La revolución de la cirugía mínimamente invasiva para tratar problemas de la columna vertebral ha encontrado dos aliados perfectos en el desarrollo de nuevos materiales de cementación y en las terapias biológicas. Los abordajes endoscópicos y tubulares y la implantación percutánea de barras y tornillos de fijación conviven con los trasplantes de células madre y condrocitos para tratar de regenerar el tejido cartilaginoso, además de con nuevos materiales de cementación, mucho más seguros y eficaces.

Esta conjunción de factores está haciendo posible que un número cada vez mayor de pacientes acceda a tratamientos efectivos, seguros y precisos a los que hasta hace pocos años no podían optar debido a circunstancias clínicas desfavorables (excesivo riesgo quirúrgico, edad avanzada, mal estado del tejido óseo, complicaciones postoperatorias, patologías previas…).Para analizar esta revolución de técnicas quirúrgicas y tratamientos, se celebra estos días en Madrid el XIII Simposio Internacional sobre Patología de la Columna Vertebral, un encuentro en el que se han dado cita 23 conferenciantes provenientes de Italia, Reino Unido, Bélgica, Francia, Alemania y España.

"Este año vamos a repasar lo bueno, lo feo y lo malo de las dolencias que afectan a la columna vertebral; lo bueno sin duda es que la cirugía mínimamente invasiva ha perfeccionado sus técnicas y abordajes y está logrando mejorar los resultados de una manera espectacular, incluso en el tratamiento de patologías degenerativas que hasta ahora no tenían demasiado buen pronóstico, también estamos confirmando la validez de nuevos polímeros de silicona para cementar fracturas asociadas a la osteoporosis. Dentro de lo feo nos encontramos con infecciones, hematomas, rechazo de las prótesis… aunque precisamente gracias a las técnicas poco invasivas se trata de complicaciones cada vez más residuales. Finalmente, lo malo es que no podemos solucionar totalmente el cáncer y las metástasis que afectan a la columna vertebral, aunque la buena noticia es que gracias a los nuevos materiales somos capaces de dar a los pacientes alternativas muy satisfactorias de las que antes no disponíamos", resume el doctor Francisco Villarejo, director de la Unidad de Neurocirugía de la Clínica La Luz y director del Simposio.

La silicona, mejor que los antiguos cementos vertebrales

Las fracturas vertebrales por compresión asociadas a la osteoporosis afectan al 25% de las mujeres mayores de 65 años, una cifra que asciende hasta el 50% en población femenina mayor de 80 años. En España esta estadística se traduce en 80.000 personas afectadas cada año.Este tipo de fracturas provoca dolor, deformidad y discapacidad en las pacientes, cuya mejor solución pasaba por la realización de una vertebroplastia o una cifoplastia para cementar la zona con polimetilmetacrilato, un material acrílico conocido por sus siglas PMMA. A pesar de sus beneficios, este plástico desencadena una reacción exotérmica que puede ocasionar daño neural, no se traba perfectamente con la malla ósea en la que se aloja y, sobre todo y más importante, incrementa el riesgo de nuevas fracturas vertebrales, ya que se trata de un material mucho más rígido que el hueso, lo que favorece la aparición de fuerzas de torsión en las zonas adyacentes, que son las que se acaban rompiendo.

No obstante, y según ha confirmado el equipo del doctor Villarejo en un ensayo recién presentado en Bruselas, la utilización de un nuevo polímero de silicona revierte por completo este pronóstico. Según los datos de este seguimiento, este nuevo cemento vertebral repercute en un alivio inmediato y significativo del dolor debido a la eficaz estabilización de la columna vertebral. Además, al tratarse de un material mucho más flexible y elástico evita las fracturas adyacentes.

"Los datos son realmente buenos. El dolor desaparece, pero sobre todo, las pruebas revelan que este material se mezcla perfectamente con el hueso, confiriéndole una gran elasticidad, algo fundamental para que no se produzcan nuevas fracturas en la zona", sintetiza el doctor Villarejo. Una menor duración de la intervención, que no llega a los 30 minutos, y la posibilidad de que el paciente reciba el alta apenas 24 horas después de la cirugía confieren ventajas añadidas a la elastoplastia vertebral.

Este especialista destaca la utilidad de este nuevo material de cementación para pacientes oncológicos que sufren metástasis en la columna vertebral, un fenómeno muy frecuente en tumores originarios de mama, próstata y pulmón. Debido a la propia metástasis y a los graves efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, estos pacientes no eran candidatos a los tratamientos estabilizadores convencionales, de manera que tenían que resignarse a sufrir terribles dolores. Gracias a las ventajas de los nuevos materiales y a las técnicas no invasivas, estos enfermos pueden, al menos, paliar este dolor.


Soluciones para la estenosis de canal lumbar

Ocho de cada diez personas mayores de 70 años sufre estenosis del canal lumbar, una patología caracterizada por la reducción del diámetro del conducto por el que discurren la médula espinal y las raíces nerviosas de cola de caballo (responsables del movimiento del tren inferior del cuerpo, así como del control de esfínteres). Este estrechamiento es responsable de buena parte de los dolores lumbares y procesos de ciática y afecta seriamente a la calidad de vida de quien la sufre. De hecho, estos pacientes reciben la el nombre de miradores de escaparates, dado que durante la marcha han de hacer numerosas paradas para tratar de mitigar el dolor.

La cirugía mínimamente invasiva de la columna vertebral ha supuesto un salto de calidad en el tratamiento de estos pacientes, fundamentalmente porque se ha podido sustituir la laminectomíadescompresiva (extirpación de las dos láminas de la parte posterior de la vértebra, así como de su apófisis espinosa) y la implantación de placas y tornillos por otros procedimientos menos agresivos como la descompresión microquirúrgica con flavectomía (extirpación del ligamento amarillo) o foraminotomía (liberación de la presión de raíces nerviosas) y la implantación de espaciadores interespinosos para descomprimir las raíces afectadas por el estrechamiento del canal lumbar y dar estabilidad a la columna vertebral.

"Estas intervenciones representan una gran ventaja con respecto a otros procedimientos porque son menos invasivos, pueden realizarse con anestesia local y en procedimiento ambulatorio [si está contraindicada la anestesia general], requiere menor tiempo quirúrgico, la recuperación es rápida, evita muchas implantaciones de tornillos y placas para la fusión lumbar, se hace con dispositivos desmontables que no impide intervenciones quirúrgicas futuras y, por regla general, no requiere la extracción de tejido o hueso", refiere el doctor Marcelo Budke, especialista del servicio de Neurocirugía de la Clínica La Luz (Madrid).

Tratamiento de infecciones postquirúrgicas

La discitis es una infección del disco intervertebral y de los platillos vertebrales adyacentes causada por gérmenes que puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente a partir de los 60 años. Esta patología, suele ser una complicación directa de las cirugías de columna y su riesgo aumenta en pacientes diabéticos o inmunodeprimidos. Causa episodios de dolor severo que no se alivian ni con dolor ni con reposo y no es fácil de diagnosticar, dado que es habitual que no curse con fiebre y se manifieste con síntomas difusos, tales como pérdida de peso, falta de apetito y espasmos musculares dolorosos que empeoran con el movimiento.

El doctor Fernando Carceller, del servicio de Neurocirugía del Hospital La Paz de Madrid hablará en este simposio acerca de los principales signos clínicos de discitis para la implantación de un tratamiento de manera más temprana y eficaz. "Deben ponernos en alerta signos como el aumento de la velocidad de sedimentación globular y de la proteína C reactiva. Cuando las radiografías no son demostrativas, es urgente realizar una resonancia magnética, muy sensible y específica. También es indispensable la punción-biopsia discovertebral para identificar el germen cuando los hemocultivos son negativos. La evolución es favorable con antibioterapia adaptada y la inmovilización. Solo en algunos casos se requiere tratamiento quirúrgico para descomprimir, desbridar los tejidos infectados y fijar la columna vertebral con instrumentación". En su opinión, las unidades de cirugía de columna vertebral deberían emplearse a fondo por mantener su tasa de discitis ligada a intervenciones sobre el disco por debajo de 0,5% como indicativo de calidad.

Durante el Simposio, se ha presentado el libro "Cirugía Mínimamente Invasiva de la columna Vertebral", en el que se analiza, a lo largo de 30 capítulos, las técnicas utilizadas para el tratamiento de las patologías congénitas, degenerativas, tumorales y traumáticas de la columna vertebral. Editado por Ergon, el libro cuenta con la colaboración de 70 especialistas internacionales. "Gracias a estas nuevas cirugías mínimamente invasivas, la edad ya no es un obstáculo para el tratamiento de la patologías de la columna vertebral", concluye el doctor Villarejo a la vez que recuerda que el no dejar cicatrices también supone una ventaja estética. "Atrás queda imágenes como la del autorretrato de Frida Kalho `La Columna rota´".