Los dermatólogos y los pediatras aconsejan no bajar la guardia con la exposición solarImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoMariana Hoffner, dermatóloga pediátrica de Hospital Quirón Sagrado CorazónEste enlace se abrirá en una ventana nueva-IHPEste enlace se abrirá en una ventana nueva, aconseja no bajar nunca la guardia con la exposición al sol. Las quemaduras solares en la infancia o en la adolescencia son un factor importante para sufrir en la edad adulta problemas cutáneos, como el cáncer de piel y el envejecimiento prematuro de la misma.


La piel tiene una importante función inmunitaria para luchar contra las infecciones y para eliminar las células precancerosas, pero la piel de los bebés y de los niños pequeños hasta los tres años no cuenta con la madurez inmunológica suficiente. De ahí que en el cuidado del niño resulte primordial una adecuada fotoprotección y tener muy en cuenta los peligros de exponer a los más pequeños al sol sin mecanismos de defensa.


Según la doctora Hoffner, 'es fundamental que los niños usen protectores específicos, ya que su piel es especialmente fina y delicada y se quema con suma facilidad. Las cremas de protección solar se pueden utilizar en los bebés a partir de los seis meses de edad, pero su uso debe ser limitado hasta los dos años en los casos en los que no sea posible evitar la exposición solar directa.


Dado que la piel de los más pequeños es más permeable, es más fácil que absorban los componentes de las cremas que pongamos sobre ella. La protección infantil dispone de fotoprotectores con un FPS de 30 a 50+. Son ricos en filtros químicos y/o físicos, muy hidratantes, resistentes al agua y al roce, perfectamente adecuados al uso pediátrico'. Igualmente, incide la especialista, 'hay que prestar especial atención a la piel en los días nublados, pues la sensación térmica baja y hace que los niños resistan más tiempo bajo el sol, lo que les puede ocasionar quemaduras. Las radiaciones ultravioletas atraviesan las nubes y se reflejan en el agua, la arena, la hierba y la nieve'.


La dermatóloga aporta una serie de consejos para disfrutar del verano sin que tener que lamentar lesiones en la piel de nuestros pequeños:


• Evita su exposición solar entre las 12 y las 16 horas.


• Ponles gafas de sol homologadas y específicas para niños, pues evitan la aparición de cataratas.


• Ponles camiseta, gorro y prendas con capacidad para filtrar los rayos solares cuando realicen actividades al aire libre.


• Aplícales fotoprotectores (cremas, leches solares...) siempre adaptados a ellos (pediátricos y con factor de protección solar elevado).


• Da correctamente el protector, siempre media hora antes de la exposición al sol, extendiendo una cantidad generosa por todas las zonas de su cuerpo.


• Renueva la aplicación del fotoprotector cada dos horas y, muy especialmente, después de cada baño, aunque en el envase indique que es resistente al agua.


ABCD: sistema práctico para identificar nosotros mismos posibles melanomas.


Según la doctora Hoffner, si tenemos dudas sobre la aparición de un posible melanoma es muy útil recurrir al sistema ABCD. 'Se trata de una guía muy útil y fácil para identificar lunares en la piel que deberían ser revisadas por el médico: A. Asimetría; B. Bordes desiguales o irregulares; C. Color -estas lesiones pueden presentar varios tonos de marrón o negro-; y, por último, D. Diámetro, normalmente mayor de seis milímetros.


De todas formas indica la especialista, 'ante cualquier cambio significativo en un lunar, ya sea de tamaño, color, forma, sangrado o picor, es aconsejable acudir al dermatólogo, que le podrá revisar los lunares utilizando tecnología avanzada específica como la dermatoscopia manual o digital'.
'Siguiendo estos sencillos consejos, preservaremos la piel de nuestros hijos quienes, en el futuro, nos lo agradecerán.

'La piel tiene memoria y las quemaduras que se han producido durante la infancia pueden tener consecuencias muy negativas en la edad adulta', concluye la doctora.