La sangre de las embarazadas permite detectar anomalías cromosómicas fetales no sólo relacionadas con la madre sino también con el padre. La técnica más habitual para hacer dicho análisis es la biopsia de corion, "un método invasivo que supone un cierto riesgo para el feto", asegura Carmen Ramos, del Servicio de Genética de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid).
Fuente: El País