Bebidas tan tradicionales como el café y el té no sólo sirven para combatir el frío y reconfortar el cuerpo. En función de cómo se preparen pueden ser una alternativa muy refrescante cuando el calor aprieta. La receta es muy sencilla: Añadir hielo, prepararlos en forma de granizado o, simplemente, guardarlo en la nevera es la clave para sacarles el máximo partido a estas dos bebidas en verano. Para Marta Galdón Romero, dietista-nutricionista y tecnóloga de los Alimentos de Sprim (Salud, Prevención Investigación e Información Médica), «su bajo contenido calórico las convierte en una buena opción frente a los refrescos gasificados y azucarados».
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