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Blog de los residentes de Psicología de la FJD

  • Factores psicológicos implicados en la lesión deportiva: la relación mente-cuerpo en la recuperación de los deportistas lesionados

    Uno de los eventos más negativos y estresantes que puede sufrir un deportista es lesionarse. Dependiendo de la gravedad de la lesión y el momento en que se produzca, va a ocasionar mayor estrés y emociones negativas.

    2021 03 23 Factores psicológicos implicados en la lesión deportiva 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2021 03 23 Factores psicológicos implicados en la lesión deportiva 1

    A mayor gravedad y mayor tiempo estimado de recuperación, más dificultades de afrontamiento a nivel psicológico supondrán una lesión. El momento en que se produce la lesión durante la temporada también es relevante, ya que no es lo mismo lesionarse en la fase regular de la temporada que antes de las fases finales. El momento vital del deportista también es muy importante ya que una lesión puede producirse en un momento de gran progresión o en etapas finales de la carrera deportiva. Las lesiones siempre son inoportunas, pero en ocasiones pueden tener una gran influencia en la carrera deportiva, causando pérdida de oportunidades o incluso la retirada.

    Ya estemos hablando de deportistas de élite como a nivel recreativo, el deporte puede suponer un pilar importante en la vida de la persona. La lesión puede poner en riesgo la práctica de un rol importante y la pérdida de un fuerte reforzador que genera bienestar tanto físico como psicológico.

    Desde la Psicología, cada vez está mejor establecida la relación entre factores psicológicos y las lesiones. Lesionarse tiene consecuencias con clara repercusión en la esfera psíquica y emocional:

    • · Al sufrir una lesión se producen cambios y reajustes en la actividad diaria, cambiando la asistencia a entrenos y competiciones por intervenciones, reposo o rehabilitación. Esta interrupción genera un mayor aislamiento ya que se ve interrumpida la participación en la actividad social y de grupo.
    • · A causa de la lesión se pone en riesgo la posición y permanencia en el equipo, incluso tener acceso a nuevos contratos. El riesgo de pérdida puede causar una sensación de amenaza.
    • · Los plazos de recuperación no son fijos y generan una gran carga de incertidumbre y sensación de pérdida de control.
    • · Una lesión de gravedad incluso puede dificultar realizar actividades básicas de la vida diaria como vestirse solo, desplazarse

    2021 03 23 Factores psicológicos implicados en la lesión deportiva 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2021 03 23 Factores psicológicos implicados en la lesión deportiva 2

    Todos estos factores influyen en el bienestar psicológico de la persona. Síntomas como mayor irritabilidad, hostilidad, pensamientos negativos, síntomas depresivos o ansiedad son frecuentes en deportistas lesionados.

    El control del estrés y manejo de las emociones y pensamientos negativos asociados a la lesión son aspectos donde la psicología puede ayudar. La intervención psicológica en caso necesario puede contribuir a una correcta recuperación, mejorar la adherencia a los tratamientos y mejorar los plazos, así como prevenir complicaciones mas graves en torno a la salud mental.

    Además de ponerse en manos de profesionales para la recuperación (médicos, fisioterapeutas, psicólogos...), el apoyo social por parte de familia, compañeros, técnicos y club es fundamental para amortiguar todo el estrés que genera un proceso de lesión. El entorno debe contribuir a fortalecer las habilidades de afrontamiento del deportista y no ser un foco de mayor estrés o presión.


    Dr. Francisco Javier Bonilla Rodríguez

    Residente del Servicio de Psicología

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Resiliencia en tiempos de Covid

    La resiliencia es un concepto del que se habla desde hace varios años en el campo de la psicología y es muy útil en momentos como los que estamos viviendo ahora a nivel mundial, que implican tanto malestar y condiciones tan adversas para tanta gente.

    El término fue acuñado por Rutter en 1993 para describir a las personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos. Por lo que los resilientes son aquellos que, al estar en una situación de adversidad, tienen la capacidad de sobreponerse, crecer y desarrollarse adecuadamente, a pesar de los pronósticos desfavorables.

    2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 1

    Tiene dos componentes principales, las dos ‘R’:

    • · Resistencia a la adversidad
    • · Capacidad para restaurar ese escenario negativo

    La resiliencia se sostiene en la interacción entre la persona y el entorno, por lo tanto, no procede exclusivamente del medio externo, ni es algo exclusivamente innato. Además, hay que tener en cuenta que nunca es absoluta, ni permanece siempre estable.

    Este concepto lo que nos enseña es que, en ciertas circunstancias, los eventos displacenteros y potencialmente negativos pueden fortalecer a las personas frente a eventos futuros previsiblemente dañinos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en otras circunstancias puede darse el efecto contrario y que los eventos estresantes actúen como factores de riesgo, sensibilizando frente a futuras experiencias de estrés.

    Otras definiciones de este concepto según otros autores son:

    • · Habilidad para surgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva. (ICCB, Institute on Child Resilience and Family, 1994)
    • · Enfrentamiento efectivo ante eventos y circunstancias de la vida severamente estresantes y acumulativos (Lösel, Blieneser y Köferl en Brambing et al., 1989).
    • · Combinación de factores que permiten a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida (Suárez, 1995).

    2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 2

    Como podemos facilitar la resiliencia en nuestro entorno social:

    • · Es importante tener una relación de confianza con al menos una persona, en la que podamos encontrar apoyo social.
    • · Mejorar la red de apoyo, fomentando conocer a personas fuera de nuestro entorno habitual.
    • · También es importante aumentar los conocimientos educacionales y participar en actividades espirituales.

    En relación al manejo del estrés, los autores señalan como aspectos a potenciar:

    • · Desarrollar habilidades de resolución de problemas que permitan establecer pequeños planes para el manejo de las situaciones que no se pueden solucionar en el momento, generando diferentes alternativas y valorando la posibilidad de éxito de cada una.
    • · Utilizar estilos de afrontamiento activo, basados en el acercamiento y en la no evitación de los problemas, por ejemplo, con el consumo de alcohol y drogas para el manejo del malestar. Las estrategias de afrontamiento activas están dirigidas a modificar el entorno cuando sea posible y cuando esto no se pueda, fomentar la aceptación.
    • · Reducir la tendencia al fatalismo.
    • · Aumentar la autonomía, independencia y la sensación de control, lo que provocará un aumento de la autoestima.
    • · Utilizar la empatía, al tiempo que se amplía el conocimiento y manejo de otras habilidades en las relaciones interpersonales.
    • · Uso del sentido del humor, es importante destacar el papel que puede tener la promoción del humor, tanto en la salud física como mental.

    Grotberg en 1995 crea un modelo en que describe las características del niño resiliente a través de la posesión de atribuciones verbales: "Yo tengo", "Yo soy", "Yo estoy", "Yo puedo"

    2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 3Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 1127 Resiliencia en tiempos de Covid 3

    Algunos ejemplos que pueden explicar mejor el uso de estos verbos son:

    Yo tengo:

    • · Personas alrededor en quienes confío y quienes me quieren incondicionalmente.
    • · Personas en mi entorno que me ponen límites para que aprenda a evitar peligros y problemas.
    • · Personas que quieren que aprenda a desenvolverme solo.
    • · Capacidad de control cuando quiero decir o hacer algo que pueda dañarme a mi o a otro.

    Yo soy:

    • · Una persona por la que los otros sienten cariño.
    • · Respetuoso conmigo mismo y otros.
    • · Capaz de buscar soluciones a mis problemas.
    • · Una persona con defectos y eso no me hace peor que los demás.

    Yo estoy:

    • · Dispuesto a responsabilizarme de mis actos.
    • · Triste, lo reconozco y lo expreso con la seguridad de encontrar apoyo.
    • · Seguro de que si pido ayuda la voy a recibir.
    • · Tranquilo cuando mis familiares se van, porque sé que van a volver.

    Yo puedo:

    • · Hablar sobre cosas que me asustan y me preocupan.
    • · Buscar el momento apropiado para hablar con alguien o para actuar.
    • · Equivocarme sin perder el cariño de los demás.
    • · Sentir afecto y expresarlo.

    De manera que la resiliencia no es algo con lo que se nace, es una habilidad que se adquiere al enfrentarse a situaciones difíciles y por lo tanto está al alcance de todos. Los eventos que nos ocurren no determinan en su totalidad cómo nos encontramos, las personas tenemos la capacidad de manejar las situaciones adversas al poner en marcha nuestras estrategias de afrontamiento, entre las que se encuentran, pedir ayuda al entorno para el manejo de los problemas y emociones cuando nos sentimos desbordados, y la aceptación de los escenarios que no podemos modificar.


    "La resiliencia es aceptar tu nueva realidad,

    incluso si es menos buena de la que tenías antes"

    Elizabeth Edwards


    Adela Sánchez-Escribano Martínez

    Residente de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • El Covid-19 como estresor y procesos de afrontamiento para hacerle frente

    La situación actual del covid supone un escenario de incertidumbre que nos exige un esfuerzo extra para manejar el estrés que genera en nuestras vidas. Convivir con el coronavirus genera unas demandas que repercuten en nuestro estado emocional. Ante estas circunstancias tan especiales, las personas ponemos en marcha estrategias de afrontamiento para hacer frente a los estados de estrés.

    2020 10 21Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 10 21

    Esta pandemia supone un factor de estrés severo para cualquier persona ya que se trata de una experiencia totalmente excepcional. La amenaza que genera el virus puede causar miedo e impotencia. Es en este tipo de condiciones en las que se pone en marcha una respuesta adaptativa para facilitar el afrontamiento.

    Las estrategias de afrontamiento que utilizamos en situaciones de exigencia y estrés pueden desempeñar un papel importante en nuestro bienestar emocional y nuestra salud. Sin embargo, también pueden dar lugar a síntomas o trastornos que dificulten nuestro día a día. Un aumento de las emociones negativas, síntomas de ansiedad, depresión, enfado ypreocupación por la salud son reacciones frecuentes en esta situación que estamos viviendo.

    Todos tenemos unestilo particular de afrontar las situaciones estresantes. Algunas personas se enfrentaran con mayor o menor grado de ansiedad y con mayor o menor grado de respuestas fisiológicas (hiperventilación, incremento de tasa cardiaca, tensión muscular…).

    Afrontar una situación significa poner en marcha esfuerzos cognitivos, conductuales y emocionales para manejarla. Que afrontemos de una determinada manera va a depender, por una parte, de nuestro estilo habitual, nuestra personalidad y vivencias pasadas, aunque también del tipo de situación a la que nos enfrentemos.

    El afrontamiento consiste en un proceso. Lo primero que hacemos ante un estresor es generar una respuesta emocional. Estas emociones a pesar de poder generar malestar, están cumpliendo una función: El objetivo es ayudarnos a evaluar la situación y a poner en marchar acciones que nos devuelvan a un funcionamiento normal.

    Todas las emociones se activan junto a los cambios fisiológicos que las caracterizan. Una vez puesta en marcha la emoción, podemos valorar la situación estresante y decidir si podemos o no hacer algo para cambiarla. Llevaremos a cabo un afrontamiento centrado en el problema si consideramos que podemos hacer algo, o centrado en el manejo de la emoción si consideramos que no podemos hacer nada para cambiar la situación. También es posible una combinación de ambos tipos de afrontamiento.

    Veamos algunos ejemplos de estas formas de afrontamiento que nos puedan servir para entender como nos enfrentamosa la situación actual creada por el covid-19.

    Algunas estrategias que pueden asociarse a mayor bienestar y que pueden considerarse adaptativas son:

    • · Crear un plan de acción: es una de las estrategias que se asocia a mejor manejo del estrés. Como ejemplo la panificación de protocolos de seguridad y su cumplimiento, crear nuevas rutinas de trabajo o de ocio…
    • · Aceptar la propia responsabilidad: Cuando nos hacemos cargo de nuestra parte de responsabilidad sobre un problema, estamos en disposición de aportar soluciones. Un ejemplo puede ser tomar conciencia de que reducir en número de contagios está en nuestra mano si cumplimos con las recomendaciones. También es nuestra responsabilidad ocuparnos de nuestro autocuidado y buscar espacios y momentos que nos permitan sentirnos mejor.
    • · Autocontrol: Es decir, no precipitarse ni dejarse llevar por la impulsividad. Esta estrategia frente a las situaciones estresantes se asocia a resultados positivos. Un ejemplo podría ser no dejarse llevar por noticias sin fundamento o no implicarse en anticipaciones catastrofistas. Por otro lado, en los casos de un excesivo autocontrol en el que no compartimos nuestros problemas o emociones con nuestros seres queridos, puede suponer un mayor malestar a largo plazo.
    • · Expresión emocional: hablar de lo que sientes con alguien de confianza puede ser una buena estrategia para amortiguar el estrés. Por ejemplo, expresar tus emociones sobre la situación de incertidumbre puede ayudarte a elaborar lo que está pasando, sentirte comprendido y recibir afecto positivo.
    • · Recurrir a ayuda: Además del apoyo emocional, podemos recurrir a los demás para recibir ayuda instrumental. Ejemplos pueden ser que alguien nos realice la compra si nos encontramos mal o que algún familiar cuide de nuestros hijos mientras estamos trabajando.
    • · Reevaluar la situación de manera positiva: Se trata de una acción complementaria al resto de estrategias. Consiste en la búsqueda del crecimiento personal ante la experiencia estresante teniendo en cuenta los aspectos positivos que puedan generarse a raíz de dicha vivencia. Por ejemplo, la valorar la cercanía y el contacto con tus seres queridos tras experiencia de confinamiento.

    Por el contrario, también existen estrategias que pueden llevar a mayor malestar y que pueden generarnos consecuencias negativas a largo plazo:

    • · Estrategias de evitación como intentar no pensar y tratar de olvidarse del problema: Son estrategias que, aunque pueden llevar a un cierto alivio del malestar a corto plazo, pueden dificultar el proceso de puesta en marcha de otras estrategias más adaptativas. También nos puede llevar a cometer comportamientos imprudentes como no cumplir las medidas de seguridad. Como ejemplo podemos recurrir a las reuniones masivas de gente o no hacer uso adecuado de la mascarilla o higiene de manos.
    • · Entrar en confrontación con los demás: Una de las respuestas emocionales normales en situaciones de elevado estrés es la irritabilidad. Es una estrategia que puede generar malestar y consecuencias negativas ocasionando conflicto con otras personas y ocasionando una expresión inadecuada de emociones.
    • · Tomar alcohol o drogas: estas estrategias buscan un alivio del malestar emocional inmediato generando a medio y largo plazo mayores problemas, aumento de la ansiedad y síntomas depresivos.

    Como podemos ver, la forma de afrontar una situación de tal magnitud como es la crisis actual del coronavirus depende tanto de nuestro estilo de afrontamiento personal, como de las situaciones a las que nos vemos expuestos por culpa de la pandemia. Un afrontamiento activo de problemas concretos, un adecuado manejo emocional, el autocuidado y recurrir a apoyo social pueden ser estrategias que alivien y amortigüen el impacto del estrés en nuestra salud.


    Francisco Javier Bonilla Rodríguez y Beatriz Villar Sevilla

    Residentes del Servicio de Psicología

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz


  • El efecto espectador en situaciones de emergencia

    Todos somos capaces de reconocer una escena de emergencia en la vía pública, no sólo por las ambulancias y policía que hay en la calle, sino por la cantidad de gente que se aglutina alrededor del suceso. Esta expectación se produce no sólo cuando la víctima ya está siendo atendida, sino también cuando todavía necesita ayuda; sin embargo, se observa el fenómeno de que a las personas nos cuesta prestar auxilio.

    202009 18 El efecto espectador en situaciones de emergenciaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto202009 18 El efecto espectador en situaciones de emergencia

    Desde la psicología social, los autores Bibb Latané y John Darley, en 1970 estudiaron esta ausencia de ayuda en situaciones sociales, a la que llamaron el efecto espectador, que consiste en que cuanto mayor es el número de personas que presencia una situación de emergencia, menor es la probabilidad de recibir auxilio. Por lo que es más probable ser socorrido si hay una sola persona que si hay varias.

    Este fenómeno se empezó a estudiar en los años 60 a raíz de casos de espectadores pasivos ante crímenes en los que era posible conseguir ayuda, como ocurrió en el asesinato de Kitty Genovese, una mujer de 28 años, en Nueva York.

    El 13 de marzo de 1964, un hombre persiguió a Kitty GenoveseEste enlace se abrirá en una ventana nueva y la apuñaló en la espalda. Kitty pidió ayuda, pero sólo una persona gritó que la dejara en paz. El ladrón huyó, pero volvió diez minutos después para continuar agrediéndola, robarla y abusar sexualmente de ella. Este ataque duró en torno a 30 minutos y ocurrió ante al menos 38 personas, quienes a pesar de escuchar los gritos de la víctima no acudieron a socorrerla. ¿Por qué nadie se acercó a ayudar a Kitty? La respuesta está en el efecto espectador.

    Darley y Latané publican en el Journal of Personality and Social Psychology una investigación titulada "La intervención de los espectadores en emergencias: la difusión de la responsabilidadEste enlace se abrirá en una ventana nueva", donde concluyen que:

    • Cuando sólo estaba presente un espectador y la víctima, el 85% de las personas respondió a la situación de emergencia.
    • Cuando estaban involucradas dos personas y la víctima, el 62% respondió.
    • Mientras que cuando el experimento involucraba a tres o más individuos, sólo el 31% de las personas buscó ayuda para atender a la víctima.

    La explicación a este efecto incluye diferentes elementos:

    • Ignorancia pluralista: aparece cuando casi todos los miembros de un grupo rechazan en lo privado una idea, pero creen que el resto de los miembros la aceptan ("Si nadie ha hecho nada, es que realmente no pasa nada, aunque yo crea que es una emergencia").
    • Difusión de la responsabilidad entre todos los espectadores ("Somos muchos ya habrá llamado alguien a la policía", "Si nadie hace nada, ¿por qué lo tengo que hacer yo?).
    • La ambigüedad de la situación: la situación no permite identificar de forma clara si es una emergencia o no.
    • La aprensión a la evaluación: miedo a que el resto de los espectadores juzguen si nuestra intervención está siendo acertada.

    Este efecto no se produce sólo en víctimas de agresiones físicas o emergencias médicas en lugares públicos, también es posible vivirlo en situaciones sociales. En la prensa aparece con cierta frecuencia casos en los que alguien es atacado verbalmente o acosado y nadie hace o dice nada para defender a la víctima.

    202009 18 El efecto espectador en situaciones de emergencia 2Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto202009 18 El efecto espectador en situaciones de emergencia 2

    ¿Cómo evitarlo?

    Cuando somos el espectador:

    • Debemos ser capaces de identificar la situación como irregular, violenta o de emergencia.
    • Gestionar la confusión y el miedo.
    • Utilizar la empatía, entender que todas las personas son dignas de ayuda y que cualquiera podríamos estar en una situación similar y necesitar auxilio.
    • Ser consciente de que se puede ayudar, aunque no tengamos conocimientos médicos, siempre se puede llamar a una ambulancia o a la policía.

    Cuando somos la víctima:

    • No esperar de forma pasiva que alguien que está presenciando la emergencia preste ayuda de forma espontánea.
    • Dirigirse a una persona en concreto, realizar contacto visual y explicitar nuestra necesidad: "Disculpe, el señor de la camisa blanca, necesito que me ayude…"
    • En caso de que se negara a brindar su ayuda, solicitarla a otra persona, también de manera concreta.

    "La empatía reside en la habilidad de estar presente sin opinión"

    M. Rosemberg


    Adela Sánchez-Escribano Martínez

    Residente de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

  • Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo

    Elisabeth Kübler-RossEste enlace se abrirá en una ventana nueva fue una psiquiatra suiza que trabajó con personas en fase terminal y describió el proceso de duelo en cinco etapas:

    2020 06 09 Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo 1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto2020 06 09 Qué es y cómo puedo ayudar a alguien que está pasando por un duelo 1


    • Negación: estado de incredulidad y confusión, "sensación de que no está pasando".
    • Ira: se comienza a tomar conciencia de la pérdida, aparecen diferentes emociones como rabia, hostilidad, irritabilidad y resentimiento, que pueden dirigirse hacia uno mismo o hacia personas del entorno, acompañado de culpabilidad por de lo que hizo o lo que no en la relación con el fallecido. Al mismo tiempo pude aparecer sensación de injusticia y dudas del tipo: ¿Por qué a mí?
    • Negociación: conviven la nostalgia por la pérdida y el compromiso de la recuperación personal. Es una etapa del afrontamiento en la que puede aparecer la culpa junto con la toma de conciencia de la realidad.
    • Depresión: aparecen sentimientos de vacío y dolor profundo por la pérdida, pero no necesariamente deriva en un trastorno depresivo.
    • Aceptación: La persona acepta la realidad, mira hacia el futuro y da nuevos significados a su vida. Coloca al fallecido y comienza una relación que no implica conexión física, pero si emocional, lo que produce una adaptación a la nueva realidad.

    Otro autor que se ha dedicado a trabajar con el duelo es J. William Worden, miembro de la Asociación Americana de Psicología, el cual describió las tareas que el doliente necesita resolver:

    • Aceptar la realidad de la pérdida. Consiste en asimilar el fallecimiento, a nivel racional "sé que la persona ha muerto y no va a volver" y emocional, que implica tolerancia de las emociones que esta situación genera.
    • Elaborar las emociones y el dolor de la pérdida. Esta tarea requiere identificar las emociones y expresarlasEste enlace se abrirá en una ventana nueva, sin juzgar, aceptando la tristeza, la pena y la culpa que pueden aparecer.
    • Adaptarse a un mundo en el que el fallecido ya no está. Implica la formación de una nueva parte de la identidad, "viudo", "huérfana"… que puede llevar a la asunción de nuevos roles para suplir los que realizaba la persona fallecida y resolver dificultades derivadas de la muerte, a la vez que se vuelve a realizar las actividades previas al fallecimiento. En ocasiones un duelo pude resultar en la creación de nuevas amistades, ampliando la red de apoyo. Esta etapa supone dar continuidad a la propia vida junto con una renovación.
    • Recolocar emocionalmente al fallecido. Esta tarea tiene que ver con continuar con la vida, sabiendo que no volverá a ser como antes, pero que se mantiene un vínculo emocional con el fallecido. En muchos casos puede aparecer miedo al olvido, sensación de deslealtad "por seguir con la vida como si nada hubiese pasado", pero la realidad es que todos los dolientes son conscientes de la pérdida, en esta fase se cambia la relación física que se mantenía con la persona a una relación emocional.

    Es importante tener en cuenta que las fases del duelo no ocurren necesariamente de forma sucesiva, sino que pueden darse varias al mismo tiempo, incluso retroceder. Lo mismo ocurre con las tareas, el orden, tiempo y la manera en que se realicen serán particulares de cada persona.

    El proceso de duelo es individual, no habiendo ni una forma correcta, ni una sola forma de producirse.

    Al igual que es importante conocer las fases y tareas del duelo, resulta fundamental hacer un buen acompañamiento, por lo que vamos a hacer una breve descripción sobre "qué decir y qué no", a una persona que está atravesando un duelo reciente:

    Qué no decir

    • "Es voluntad de Dios", "Todo sucede por una razón", "Está en un lugar mejor"… Los tópicos espirituales no ayudan a que la otra persona se perciba comprendida, sino que van dirigidos a disminuir o eliminar el dolor que percibimos en el otro y que nos angustia, lo que puede derivar en que quien está de luto no se sienta comprendido. Incluso si la otra persona comparte tus creencias, hay que tener cuidado con "dónde" se pone la responsabilidad de la muerte, ya que puede derivar en una crisis religiosa en el doliente.
    • "Ya era muy mayor", "Vivió una vida plena"… Saber que la persona vivió una vida larga o plena no mitiga el dolor dejado por su pérdida. No hay una edad buena para morir, siempre habrá momentos familiares, eventos... en los que el fallecido no va a estar.
    • "Ya han pasado unos días, deberías estar mejor"… No hay un calendario establecido para que el dolor pase, cada uno tiene un ritmo para resolver un proceso de duelo y demandar que se encuentre mejor solo dificulta que no pueda compartir su tristeza con los demás.
    • El tiempo todo lo cura"… El tiempo es importante para resolver un proceso de duelo, pero no es necesario ni suficiente, hay muchos casos en los que a los pocos días se puede tener colocada la muerte de un ser querido y otros en los que, aunque pasen los años, el malestar continua como el primer día. Es importante apoyar al doliente y dar un espacio para la expresión del malestar, sin importar cuánto tiempo ha pasado desde la pérdida.

    Frases que pueden ayudar en duelo

    • "No sé qué decirte"
    • "No sé cómo ayudarte, aunque me gustaría poder hacerlo"
    • "Me gustaría poder calmar tu dolor de algún modo"
    • "No puedo imaginarme lo que estás sintiendo, pero puedo estoy aquí por si quieres hablar"

    Reconocer ante una persona que la situación que está viviendo es difícil, que eres consciente de que no hay palabras que puedan calmar su malestar y darle espacio para que comparta su tristeza cuándo quiera, es el mejor de los apoyos que podemos ofrecer a un doliente.

    ‘Y entendí que lo que me esperaba no era seguir sin ti,

    era seguir contigo acompañándome desde otro lugar’

    Adela Sánchez-Escribano Martínez

    Residente de Psicología Clínica

    Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

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