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Blog de los residentes de Psicología de la FJD

Asertividad: en qué consiste y como afecta a nuestro bienestar

Respetarse a sí mismo y respetar a los demás. Esta frase que parece fácil, esconde tras de sí uno de los conceptos de más actualidad en el ámbito de la psicología: la asertividad.

La forma en la que nos comunicamos con los demás refleja también la forma en la que pensamos sobre nosotros mismos, sobre los demás, y sobre cómo deben ser las relaciones. Los sentimientos que nos surgen en las interacciones con otras personas son clave en el tipo de relación que establecemos, siendo estas satisfactorias o decepcionantes.

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En torno a este concepto de asertividad ha surgido una vasta literatura que nos enseña cómo decir no y cómo poner límites a los otros. Pero lo que esconde esta conducta final de decir NO es la interiorización de unos derechos fundamentales que poseemos por el simple hecho de ser seres humanos.

Veamos en qué consiste una comunicación asertiva para pasar a continuación a explicar cómo ponerla en práctica y las repercusiones positivas que puede tener en nuestra salud y autoestima.

La asertividad forma parte de un continuo donde la agresividad y la pasividad serían los extremos.

  • Una persona asertiva se comportaría de una manera intermedia entre los estilos pasivo y agresivo, al expresar de forma respetuosa, directa y honesta sus propias necesidades, deseos, opiniones, sentimientos y creencias. Entendiendo que los demás pueden tener ideas diferentes a las suyas.
  • Una persona agresiva lo haría de forma invasiva e irrespetuosa, pasando por alto los derechos y necesidades de los demás. Persiguiendo que el otro cambie de opinión mediante coacción, manipulación y minusvalorando lo que siente.

  • Una pasiva, se comportaría guardando las opiniones para sí misma y dejando de lado sus propios derechos y necesidades en beneficio del otro. Solamente teniendo en cuenta lo que el otro opina, sin poder expresar sus deseos y emociones.

Según Manuel J. Smith, autor de uno de los libros más influyentes sobre la asertividad, lo primero que debemos hacer es dar valor a nuestra propia opinión, es decir "ser tu propio juez". Ya que si confías en tu criterio sobre cómo debes sentir, pensar o actuar no dependerás de juicios ajenos que pretendan influir en estas variables. Es decir, no dependerás de que nadie decida qué es lo correcto o incorrecto para ti.

Una vez nos liberamos de la presión que ejercen las opiniones ajenas, seremos libres de actuar sin dar explicaciones y de decidir siguiendo nuestra propia lógica sin miedo de quedar mal frente a los otros. Por lo que es fundamental prestar atención a las emociones, siendo necesario expresar lo que estamos sintiendo en la relación con el otro de forma que pueda comprender cómo nos encontramos.

Mantener una actitud de calma, firmeza y perseverancia en la defensa de nuestros intereses es fundamental de cara a tener interacciones sociales en las que no salgamos siempre perjudicados.

En las relaciones familiares, de amistad o laborales podemos actuar de una manera agresiva, pasiva o asertiva, teniendo esto consecuencias diferentes en nuestro bienestar. Una persona pasiva, que ceda ante los demás y que siempre ponga sus intereses en segundo plano frente al de otros verá mermada su autoestima, sentirá que tiene poco control sobre lo que le ocurre y se sentirá insatisfecho con las relaciones personales. Esto puede derivar en un bajo estado de ánimo y en sentimientos de indefensión.

Una persona agresiva, a pesar de conseguir sus metas a costa de las necesidades de los demás, también tendrá relaciones insatisfactorias y puede acabar sintiéndose rechazado, con baja autoestima y sensación de poco control sobre su estado emocional.

Sin embargo, una persona con un estilo asertivo verá aumentado su sentimiento de valía, ya que tendrá una consideración positiva de sí mismo, sentirá que tiene control sobre su entorno y disfrutará de relaciones interpersonales sanas y satisfactorias.

La comunicación asertiva forma parte de un conjunto de técnicas de afrontamiento que pueden hacer que nos veamos menos expuestos a estrés y ansiedad. Al sentir que tenemos herramientas, nos veremos más capaces de llevar a cabo nuestros objetivos, ya sean laborales, sociales o de autocuidado.

Hay personas que de forma natural cuentan con habilidades asertivas en su día a día, ya sea por la educación recibida o por los modelos de conducta que han observado en su entorno… Pero la buena noticia es que la asertividad se puede entrenar y adquirir. Hacer el ejercicio de hacer valer nuestros derechos y necesidades con serenidad y firmeza lleva tiempo y esfuerzo por lo que hay que ser persistentes, pero los beneficios merecen la pena.


Francisco Javier Bonilla Rodríguez

Adela Sánchez-Escribano

Residente del Servicio de Psicología

Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz

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