El doctor Juan Antonio Virizuela Echaburu, Jefe de Servicio de Oncología Médica de Quirón Sagrado Corazón, explica cómo enfrentarnos a la enfermedad en el seno familiar y como comunicarle la situación a los hijos para evitarles incertidumbre y angustia añadida.

Es doctor considera importante al hablar del cáncer con sus hijos, que les ofrezca una información básica que incluya al menos, el nombre del cáncer y la parte del cuerpo donde se encuentra, el tratamiento que se va a seguir y los cambios que pueden producirse en la vida familiar como consecuencia de la enfermedad y los tratamientos.JUAN ANTONIO VIRIZUELA ECHABURU

Es fundamental que el niño comprenda que el cáncer es una enfermedad seria, pero no sin esperanza y que existen maneras de enfrentarse a él.

Es aconsejable informarles lo más pronto posible acerca de la enfermedad: si los padres mantienen la enfermedad en secreto, los hijos pueden imaginar que lo que está sucediendo es peor que la realidad, por dura que esta sea, o que lo que ocurre ha sido culpa suya. Deben comenzar la conversación de manera tranquila y sosegada, proporcionándoles siempre una información sencilla pero veraz. Hacerles saber que los padres van a estar siempre disponibles para resolver sus dudas y compartir sus miedos. Hay que permitir que su hijo exprese sus sentimientos y conocimientos acerca del cáncer y también los miedos relacionados con esta enfermedad. Es frecuente que los hijos de madres con cáncer se preocupen por la muerte, porque ellos también puedan tener cáncer o porque hayan sido ellos los culpables de la enfermedad. Debe elegir el momento más adecuado para hablar con sus hijos: hacerlo en un lugar tranquilo y sin interrupciones. Debe haber un flujo continuo de información entre padres e hijos.

No tener miedo a reconocer que usted no tiene todas las respuestas acerca de lo que puede suceder. Si no sabe cómo responder a una pregunta, hágale saber que hará lo posible para averiguar la respuesta.

No utilizar cuentos de hadas o metáforas para explicar su enfermedad.

Permita cualquier expresión afectiva de su hijo durante la conversación, pueden producirse situaciones de tristeza, rabia o miedo. Es importante que le ofrezca su apoyo y ayuda en todo momento.

Explicarles, a priori, que la madre puede presentar malestar físico durante unos días para, tras ellos, sentirse algo mejor, atribuyéndolo al tratamiento oncológico.

Cómo decírselo según la edad

Con independencia de su edad, los hijos de padres con cáncer necesitan saber lo que ocurre en su hogar. Cuando ellos obtienen esta información, disminuyen sus miedos y preocupaciones y se sienten más tranquilos ante la nueva situación que están viviendo.

Es importante explicarles lo que ocurre de una manera adecuada a su edad y madurez, utilizando el vocabulario más adecuado en cada caso:

- Hasta los dos años: el niño no comprende lo que es el cáncer, por eso es fundamental ofrecerle explicaciones simples y concretas. A esta edad los niños aún no son capaces de expresar sus sentimientos, por lo que es importante observar su comportamiento para saber cómo afrontan la enfermedad de su progenitor.

- Entre los dos y los seis años: los niños comprenden lo que es estar enfermo, pero no perciben la diferencia entre una enfermedad seria, como el cáncer, y una enfermedad leve, como una simple gripe. La información debe ser sencilla, pero sincera. Se les debe explicar que los tratamientos son necesarios para luchar contra la enfermedad y dejarles que expresen lo que piensan o sienten. Para los niños de esta edad, el mundo gira en torno a ellos, así que es posible que crean que la enfermedad es consecuencia de algo que hicieron o dijeron. Es importante que los padres les expliquen que nada de lo que ocurre es culpa suya.

- Entre los siete y los doce años: el niño tiene mayores conocimientos sobre el cuerpo humano, por lo que se le puede ofrecer una información más detallada acerca de la enfermedad y su desarrollo. Para que les sea más fácil entender lo que ocurre es conveniente relacionarla con situaciones que le resulten familiares. Es importante animarles a expresar sus sentimientos, miedos y preocupaciones, ya que pueden manifestar lo que sienten únicamente a través de su comportamiento: pérdida de apetito, insomnio o bajo rendimiento escolar.

- A partir de los doce años: el niño puede comprender la complejidad de la enfermedad y los tratamientos, por lo que se le debe proporcionar una información aún más detallada, pero intentando no abrumarles con detalles innecesarios. A esta edad les resulta difícil demostrar sus sentimientos, por lo que es posible que se muestren reacios al diálogo con los padres. Si esto ocurre, se les puede ofrecer la posibilidad de consultar con alguien especializado en el tema, como el médico encargado del tratamiento del paciente. Es importante que los padres compartan los sentimientos con sus hijos adolescentes, ya que, de esta manera, se facilita la comunicación entre padres e hijos.