foto_semana_glaucomaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoUna de cada diez personas con glaucoma acaban perdiendo la visión y la mitad de los que la padecen ni tan siquiera lo saben. El glaucoma se ha convertido en la segunda causa de ceguera en el mundo occidental. En la actualidad, se estima que hay en todo el mundo unos 45 millones de invidentes por glaucoma, el equivalente a la población española.


El doctor Emanuel Barberá, oftalmólogo del Centro Oftalmológico Quirón A Coruña, nos comenta: "Por desgracia, la persona que padece glaucoma sólo aprecia esta pérdida cuando la enfermedad está muy avanzada y sin el tratamiento adecuado puede llevar a la ceguera. Por este motivo, la detección precoz es fundamental para tener una mejor calidad de vida".


El glaucoma se caracteriza por la pérdida de visión como consecuencia de un daño en el nervio óptico que se lesiona progresivamente, perdiendo fibras nerviosas de manera irreversible. Es una patología oftalmológica lenta, que no causa dolor ni ofrece síntomas de pérdida de visión a quien la padece. Resulta muy difícil de detectar hasta que ya se encuentra en una fase avanzada. Los mecanismos causantes de esta enfermedad no son claramente conocidos, aunque todo apunta a que se debe a una elevación de la tensión o presión ocular, por lo que los tratamientos encaminados a reducir esta presión son muy eficaces para prevenir la pérdida de visión.


Según el Dr. Barberá, "hay factores genéticos que predisponen a la enfermedad. Por ello es importante, si hay antecedentes familiares, realizarse revisiones periódicas para una detección precoz y frenar así su evolución."


Al principio, la visión no disminuye. El ojo no percibe ciertas zonas o detalles del campo visual, pero el cerebro compensa el déficit. En consecuencia, el glaucoma puede pasar inadvertido. En una fase más avanzada, los trastornos del campo visual pueden llegar a ser más amplios llegando incluso a la ceguera total.


Las causas exactas del glaucoma no se conocen muy bien. Se han identificado varios factores de riesgo que favorecen la aparición de la enfermedad, entre los cuales se encuentran la presión intraocular, la edad, la ingesta de medicamentos, la miopía, los traumatismos y algunas enfermedades oculares.


En principio, todas las personas pueden sufrir de glaucoma. No obstante, existen personas con mayor riesgo de desarrollar un glaucoma como personas edad avanzada, presión intraocular ligeramente elevada, enfermedades crónicas como la diabetes, miopía elevada o tratamientos duraderos a base de cortisona, entre otros.


Para la detección de esta enfermedad se realiza un estudio que consta de medición de la tensión ocular y examen del nervio óptico. En caso de duda, se evalúa después el campo visual. El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo reducir la presión ocular. No consigue recuperar la visión perdida, pero impide la aparición de daños adicionales.


Según nos indica el Dr. Barberá, "actualmente los nuevos tratamientos médicos, el láser y la cirugía son eficaces estabilizando la enfermedad, pero en ningún caso curándola. Por lo tanto, es recomendable realizar revisiones periódicas para detectar el glaucoma en fases tempranas".