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Blog de la Dra. Sonia García Vizuete, Jefa de Servicio de Medicina del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Sur

  • Un médico en la cocina

    Un médico en la cocinaUn médico en la cocina

    Una de mis grandes aficiones siempre ha sido la buena mesa. Mi madre era (y, afortunadamente, sigue siendo) una gran cocinera, mi abuela también lo era. De ellas heredé el amor por la comida hecha con cariño, y, seguramente, mi pasión por la cocina.

    Al unir la medicina con este interés mío personal, me han llamado la atención algunos estudios publicados en los últimos años, que relacionan nuestra manera de comer y cocinar, y nuestra salud.

    El primero de ellos es de 2017. En este artículo, se analizaron cómo las diferentes costumbres e implicación de las familias en la preparación de los alimentos y el hecho de comer en familia, mejoraba la tasa de obesidad infantil.

    Aunque este estudio está hecho en un país anglosajón, algo diferente del nuestro, encuentran menos niños obesos en las casas en las que se cocina cotidianamente, la comida es "casera", se comen pocos productos precocinados y se suele comer o cenar "en familia".

    Otro estudio más reciente también ha demostrado menos obesidad en aquellas personas que comen sentadas a una mesa y de forma "familiar", en la que hay una sola opción para comer y no que cada uno escoja lo que quiera.

    Por último, os quería comentar el estudio PREDIMED (de PREvention with a MEDiterranean DIet), de la Universidad de Barcelona, a través de su instituto CIBERon, encargado de estudiar la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

    Un médico en la cocinaUn médico en la cocina

    En este estudio español, los investigadores han observado que el sofrito de cebolla, tomate y otras verduras, cocinado lentamente en aceite de oliva, libera sustancias beneficiosas para la salud, como los carotenoides y flavonoides. Esas sustancias son protectoras frente a enfermedades cardiovasculares derivadas de la obesidad, incluso aunque no exista una pérdida de peso asociada. Estos beneficios no aparecen si se toman esas mismas verduras "por separado", es decir, que hay que hacer el cocinado para que aparezcan estas ventajas.

    Todos estos estudios nos dicen que no es importante solamente lo que comemos, sino cómo comemos y cómo cocinamos nuestros alimentos. Debemos recuperar la comida como un acto social y familiar, evitar esa idea de comer como quien echa gasolina al coche.

    Y debemos meternos en la cocina. Sobre todo si tenemos en casa niños, adolescentes o personas con alguna enfermedad como diabetes o hipertensión, podemos hacer una importante inversión en salud futura, aprendiendo a preparar unas lentejas, o un estofado. Cocinar sin prisa, usar nuestro genuino sofrito para todo (o casi, tampoco hay que exagerar), y guisar como hacían nuestras abuelas, con amor.

    Para saber más:

    Effectiveness of differing levels of support for family meals on obesity prevention among head start preschoolers: the simply dinner study Holly E. Brophy-Herb, and col. BMC Public Health. 2017; 17: 184. . doi: 10.1186/s12889-017-4074-5

    Deconstructing the Family Meal: Are Characteristics of the Mealtime Environment Associated with the Healthfulness of Meals Served? Kasper N y col. J Acad Nutr Diet. 2019 Aug;119(8):1296-1304. doi: 10.1016/j.jand.2019.01.009.

    Mediterranean tomato‐based sofrito protects against vascular alterations in obese Zucker rats by preserving NO bioavailability Rosalia Rodriguez‐Rodriguez y col. Molecular Nutrition and Fodd Research, 2017; 61(9) https://doi.org/10.1002/mnfr.201601010

    www.dietamediterranea.com

  • El gastroenterólogo Dr. Google

    El gastroenterólogo Dr. GoogleEl gastroenterólogo Dr. Google

    La consulta de digestivo está cada día más llena. Cada vez vemos más pacientes, y cada vez, las personas que vienen a la consulta tienen más posibilidades de información previa y posterior a la consulta.

    Falta saber si esa información es fuente de conocimiento o de confusión, porque en el "doctor Google" tenemos estupendos medios de divulgación y difusión de cuestiones médicas (como, por ejemplo, la web de la Fundación Española del Aparato Digestivo https://www.saludigestivo.es), pero también en internet se alojan todos los mitos y falsedades que tenemos que desmentir una y otra vez en la consulta.

    Resulta un poco frustrante que, el paciente al que conoces desde hace años, has estudiado meticulosamente y con criterio, al que has recomendado un tratamiento adecuado a los hallazgos de ese estudio, pasado un tiempo, aparezca por tu consulta porque "ha leído en internet que el medicamento xxxxxx (que tú le recetaste) es muy malo y produce esta o la otra enfermedad horrible y espantosa". Y claro, lo ha suspendido por su cuenta.

    Hay muchas personas sensatas, que cuando leen informaciones de este tipo, acuden a la consulta y resuelven sus dudas contigo, lo que es muy razonable. Sin embargo, otras personas, dan más credibilidad a esa información despersonalizada y no contrastada que a la que tú le has dado.

    Debo decir que no toda la culpa es de los pacientes. Demasiados médicos no se toman muy en serio la comunicación médico-paciente y prescriben tratamientos que, aunque necesarios, no han sido explicados al paciente debidamente: cómo debe tomarlo, porqué es importante que lo tome de ese modo, para qué se lo mandas (es decir, de qué va su enfermedad) y cuáles son las consecuencias de dejarlo de tomar. También las alternativas que hay.

    Al final, cuando un tratamiento no es percibido como útil o necesario, el paciente tiende a abandonarlo, o a no cumplirlo correctamente. Hay incluso estudios que han evaluado la eficacia de esta comunicación médico-paciente en el cumplimiento correcto de las recomendaciones.

    También desmentimos continuamente mitos con respecto a la alimentación, como los que ya abordamos en los primeros posts sobre el gluten, pero también con otros como la intolerancia a la lactosa, la infección por Helicobacter o las bondades de una dieta u otra.

    Otra consecuencia del miedo a los fármacos es que muchos pacientes nos preguntan es si hay alternativas "naturales" al tratamiento. Normalmente se refieren a "medicamentos" naturales. Debemos decir que no existen esos "medicamentos naturales" sino que las alternativas naturales a muchos problemas de salud digestiva y de otros órganos pasan más bien por cambios en los hábitos de vida y de alimentación, con renuncias y sacrificios, que muy pocas personas están dispuestas a afrontar de forma realista.

    En un mundo de soluciones rápidas, y en una sociedad excesivamente "medicalizada" tenemos personas que nos piden un remedio para ya ya ya, pero a la vez que no sea tóxico, ni malo, ni peligroso. Además debe ser barato y, por supuesto, financiado por la Seguridad Social. En el otro extremo tenemos personas que se niegan a tomar medicamentos y sospechan de algún interés oculto de la "mafia farmacéutica" en cualquier tratamiento que les prescribas. Dar respuesta a ambas realidades es, a veces, un equilibrio difícil de conseguir, incluso con conocimiento, paciencia y dedicación.

    El gastroenterólogo Dr. GoogleEl gastroenterólogo Dr. Google

    Hay por ahí un chiste de médicos que dice "si necesita una segunda opinión tras consultar al Dr. Google, por favor consulte a Yahoo!". Aunque estoy en parte de acuerdo con el fondo de la broma, creo que es parte de nuestra obligación divulgar de forma seria y responsable, combatir una y otra vez, los mitos de internet, informar de forma veraz a nuestros pacientes tantas veces como sea necesario y dar respuesta a las demandas de una población cada vez más informada, para que, como dije al principio, esa información sea generadora de conocimiento y mejora de la salud y no de miedo, incertidumbre y mitos.

    Además, aprovecho para felicitar a todos los lectores el Año 2020, en el que seguiremos contado cosas que creamos de interés para todos.

    Para saber más:

    El cumplimiento terapéutico. Basterra Gabarró, M. Pharm Care Esp 1999; 1: 97-106 ◆ 105

    Adherencia y persistencia terapeutica: causas, consecuencias y estrategias de mejora Tatiana Dillaa,, Amparo Valladaresa , Luis Lizanb,c y Jose´ Antonio Sacristan. Aten Primaria. 2009;41(6):342–348

    https://www.saludigestivo.es/Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    https://www.diariomedico.com/salud/se-puede-curar-al-drgoogler.htmlEste enlace se abrirá en una ventana nueva

    https://www.redaccionmedica.com/virico/noticias/-no-confundas-tu-busqueda-en-google-con-mi-grado-en-medicina--9597Este enlace se abrirá en una ventana nueva


  • El hígado graso: o como nuestro hígado acaba siendo foie

    El hígado de cerdo, que vemos en la carnicería para hacer filetes, que es de un color rojo vinoso, brillante, es un hígado sano. Pero cuando compramos la delicatesen del foie de pato o de oca, lo que nos encontramos es un tejido amarillento, duro y consistente, que, al cocinarlo, se deshace prácticamente en grasa.

    Hígado grasoHígado grasoPues bien, cuando a una persona se le diagnostica "hígado graso" (o, técnicamente, esteatosis hepática), lo que le ocurre a su hígado es que se está empezando a convertir en foie.

    Para producir esa acumulación anormal de grasa en los animales, lo que se hace es cebarlos y sobrealimentarlos, y algo de eso hay también en el hígado graso de las personas.

    Todos los bebedores de alcohol en exceso tienen hígado graso, pero la mayoría de las esteatosis que diagnosticamos no están asociadas al alcohol. Se ven en personas con algo de sobrepeso, o directamente obesas, debido, en la mayoría de los casos, a una vida sedentaria y a unos mejorables hábitos de alimentación. Además estos pacientes suelen tener diabetes del adulto o, al menos, lo que llamamos resistencia periférica a la insulina. También suelen tener altos los niveles de triglicéridos y colesterol.

    Hasta hace poco tiempo, los médicos creíamos que este hígado graso, llamémosle "metabólico", era poco importante para el hígado y nos preocupaban sobre todo los factores causales porque son muy perjudiciales para la salud en general, ya que constituyen lo que llamamos "síndrome metabólico", asociado a enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, se ha visto que hasta la mitad de las personas con esteatosis tienen cambios importantes en su hígado, que pueden derivar en una enfermedad inflamatoria llamada "esteatohepatitis no alcohólica", e incluso en cirrosis o cáncer hepático. El problema es que esta degeneración es silenciosa, y, en muchos casos, ni siquiera produce alteración en los análisis del hígado, porque las transaminasas de estas personas son normales. A veces, encontramos este problema incluso en niños, debido a la obesidad infantil.

    No tenemos ningún medicamento para tratar el hígado graso no alcohólico, no hay ningún fármaco, suplemento, depurativo o producto de herbolario capaz de "limpiar" el hígado como quien quita la grasa de una sartén poniendo mucho Fairy. La única manera es el método lento y sacrificado de corregir las causas que lo producen, es decir, comer mejor y menos, de modo que se pueda perder peso y bajar el colesterol y los triglicéridos y controlar la diabetes. A veces, puede ser necesario también tomar medicamentos que ayuden a disminuir las cifras de glucosa o de grasas en la sangre.

    Para estas personas no hay una cantidad saludable de alcohol, no deben consumirlo nunca. Y, como siempre, lo recomendable, es una alimentación basada en verduras, frutas, legumbres, con carnes y pescados poco grasos, y no tomar, en lo posible, alimentos procesados, harinas o azúcares refinados, ni grasas perjudiciales. Además, es imprescindible ser lo más activo posible, haciendo deporte y, si la edad y condiciones del paciente lo permiten, un ejercicio lo más intenso que se pueda. Si no se puede hacer deporte, al menos, caminar cuanto más mejor, usar las escaleras, hacer ejercicios como pilates o yoga, que son poco intensos, o cultivar un huerto, el caso es moverse.

  • Doctora, yo como muy sano…

    Yo como muy sanoYo como muy sano

    Cada semana, cuando voy a hacer la compra semanal para mi familia, me llama la atención los muchos alimentos ultraprocesados, bollería, precocinados y dulces que compran mis vecinos. Pero sobre todo me sorprende la escasez de productos frescos, y sobre todo de frutas, verduras y legumbres. Veo bastantes colas en la pescadería, la carnicería y la charcutería, pero pocas en la frutería.

    Sin embargo, en mi consulta, casi todo el mundo afirma "comer bien". Así que, últimamente pregunto mucho a mis pacientes "para ti, ¿qué es comer bien?"

    Hay personas muy bien informadas, que saben que deben comer abundantes frutas y verduras, productos frescos, naturales, bien cocinados, sin aditivos innecesarios, con poca sal y azúcar. Pero otras muchas personas, reproducen en sus respuestas los mitos sobre la alimentación que vemos con demasiada frecuencia en redes sociales, en páginas sobre nutrición saludable o en consultas de supuestos expertos en nutrición.

    El trabajo de los nutricionistas es estupendo, y muy necesario sobre todo en situaciones especiales de nutrición, o, a veces, como consejo general para personas que tengan dudas. La formación de un profesional del área es un grado universitario de 4 años, pero muchos gurús de la nutrición no están formados.

    Yo creo que la mayoría de la gente sana, para comer bien, no necesita ir a un especialista, simplemente debe usar el sentido común.

    El pan no es malo...ni bueno, es una alimento sano, si se consume en las cantidades adecuadas, y es mejor el integral de verdad, hecho con trigo entero. Un ejemplo de esto, es que cada vez comemos menos pan, y sin embargo, tenemos más obesos. En España, en 2018, disminuyó un 2% el consumo de pan, pero, sin embargo, aumentó el de bollos y galletas en un 0,6&% y el de chocolate en un 1,7%. No hay galletas ni cereales para los niños que sean buenos ni sanos, todos son muy ricos en azúcar, y las galletas son una pasta de grasa, harina y azúcar, mejor no tomarlas nunca.

    Tampoco son malas todas las grasas: las grasas del aceite de oliva, de los frutos secos, del aguacate y hasta del jamón de pata negra, son cardiosaludables. Sin embargo, las grasas trans o grasas hidrolizadas, que están sobre todo en la margarina, los precocinados y en la bollería, son perjudiciales para la salud. Ningún bollo es sano, pero si te lo vas a comer, mejor hazlo en casa sabiendo tú lo que le has puesto.

    Y, entonces, ¿qué desayunamos? Me permito sugerir un vaso de leche, mejor entera para que conserve la vitamina A y D; con copos de avena integral o con una tostada de pan integral, con aceite de oliva, tomate y jamón; o un poco de hummus de garbanzos. Si te tomas una fruta a continuación, es un desayuno súper sano. Por cierto, los zumos no son fruta, ni siquiera los caseros.

    El año pasado, se redujo el consumo de fruta en un 1,8%, y, además, la consume sobre todo la gente mayor. Las hortalizas y verdura se consumen un 3% más y crece, afortunadamente el consumo de legumbres, pero, de nuevo, sobre todo en casas donde viven personas mayores de 50 años.

    En las casas con jóvenes y niños, se bebe menos leche, pero se consumen bastantes derivados lácteos, la mayoría yogourt, pero también otros productos menos sanos por su gran contenido en azúcares como postres o batidos.

    Según el Informe de Consumo Alimentario en España 2018Este enlace se abrirá en una ventana nueva del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, la dieta de los españoles sigue siendo sana y equilibrada, pero tenemos que prestar atención a esas tendencias como el aumento de un 6,5% de los productos precocinados, el 6,73% de las carnes procesadas frente a la caída del 2,4% del consumo de pescado fresco y del 2,6% de la carne fresca.

    Yo como muy sanoYo como muy sano

    Para saber más:

    FEAD: Fundación Española del Aparato Digestivo.

    https://www.saludigestivo.es/dietas-menus-saludigestivos/menu-rico-fibra/Este enlace se abrirá en una ventana nueva

    https://www.saludigestivo.es/dietas-menus-saludigestivos/dieta-rica-fibra_/#dieta-rica-fibraEste enlace se abrirá en una ventana nueva

    Relationship between bread and obesity Serra-Majem L1, Bautista-Castaño Br J Nutr. 2015 Apr;113 Suppl 2:S29-35. I1.doi: 10.1017/S0007114514003249..

    Dietary patterns and changes in body mass index and waist circumference in adults. PK Newby, Denis Muller, Judith Hallfrisch, Ning Qiao, Reubin Andres, Katherine L Tucker The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 77, Issue 6, June 2003, Pages 1417–1425 https://doi.org/10.1093/ajcn/77.6.1417Este enlace se abrirá en una ventana nueva

  • El helicobacter pylori ¿debemos tratar a todo el mundo?

    Helicobacter pyloriHelicobacter pylori

    El Helicobacter pylori es una bacteria que coloniza el estómago de muchas personas. En España, la mayoría de las personas la tienen en algún momento de sus vidas.

    Se conoce su existencia desde hace más de 100 años, pero no fue hasta la década de los 80 cuando el Dr. Marshall demostró la relación del H. pylori con la gastritis crónica, la úlcera gástrica y duodenal, y el linfoma y el cáncer gástrico.

    La cantidad de personas que enferma de algún modo por esta bacteria es, en realidad, relativamente pequeño, en relación al número total que lo tienen en su estómago. Por eso es interesante plantearnos si debemos investigar a todo el mundo para saber si tiene esta bacteria. También hay que preguntarse si deberemos tratar a todas aquellos en los que se detecte su presencia, sobre todo porque el tratamiento supone administrar dosis altas de antibióticos.

    La respuesta a esta cuestión genérica es NO, no tenemos que buscarlo ni tratarlo siempre.

    Clásicamente, se consideraba necesario eliminar esta bacteria solamente en dos casos:

    • Si el Helicobacter está provocando alguna enfermedad. Esa demostración hace necesario realizar una endoscopia digestiva. Los pacientes con gastritis crónica, ulcera o linfoma deberán someterse siempre a uno (o varios) tratamientos para erradicar el Helicobacter hasta conseguir que desaparezca.
    • Si se tienen antecedentes familiares de cáncer de estómago, ya que esta bacteria aumenta el riesgo de este cáncer en personas predispuestas.

    Helicobacter pyloriHelicobacter pylori

    Sin embargo, en los últimos tiempos veo en la consulta a muchos pacientes con diferentes problemas, como nauseas, ardores, diarrea o hinchazón, que vienen demandando un tratamiento para el Helicobacter porque otro médico les ha hecho un test del aliento y es positivo, o porque han oído hablar de esta bacteria y quieren saber si ellos la tienen.

    En estos casos, estaría justificado buscar el Helicobacter con pruebas no invasivas, de laboratorio, a aquellas personas que vivan en zonas en las que la población tenga con mucha frecuencia este bacilo en su estómago ("alta prevalencia"). Además deberán ser menores de 45-50 años y su país o su origen racial no debe tener una frecuencia elevada de cáncer de estómago ("baja incidencia").

    Si no tienen síntomas alarmantes como pérdida grave de peso o anemia, podremos tratar el Helicobacter de estos pacientes sin hacerles previamente una endoscopia. Esta solo será necesaria si el paciente no mejora después del tratamiento o aparecen los mencionados síntomas de gravedad. A esta estrategia, no exenta de controversia, se le llama "test and treat" ("investiga y trata").

    Existe una corriente dentro de la profesión médica que defiende que "el único Helicobacter bueno es el Helicobacter erradicado" pero no tenemos, a día de hoy, datos científicos que sustenten esta afirmación.

    Quizá es interesante saber qué síntomas no tienen que ver con el Helicobacter pylori:

    • No produce mal aliento.
    • No produce reflujo (ardores).
    • No produce diarrea.
    • No produce hinchazón ni gases.

    Tampoco hay que buscar esta bacteria ni tratar a personas sin síntomas porque se les haya diagnosticado infección por Helicobacter a su pareja, sus hijos o sus padres.

    En resumen, si una persona sufre molestias digestivas y no sabe a que atribuirlas, deberá consultar con su médico de atención primaria. Es posible que le haga un test del aliento o le pida un análisis en las heces, y si da positivo, le ponga un tratamiento con antibióticos.

    También deberán acudir a su médico aquellas personas que sepan que alguien de su familia ha sido diagnosticado de cáncer de estómago.

    Si el médico encuentra alguna dificultad para eliminar la bacteria, estima que hay algún síntoma que no encaja con la infección por Helicobacter, o, por supuesto, el paciente tiene síntomas alarmantes le recomendará o remitirá al especialista para estudio.

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