Un estudio, titulado "¿Influye la crisis económica en el paciente asmático?", liderado por el Dr. Pablo Rubinstein, neumólogo del servicio de neumología de idcsalud Hospital General de Catalunya y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) constata que las dificultades económicas, producidas por la crisis, llevan a muchos pacientes a preocuparse por poder mantener el coste de los tratamientos de las enfermedades crónicas que padecen. El estudio se ha elaborado para conocer el impacto real de la crisis económica en los pacientes asmáticos. Los resultados y las conclusiones del mismo se presentan en una comunicación englobada en el programa de ponencias del 46º Congreso Nacional SEPAR, que se celebró los días 14 al 17 de junio del 2013 en Barcelona.

La crisis económica influye en el paciente asmático por el coste de su tratamientoImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEl Dr. Rubinstein explica que el "coste económico del tratamiento para el asma es considerable. Éste incluye desde los ingresos hospitalarios y las preparaciones farmacéuticas hasta las horas de trabajo perdidas por incapacitación o las muertes prematuras". "Los resultados concluyen que el 41% de los pacientes incluidos en el estudio están preocupados por el coste del tratamiento para el asma. Asimismo los pacientes con control insuficiente de la enfermedad (56%) están significativamente más preocupados por el coste de su tratamiento que los que están bien controlados (44%)", añade.

Los dos grandes grupos de medicamentos indicados para el asma son los antiinflamatorios y los broncodilatadores (administrados de forma inhalada). El 49% de los pacientes asmáticos estudiados usa inhaladores desde hace más de 10 años (el 17% entre 5-10 años y el 25% entre 1-5 años) y la media de diagnóstico de asma registrada es de 15 años. Del total de asmáticos estudiados, un 60% padecen asma intermitente.

"Las situaciones económicas personales complicadas de los pacientes pueden desencadenar en un aumento más rápido de la prevalencia del asma en España. Prescindir del tratamiento es una opción muy arriesgada. Si los pacientes abandonan los medicamentos y dejan de estar controlados. Esto puede conllevar agudizaciones aún más graves.", asegura el Dr. Rubinstein.

Los pacientes con situaciones económicas difíciles pueden encontrarse con dificultades en la prescripción de fármacos o en el acceso a los tratamientos y/o al sistema sanitario. En este sentido, el estudio revela que el 83% de las recetas son realizadas por el médico de cabecera (un 30% por el neumólogo, un 15% por el alergólogo y un 1,8% por otros especialistas). A pesar de ello, en el último año, en el 6,1% de los casos registrados le cambiaron el tratamiento indicado por el especialista en el Centro de Asistencia Primaria (CAP).

Los resultados de estudio, además, señalan que el seguimiento del asma lo realizan en la Sanidad Pública un 70%, en la privada un 20% y en ambas un 10% de los casos. El 65% de los pacientes con cobertura privada acuden habitualmente al CAP a que les receten la medicación: un 40% acude habitualmente y un 25% sólo ocasionalmente. "Los resultados obtenidos también indican que, en el último año, el 32% encontró dificultades para que en El CAP le recetaran la medicación prescrita por su médico de la sanidad privada. En un 16,3% de estos casos se le ha acabado cambiando al paciente el tratamiento indicado por su médico de la sanidad privada", explica el Dr. Rubinstein.

El estudio descriptivo, basado en encuestas, fue realizado a 578 pacientes ambulatorios de Cataluña. De entre ellos un 70% (399) fueron mujeres con una media de edad de 47 años. De este 70%, un 18% tenían la primaria incompleta, un 17% los estudios primarios completos, un 28% la secundaria finalizada, un 13% el bachillerato completado y un 25% eran universitarias. El análisis de los resultados obtenidos pone en relieve la necesidad de poner mayor atención y facilidad al acceso de tratamientos para enfermedades crónicas con el fin de mejorar la calidad de vida de estos pacientes y evitar agudizaciones prevenibles.