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Terminológicamente la palabra "atópica", que tiene un origen griego, hace referencia a la atopia, a estar fuera de lugar, a ser raro.

Sobre su significado médico, el termino atopia hace referencia a una reacción de hipersensibilidad (respuesta exagerada del sistema inmunitario) que presentan personas predispuestas genéticamente frente a diferentes agentes externos. En general, las personas que padecen atopia tienen familiares con el mismo problema. Quien padece atopia puede presentar dermatitis atópica y/o asma bronquial y/o rinitis alérgica.

El sistema inmunitario (las "defensas") se encarga de protegernos ante agentes externos como son los virus y las bacterias. En las personas que padecen atopia este sistema inmunitario reacciona de manera exagerada ante algunos agentes externos reconociéndolos como perjudiciales cuando realmente no lo son. Esta respuesta exagerada del sistema inmunitario producirá los síntomas atópicos, y, según el órgano afectado, estos síntomas serán distintos. Por ejemplo, si el órgano afectado es la piel, esta mostrará los síntomas y signos de la dermatitis atópica, básicamente eccemas con picor. Si la reacción inmunitaria exagerada está en los bronquios, la persona atópica padecerá asma y si esta reacción se presenta en la conjuntiva de los ojos i la mucosa de la nariz la persona afectada tendrá rinoconjuntivitis alérgica.

Ser "atópico" no significa tener dermatitis atópica; una persona afectada de dermatitis atópica puede tener asma o no, un asmático presentar dermatitis atópica o no, una rinoconjuntivitis alérgica puede estar presente en un asmático, o no, etc, cualquier combinación es posible aunque también pueden presentarse los síntomas de manera aislada.

Presentar una dermatitis atópica no implica ser alérgico, aunque el hecho de padecer una dermatitis atópica facilita poder desarrollar diferentes alergias ya que el punto de partida es el mismo, un sistema inmunológico que tiene una respuesta exagerada frente a diferentes estímulos.