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Foto: León Prieto


Una dieta incorrecta, lejos de conseguir un beneficio de salud a partir de la pérdida del exceso de peso, puede provocar en la persona la aparición de otras enfermedades aparte de la obesidad y, a medio y largo plazo, un efecto rebote que puede hacer recuperar de golpe los kilos perdidos y convertir en inútiles todos los esfuerzos anteriores.

Ante la existencia de dietas milagro que propugnan la pérdida de peso en muy poco tiempo con distintos métodos, la doctora Clotilde Vázquez, responsable del área de Endocrinología del Centro Integral de Obesidad y Sobrepeso (CIOS) de la Clínica La Luz, ha diseñado un autotest para que cualquiera que está siguiendo una dieta pueda saber, respondiendo a unas preguntas, si su régimen es incorrecto, y detectar así a tiempo errores que pueden perjudicar su salud.

"Una dieta para perder peso es siempre un elemento terapéutico de gran poder, por eso es muy importante que tenga un reparto de nutrientes equilibrado y que la restricción calórica que conlleva sea paulatina y moderada, evitando los déficits nutricionales. Este autotest nos da una idea de si vamos en la dirección correcta o si, por el contrario, debemos replantearnos seguir con una determinada dieta y consultar con un especialista", destaca la doctora Clotilde Vázquez, responsable del área de Endocrinología del CIOS y autora del test.

El cuestionario se estructura en torno a un doble bloque de cuestiones, uno de ellos dirigido a evaluar la restricción calórica y el otro centrado en el equilibrio nutricional. En el primer caso el interesado debe contestar a preguntas como por ejemplo si pierde más de dos kilos a la semana, si tiene dificultades de sueño, si nota caída de pelo o fragilidad en las uñas o si siente excesivo cansancio. También en este grupo aparece una sencilla fórmula para conocer si la restricción calórica es excesiva: consiste en multiplicar el peso por 18 y comprobar si el número de calorías de la dieta que se está haciendo es inferior al resultado.

El segundo bloque, más centrado en el equilibrio nutricional, incluye preguntas sobre si existen grupos de alimentos suprimidos, si hay una reducción drástica de hidratos de carbono, si la dieta persigue "disociar" alimentos o si existe una necesidad imperiosa de comer dulces.

"Si los resultados del autotest superan unos determinados umbrales es evidente que la persona está realizando una dieta incorrecta y que, por tanto, debe acudir a su médico de Atención Primaria o a un especialista para asesorarse sobre cómo seguir una dieta correcta. Si el resultado negativo es demasiado alto aconsejamos replantearse al momento la dieta que se está siguiendo y acudir al especialista", añade la doctora Vázquez, que es a su vez jefa del Departamento de Endocrinología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

"Al final solo un especialista con experiencia clínica ­−prosigue la doctora Vázquez− puede prescribir una dieta adecuada para tratar la obesidad a corto, medio y largo plazo, así como las enfermedades asociadas a la misma sin producir efectos secundarios que favorezcan la aparición de nuevas enfermedades y predispongan a un efecto rebote".


UN MÍNIMO DE 20 CALORÍAS POR KILO DE PESO

En lo que se refiere a la restricción en el aporte de calorías y nutrientes, la doctora Vázquez hace hincapié en la necesidad de que la pérdida de peso se lleve a cabo de forma paulatina y moderada, sin incurrir en déficits nutricionales, para lo que habitualmente se necesita un aporte de 20-25 calorías por cada kilo de peso real. "Por ejemplo, una mujer de 80 kilos necesitaría aproximadamente de 1.600 a 1.800 calorías, dependiendo del ejercicio que realice. Si consume menos puede sufrir deficiencias proteicas, vitamínicas o minerales que a la larga le podrán causar problemas médicos y una más rápida recuperación del peso perdido, algo que es muy frecuente en estos regímenes", agrega la especialista.

En cuanto al equilibrio nutricional, la doctora deja claro que "se necesita un mínimo de hidratos de carbono diarios (entre un 40% y un 50% de las calorías de la dieta) para el funcionamiento correcto del sistema nervioso central y vegetativo, así como del corazón y las células sanguíneas".

El reparto del resto de las calorías de la dieta se hará de la siguiente forma: un 10-20% debe corresponder a las proteínas y un 30-35 % a la grasa. "Este último nutriente es el que más hay que restringir a pesar de que muchas dietas acientíficas o poco comprobadas sostengan lo contrario", indica la doctora Vázquez. A su juicio, para perder peso "debe existir una gran variedad de alimentos en la dieta", en contra de lo que sostienen "muchas dietas propugnadas como milagrosas que se basan en una sola clase de alimentos durante un tiempo (dieta del pomelo, del albaricoque) o en la restricción de grupos enteros de alimentos (dietas sin hidratos de carbono o las dietas sólo basadas en proteínas o grasas)".