En una correcta evaluación, los clínicos han de distinguir las manifestaciones de miedo, temores o timidez evolutivamente normales, presentes en niños y adolescentes, de los trastornos de ansiedad, ya que estos últimos tienen un impacto en el funcionamiento del niño", aclara Juan José Carballo, especialista en Psiquiatría infantil de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
Fuente: El Mundo