Hace treinta y cinco años a mi marido lo operaron del corazón, de tetralogía de Fallot, una operación que con esa edad, veinte años, no era demasiado fácil, ni la medicina había avanzado tanto entonces. Tuvo la suerte de encontrarse con un médico que no quería que lo operaran en la clínica de la Paz, en Madrid, y le buscó cama en la Fundación Jiménez Díaz. Allí el doctor Rabago hizo el trabajo estupendo de poner ese parche que le ha durado treinta y cuatro años. Pero claro, el tiempo va deteriorando las cosas y este parche necesitó un arreglo, y continuamos con la racha de suerte. Porque mucha gente piensa que suerte es que te toque la lotería o los cupones y no, suerte es que te encuentres con personas como las que nos hemos encontrado nosotros y en el momento justo.
Fuente: La Voz Digital