En el envase de las cremas solares vienen dos fechas de caducidad. Una, un número que indica el mes y el año en el que se aconseja desechar el producto sin abrir, y suele ser de dos o tres años. La otra es una cifra en el interior del dibujo de un bote abierto, y nos dice al cabo de cuantos meses, una vez abierto el envase, no debemos usarlo. Suele ser entre 6 y 12 meses. Para que se conserve bien, una vez abierta la tapa de la crema, hay que cerrarla bien para que no entren microorganismos y guardarla en un lugar seco y alejado de la luz. En cualquier caso, si percibimos un aspecto o un olor raro, es mejor tirarla.

Elia Roo
Hospital Sur de Madrid
Fuente: La Razón