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Blog de la Dra. Sonia García Vizuete, Jefa de Servicio de Medicina del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Sur

  • LOS TEST INTOLERANCIA ALIMENTARIA: lo que sirve para todo no sirve para nada

    Se han puesto de moda últimamente los llamados "test de intolerancia a los alimentos" que las personas solicitan para tan variopintas situaciones como son cefaleas, dolores musculares, adelgazar o, por supuesto, molestias digestivas de todo tipo

    Existen test validados científicamente, que, aunque llamados coloquialmente "test de intolerancia a (lo que sea)" en realidad valoran la incapacidad de digerir la lactosa, la fructosa o la existencia de una reacción inmune al gluten que provoca la enfermedad celíaca.

    En realidad, ninguno de esos test mide "intolerancias", sino que miden déficit de algún enzima (como la lactasa en el caso de la intolerancia a la lactosa) o anticuerpos (como los antitransglutaminasa IgA que nos harían sospechar celiaquía) pero suele usarse la palabra "intolerancia" por ser más fácil de entender por el paciente.

    Hay numerosos tests no validados de intolerancias a alimentos que se "comercializan" en farmacias, laboratorios, centros de medicina alternativa, gimnasios y hasta centros de estética.

    Ninguna sociedad científica nacional o internacional, de ninguna especialidad médica, avala estos test de sensibilidad alimentaría.

    Además de no proporcionar una información que pueda ser beneficiosa de algún modo, estos test pueden llevar a conductas alimentarias incompletas e inadecuadas que pueden llegar a tener consecuencias negativas para la salud: malnutrición/ desnutrición, efecto "nocebo" o retraso del diagnóstico de verdaderas enfermedades relacionadas con los alimentos como alergias alimentarias, enfermedad celíaca u otras.

    Algunos de los test más populares dentro de este grupo son:

    Test de IgG en sangre: la presencia de anticuerpos de tipo IgG o IgA frente a alimentos no demuestra que tales alimentos sean causantes de enfermedad.

    Estos test se ofrecen como prueba de reacción inmune a dichos alimentos y, por lo tanto, causantes de multitud de problemas desde la fatiga crónica al déficit de atención. No hay ni un solo estudio científico que respalde dicha relación y la presencia de dichos anticuerpos es generalizada en la población y solo quiere decir que se ha estado expuesto a ellos. No se debería realizar ninguna dieta de exclusión en función de los resultados de estos test.

    Determinación de histaminosis: mediante la medición de los niveles de histamina en sangre o en orina, test de IgE o test de DAO (diamina-oxidasa). Todos estos estudios se han postulado como una de las opciones en el diagnóstico para la intolerancia a la histamina. Aunque existen mecanismos alergicos por los que se pueden producir síntomas digestivos, ninguno de estos test han conseguido demostrar de forma científicamente válida su relación con enfermedad alguna y, por lo tanto no se deben usar como test diagnósticos para apoyar una dieta de exclusión.

    Otros

    Ademas, dentro de la charlataneria pseudocientífica existen otros muchos test de todo tipo basados en la kinesiología, la iridología u otras muchas dentro de las terapias llamadas que, igualmente, carecen de todo soporte científico.

    Para escribir este post nos hemos basado en un artículo de la sociedad andaluza de enfermedades digestivas.

    Os dejamos el link del documento de consenso y un triptico para pacientes para más información:

    https://www.sapd.es/revista/2018/41/6/01Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    trípticotríptico


  • El estreñimiento

    La palabra estreñimiento procede del latín "stringere" que significa apretar. Desde un punto de vista clínico definimos estreñimiento como una frecuencia defecatoria inferior a una deposición cada tres días y o la expulsión dificultosa de heces secas o duras.

    Las dificultades para evacuar afectan a una de cada cinco personas en España, particularmente en el sexo femenino.

    estreñimientoestreñimiento

    Siempre me ha llamado mucho la atención que las personas cuando tienen diarrea, a los dos o tres días comienzan a alarmarse y acuden rápidamente al médico. Sin embargo el estreñimiento se considera algo normal y muchas personas pasan la mayor parte de su vida sufriendo este problema y buscando soluciones en herbolarios o en la recomendaciones de familiares o en internet.

    Existen muchos problemas de salud general que pueden tener como síntoma el estreñimiento. Algunos ejemplos serían el hipotiroidismo o las alteraciones neurológicas. También puede ser un efecto secundario de multitud de fármacos de uso común, como los antidepresivos o algunos analgésicos. También ha enfermedades del propio sistema digestivo que se manifiestan por dificultad evacuatoria. Algunos son problemas poco graves como las alteraciones en la forma o en la movilidad del intestino pero también pueden ser trastornos graves como el cáncer de colon. En este último el estreñimiento es, a veces, el único síntoma.

    Además del problema en sí mismo, el estreñimiento favorece la aparición de patologías en la zona anal como son las hemorroides o las fisuras anales que aunque no sean muy graves pueden ser extraordinariamente molestas y causar mucho sufrimiento a las personas que lo sufren.

    Por suerte, en la mayoría de los casos el estreñimiento se asocia a una dieta con escasa cantidad de fibra. Cuando pregunto a mis pacientes cuanta fibra comen siempre piensan que me refiero a los salvados o a los productos integrales, pero en realidad nos referimos a la fibra soluble que es aquella que está presente en frutas y verduras. De este modo la mayoría de los estreñimientos pueden solucionarse en la frutería del barrio en lugar de en la farmacia.

    En relación a este problema la recomendaciones que podemos dar, pues, pasan por una alimentación en la que se ingieran cada día al menos dos o tres piezas de fruta y una o dos raciones de verdura de hoja. Además sería recomendable tomar al menos una (pero mejor dos) raciones de legumbres a la semana y beber suficiente líquido. No hay problema por comer productos integrales o salvados, pero nunca sustituyendo a las frutas y verduras.

    No hay un límite: se puede comer tanta fruta y verdura como queramos excepto en muy contadas excepciones. El uso de laxantes debería quedar reservado a la prescripción médica y los productos de herbolario o de venta libre en farmacias deberían ser utilizados única y exclusivamente de forma ocasional, es decir nunca como remedio a un problema cotidiano y habitual.

    Además la no evacuación normal debería ser considerado un problema de salud exactamente igual que la evacuación excesiva. De modo que si sufre al menos uno o dos episodios mensuales de dificultad evacuatoria con esfuerzo al defecar o con daños en la zona anal deberá consultar a su médico.

    Si tras los estudios que procedan no se encuentra ninguna enfermedad como causante del estreñimiento, probablemente podrá remediarse con abundancia de productos de la huerta en el contexto de una alimentación sana y equilibrada

  • Pólipos de colon. Qué son y cómo diagnosticarlos

    Un pólipo en el colon es una pequeña acumulación de células que se forman en la mucosa que recubre el colon por su interior.

    La mayoría de los pólipos en el colon son inofensivos. Pero en algunos casos, ciertos pólipos pueden degenerar e iniciar una trasformación que acabe provocando un cáncer de colon.

    pólipopólipo

    Todas las personas pueden tener pólipos en el colon, Sin embargo, algunas personas tienen más riesgo de sufrirlos.

    Estás condiciones de riesgo pueden ser personales (del propio paciente) o familiares (por antecedentes).

    Las más importantes son:

    • Enfermedades inflamatorias crónicas del colon como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn del colon.
    • Antecedentes familiares de cancer de colon sobre todo si el familiar tuvo cancer antes de los 60 años .
    • Personas portadoras de mutaciones conocidas por sus antecedentes familiares: hay diversos genes asociados al riesgo de pólipos y cáncer, pero los más conocidos son el gen PAF, MYH, sindrome de LynchNiños o jóvenes con un Síndrome de Peutz-Jeghers o poliposis Juvenil
    • Personas con sospecha de trastornos genéticos ligados al cáncer de colon Deben sospecharse en personas que tengan tres o mas familiares afectados de cáncer de colon, cáncer de endometrio (utero), cáncer de, intestino delgado, de ureter o de riñón

    Además, las personas obesas, fumadoras o con dieta pobre en fibra podrían tener más riesgo de sufrir pólipos o cáncer de colon aunque esta relación aun no está del todo demostrada.

    Los pólipos en el colon no suelen causar síntomas. Por ello se recomienda que todas las personas a partir de 50 años sean incluidas en programas de cribado poblacional.

    El test más cómodo y exento de riesgos para ello es el test de sangre oculta en heces. En esta prueba se analiza una muestra de materia fecal en busca de cantidades microscópicas de sangre.

    Es un test sencillo, barato y muy fiable, de modo que si el resultado es negativo, podemos estar casi seguros de que no habrá ninguna lesión importante. En caso de ser positivo, deberá realizarse una colonoscopia, que en muchos casos encuentra otras cosas como hemorroides o lesiones vasculares, pero es necesario hacerla para descartar pólipos.

    En aquellas personas con las condiciones de riesgo que hemos mencionado, será recomendable iniciar la prevención antes, dependiendo del caso.

    En aquellas personas con antecedentes familiares de pólipos o cáncer de colon deberá iniciarse el cribado a los 40 años o antes, y sería recomendable la realización de inicio de colonoscopia por su mayor fiabilidad.

    La colonoscopia, aunque se trate de un procedimiento más invasivo, es segura, eficaz y permite además del diagnóstico, el tratamiento de la mayoría de los pólipos en el mismo momento.

    No requiere generalmente ingreso hospitalario y en la mayoría de los centros se realiza bajo sedación, por lo que no resulta dolorosa.

    Deberá acudir a su médico de digestivo si tiene cualquiera de las características de mayor riesgo o, por supuesto, si expulsa sangre con las heces, si tiene cambios en la forma de evacuar, si tiene dolor abdominal o si ha recibido un resultado positivo de un test de sangre oculta en las heces.

  • El cascanueces: más que Tchaikovsky

    Algunas veces, la anatomía humana nos juega malas pasadas, es decir, sin existir ninguna patología externa, la propia disposición de los órganos dentro del cuerpo es causa de enfermedad.

    En este caso, vamos a comentar el sindrome del Cascanueces, Sindrome de Wilkie o pinza aorto mesentérica.

    No son exactamente lo mismo, ya que cada uno de ellos hace énfasis en una de los problemas que produce la última.

    La arteria mesentérica superior es la responsable del riego de buena parte de los órganos abdominales y del intestino. Es una arteria de gran calibre que, a su vez, nace de la gran arteria central del cuerpo humano, la arteria aorta.

    arteria mesentéricaarteria mesentérica

    Cuando nace de la aorta, la arteria mesentérica superior, sale formando un ángulo de unos 35 grados, y entre medias hay una almohadilla de grasa visceral. En ese triángulo, pasan la vena renal y el duodeno.

    En algunas personas ese ángulo es mucho más estrecho, de forma que esas "tuberías" que pasan a través de ese triángulo tienen mucho menos espacio, lo que produce problemas.

    Cuando lo que queda oprimido es la vena renal izquierda, se produce el llamado síndrome del cascanueces.

    En este síndrome, la vena no puede llevar correctamente la sangre hasta la vena cava y se producen dilataciones venosas parecidas a las varices. El síntoma por el que suelen ir al médico los pacientes es por la aparición de sangre en la orina, sobre todo tras el ejercicio físico, pero también la congestión pelvica o la presencia de varices en los ovarios.

    Otras veces, los pacientes tienen problemas para vaciar el estómago porque el duodeno está comprimido. El duodeno es la primera parte del intestino delgado, y es el lugar por el que tiene que salir del estómago toda la comida una vez digerida. A este problema le llamamos Sindrome de Wilkie y normalmente los pacientes se quejan de dolor tras la comida y digestiones pesadas. Algunos pueden tener vómitos y llegar a cuadros de desnutrición.

    El diagnostico de estos problemas se hace mediante una sospecha clínica por los síntomas del paciente y se confirma mediante un TAC abdominal con contraste.

    El tratamiento del sindrome de Wilkie es tratar de ganar peso para que la almohadilla de grasa visceral aumente el ángulo que forman las dos arterias y el duodeno deje de estar comprimido.

    El problema es que conseguir eso a veces es difícil, ya que se trata de personas constitucionalmente delgadas, que, además se llenan pronto al comer, vomitan con facilidad y no pueden comer mucha cantidad.

    En casos muy extremos puede ser necesaria una derivación quirúrgica que resulta más eficaz y sencilla en el sindrome del cascanueces (donde la afectación es sobre todo venosa).


  • De las cosas de comer….(primera parte)

    Una pregunta muy recurrente en la consulta de digestivo cuando al paciente le diagnosticas algún problema es "y, con esta enfermedad ¿qué puedo comer?". En realidad, hay bastante poca evidencia científica con la que poder dar una respuesta más o menos sólida a esa pregunta.

    Lo que los pacientes suelen esperar son las recomendaciones clásicas de "alimentos agresivos" o con teóricos efectos. Algunos ejemplos son que el café es malo para la gastritis, el plátano o el arroz estriñen, la lechuga provoca gases, o que el yogourt con bifidus o el zumo de naranja ayuda para ir al WC.

    En la mayoría de las enfermedades digestivas, la alimentación tiene poco o nada que ver en la evolución de la enfermedad del paciente. Otra cosa es decirle al paciente que tenga un poco de sentido común y que no se coma una fabada en medio de una gastroenteritis o que pueda tomar 10 cafés si tiene reflujo.

    Enfermedades digestivasEnfermedades digestivas

    Vamos a poner algunos ejemplos de enfermedades digestivas en las que la dieta (y qué dieta) tiene o no un papel importante en la mejoría del paciente

    Reflujo gastroesofágico

    Clásicamente, a los pacientes con reflujo se les desaconseja beber bebidas ácidas, alcohol, café o chocolate en exceso, comidas picantes, ricas en grasas o en proteínas.

    Esas recomendaciones se basaban en supuestos efectos de esos alimentos o bien directamente sobre el esófago (eran "irritantes") o bien porque hacían que el estómago se vaciara más despacio o subiera más ácido hacia el esófago.

    Pues bien, no hay estudios científicos que respalden esas recomendaciones.

    Sin embargo, si que hay evidencia en que ciertas "maneras" de comer pueden favorecer que el paciente mejore: una dieta con pocas calorías, la dieta mediterránea y evitar las cenas tardías. También hay recomendaciones para que el paciente excluya de su alimentación aquellos alimentos que observe que lessientan mal. Es decir, es más importante incidir en los cambios del estilo de vida, la pérdida de peso, no fumar etc que en los alimentos en particular

    Gastritis o úlcera gástrica o duodenal

    Por los mismos motivos que en el reflujo, este es otro problema en el que se recomendaban cosas como tomar leche o no tomar café o chocolate y comer ligero.

    De nuevo en este caso, la única evidencia científica en este caso es que el paciente no debe tomar fármacos antiinflamatorios u otros fármacos que tengan el mismo efecto lesivo sobre la pared gástrica.

    La persona deberá hacer una vida normal y evitar aquellos alimentos que a cada uno le sienten mal

    Diarrea aguda

    Cuando una persona tiene una diarrea aguda generalmente se le recomendaba una dieta liquida y después una dieta astringente y con pocos lácteos.

    La información científica en este caso es más contradictoria. Está claro que mientras la persona esté perdiendo mucha agua por la diarrea, lo más importante es reponer en el cuerpo esos líquidos que se están perdiendo. Para ello es necesario beber mucha agua y otros líquidos que contengan los minerales que se están perdiendo, por ejemplo, caldo o bebidas isotónicas. Sin embargo, el papel de la dieta "astringente" (arroz, patata hervida, no tomar verduras o frutas) no está demasiado claro, y hay estudios que no demuestran ventaja en hacer esa dieta frente a otra más normalizada. De hecho, en diarreas prolongadas, el empeño en mantener una dieta tan restrictiva conduce a la pérdida de peso y, en algunos casos, a desnutrición (por ejemplo, en ancianos)

    Es este caso, lo más recomendable es tomar muchos líquidos y hacer caso al sentido común, evitando aquellos alimentos que son normalmente algo más difíciles de digerir como los guisos especiados, las legumbres o los alimentos grasos, e ir iniciando la ingesta según la tolerancia de cada persona

    En la próxima entrada comentaremos otras enfermedades digestivas con recomendaciones dietéticas obsoletas y erróneas como la enfermedad diverticular y por último, aquellas en las que la alimentación si juega un papel fundamental en su curación o mejoría.


    The role of diet in the development and management of gastroesophageal reflux disease: why we feel the burn doi: 10.21037/jtd.2019.06.42Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    https://www.saludigestivo.es/enfermedades-digestivas-y-sintomas/enfermedad-reflujo-gastroesofagico-esofago-barrett/#recomendacionesEste enlace se abrirá en una ventana nueva

    https://www.saludigestivo.es/enfermedades-digestivas-y-sintomas/ulcera-peptica/#tratamientoEste enlace se abrirá en una ventana nueva

    Diet in the Treatment of Diarrhea: From Tradition to Evidence

    https://doi.org/10.1086/422328Este enlace se abrirá en una ventana nueva

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