aceite_olivaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto¿Dieta atlántica o dieta mediterránea? Según los expertos, la respuesta es clara: no es necesario elegir una cuando se pueden compaginar ambas, ya que comparten beneficios con sutiles diferencias que enriquecen. Ambas dietas no pueden ser definidas únicamente como patrones alimentarios sino como estilos de vida que combinan ingredientes locales con formas de cocinar y de vivir.


El doctor José Manuel García Almeida, jefe del servicio de endocrinología y nutrición de Hospital Quirón Málaga, presenta a la dieta mediterránea como "un estilo de vida basado en una alimentación equilibrada y variada en la que predominan los productos obtenidos de los cultivos tradicionales de esta zona geográfica, como el trigo, el olivo y la vid. Además del pan, los cereales o el aceite de oliva, las hortalizas, las frutas, los frutos secos y las legumbres aportan gran cantidad de fibra y antioxidantes. También destacan el pescado, las aves de corral, los productos lácteos y los huevos como principales fuentes de proteínas, así como un menor consumo de carnes y grasas animales". Estos alimentos y su tratamiento culinario dan lugar a un estilo de vida que se complementa con "unos hábitos sanos, como son las comidas en familia, los paseos al sol, las tertulias o la siesta", añade el facultativo.


Por su parte, "la dieta atlántica da especial protagonismo a pescados y mariscos, verduras y hortalizas, pero también incluye lácteos, aceite de oliva y carne, como la de vacuno. La preparación culinaria también es preferentemente a la brasa, cocido o guisado, con platos tan típicos como la caldeirada gallega", describe el doctor García Almeida. Así, las tenues diferencias radican en la particularidad de producción agrícola, pesquera y ganadera de cada zona geográfica, con una mayor incidencia en las zonas bañadas por el océano atlántico de consumo de pescado, marisco, algo más de carne roja, huevos y lácteos.


Ambas son saludables y fácilmente combinables. El jefe de endocrinología de Quirón Málaga recuerda un menú de estas características presentado en el último Congreso Nacional de Medicina General y de Familia, que tuvo lugar en A Coruña y en el que se fusionaron ambas dietas a base de una sopa de ajoblanco y una ensalada granadina; después, una caldeirada de pescado y, de postre, queso con membrillo.


Además, según apunta el especialista, las investigaciones confirman que "estos patrones alimentarios y de vida, siempre complementados con actividad física, se traducen en una mejor salud y ayudan en la prevención de enfermedades cardiovasculares". En definitiva, son dietas tradicionales, ya sea la del mediterráneo o del atlántico, que debemos conservar, promover y adoptar en beneficio de nuestra salud.