber estado todo el periodo anterior en el esfuerzo y en la lucha activa, sensación de que se está peor ahora que durante el proceso médico.

    Estas emociones son muy diferentes, pero entran todas dentro de lo normal, son esperables y lo habitual es que estén un periodo de tiempo y remitan después.

    2019 11 05 El cáncer de mama y las emociones 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2019 11 05 El cáncer de mama y las emociones 2

    ¿Qué puede ayudar durante el proceso médico?:

    • Identificar mis emociones, darme permiso para sentirlas y tratar de entender qué me están trasmitiendo.
    • Darme permiso para comunicar mis emociones o pensamientos a quien yo elija y en el momento que yo elija.
    • Centrarme en el aquí y ahora, en la etapa en la que me encuentro y el objetivo inmediato.
    • Continuar con los proyectos vitales y actividades gratificantes en la medida que mi estado físico lo permita.
    • Participar de manera activa en el proceso médico, pedir el tipo de ayuda que necesito a mis familiares, pedir a mi especialista la información que me interesa, implicarme en la toma de decisiones…

    ¿Cuándo pedir valoración con un especialista en salud mental?

    • Cuando la intensidad, frecuencia y duración de los episodios emocionales son excesivos y no consigo aliviarlos; por ejemplo, si lloro y después me siento aliviada, es que me está viniendo bien llorar; pero si lloro durante horas, no consigo que se me pase y no me alivio, ahí estoy teniendo una dificultad en gestionarlo. O con el enfado, si estoy irritable, es normal, cada uno necesita su espacio y si me ayuda a reflexionar y luego retomar la relación con los demás, me está sirviendo; por el contrario, si esto me genera conflictos en mi entorno y cada vez estoy más asilada, puede que tenga una dificultad.
    • · Cuando observo que mis estrategias de afrontamiento son muy rígidas y me dificultan adaptarme a la situación. Por ejemplo no es lo mismo tener la información que necesito para tomar decisiones que buscar información para calmarme, pero no conseguirlo y entrar en la dinámica de leer y angustiarme más. O con la evitación, es normal todo el mundo evita, pero si se generaliza y dificulta la continuación de los tratamientos o comunicarme con mi entorno, pues ahí también hay dificultades.

    Crecimiento personal

    Algunas personas describen sentimientos de fortaleza y capacidad de afrontamiento activo, positivo y optimista. Sentimientos de los que no eran muy conscientes antes del diagnóstico porque no habían tenido oportunidad y se sorprenden de haber podido superar situaciones que no habrían imaginado. El proceso médico les ha permitido haber vivido momentos que ofrecen la oportunidad de enriquecerse y autodescubrirse.

    También muchas pacientes describen un cambio en las prioridades de la vida y en las relaciones interpersonales, por ejemplo menos dedicación por el trabajo, más disfrute situaciones cotidianas y aumento del autocuidado.

    Pero este crecimiento personal no es un objetivo al que haya que llegar, ni lo experimenta todo el mundo, a veces ocurre con distinta intensidad, en diferentes etapas del proceso.


    "No tengas miedo de tus miedos. No están ahí para asustar, están ahí para hacerte saber que algo vale la pena"

    C. JoyBell


    Adela Sánchez-Escribano

    Residente del Servicio de Psicología

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

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Hábitos beneficiosos para nuestra salud mental y bienestar psicológico. Educación sobre nuestras emociones y pensamientos. Consejos para promover el bienestar psicológico...

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