El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) explica que este servicio se encuentra fuera de la Ley de Garantías en Atención Sanitaria Especializada, una normativa que fija en 90 días el plazo máximo para intervenciones quirúrgicas, 15 para consultas externas y siete para pruebas diagnósticas.

El tiempo medio de espera para la primera consulta se situaba al término de julio en 24,68 días. Pero, a partir de ahí, la demora se extiende. Así, según indican fuentes del Sescam, el Hospital General prioriza a los pacientes en base a la gravedad de las patologías que presentan, «nunca por orden de llegada». En este sentido, a aquellas personas que presentan lesiones sin riesgo vital se les ofrece la posibilidad de ser derivadas a la Clínica Capio, que mantiene un concierto con el Sescam. En ese caso, son atendidos en el plazo de un mes. Pero, si prefieren recibir la fisioterapia en el centro hospitalario, tendrán que esperar alguno más.

«Si la atención no es precoz, el proceso de recuperación puede ser muy largo o bien nunca llegar a completarse al quedar secuelas», advierte el presidente del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha, Natalio Martínez, poniendo el acento en la rehabilitación de los pacientes que han sufrido intervenciones quirúrgicas en articulaciones o huesos.

Los pacientes catalogados como graves o urgentes van primero en un servicio que se revela colapsado, entre otros aspectos, por el amplio abanico de patologías a tratar. Ya sean respiratorias, traumatológicas o neurológicas, la fisioterapia intenta devolver al individuo sus funciones normales, así como su independencia e integridad en la medida de lo posible.

La provincia sumó 74 fisioterapeutas en los últimos cuatro años (un total de 22 en 2009), según los última estadística de colegiados sanitarios publicada por el INE, lo que refleja un incremento del 31,5 por ciento.