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Las condiciones meteorológicas del otoño, y en concreto la bajada de temperaturas y el incremento de la humedad que lleva aparejados, se traduce muchas veces en una agudización de los síntomas dolorosos de algunas de las enfermedades reumáticas más frecuentes, como la artritis reumatoide o la artrosis.

Aunque la climatología afecta básicamente a los síntomas intensificando el dolor, no tiene influencia alguna en la gravedad o evolución de estas enfermedades. Pero esto no evita que todos los años por estas fechas las consultas de reumatología registren un aumento de pacientes en busca de ayuda, según explica el doctor José Félix Solano, reumatólogo de la Clínica La Luz.

Este especialista recalca que aunque todavía existe controversia científica al respecto, "las enfermedades reumáticas repuntan con el frío y la humedad; es verdad que con los cambios meteorológicos se produce un repunte de la sintomatología dolorosa". "Los propios pacientes en las consultas nos dicen que notan cuando va a cambiar la presión atmosférica, cuando viene la borrasca, porque les duelen más sus articulaciones enfermas", agrega.

Tal como señala el especialista de La Luz, estos llamados "dolores barométricos" parecen estar relacionados con un desorden del equilibrio magnético intraarticular, inducido por el descenso de la presión atmosférica. "En las articulaciones sanas existe un delicado equilibrio articular entre las cargas magnéticas positivas, que tienen un efecto nocivo, y las positivas, que tienen un efecto protector, equilibrio que se pierde cuando la articulación enferma", prosigue el doctor Solano.

Estas cargas iónicas están presentes también en la atmósfera viajando a la velocidad de la luz, por lo que preceden en un plazo de 24 a 72 horas a la llegada del frente atmosférico. Este empeoramiento del desorden magnético inducido por la borrasca estimula los llamados receptores nociceptivos articulares y produce un aumento del dolor articular habitual, que el paciente percibe unos días antes de la llegada de la borrasca.

No se trata, por tanto, de que el cambio de tiempo agrave el proceso de fondo, sino que el paciente lo vive con más sufrimiento porque le duele más. El problema suele superarse generalmente haciendo reajustes del tratamiento farmacológico y/o fisioterápico, recomendando la aplicación de calor y ejercicios articulares específicos.

Por otro lado, el doctor Solano señala que el término "reuma", usado por la población general para describir dolencias erráticas del aparato locomotor y que ha habitualmente se relacionan con excesos alimenticios o cambios climáticos, carece de significado alguno. Lo que realmente existen, recalca, son más de 200 enfermedades reumáticas diferentes y que tienen tratamientos también distintos. En estos casos corresponde al reumatólogo detectar su presencia y realizar el tratamiento adecuado en cada caso.


LAS ENFERMEDADES MÁS FRECUENTES

Dentro de estas patologías hay varios grupos. Por orden de frecuente cabe citar, en primer lugar, a las degenerativas, como la artrosis, que suelen aparecer entre la cuarta y quinta décadas de la vida. A este grupo le siguen los reumatismos de partes blandas, que aparecen a edades más tempranas y afectan a estructuras periarticulares como los tendones, las bursas, los músculos o las fascias. Estos reumatismos dan lugar a dolores regionales relacionados con posturas incorrectas, actividades intempestivas, prácticas deportivas inadecuadas, estrés o debidos a anomalías estructurales como la escoliosis o la dismetría de miembros inferiores.

En tercer lugar, y muy relacionada con el grupo anterior, está la fibromialgia, que es una patología emergente, seguida, en cuarto lugar, por las patologías metabólicas óseas, como la osteoporosis y sus complicaciones en forma de fracturas. Finalmente, según el doctor Solano, figura en quinto lugar el gran grupo de la patología inflamatoria u autoinmune, cuyos máximos exponentes son la artritis reumatoide y las enfermedades del colágeno.

Mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio de forma regular y ordenada, adecuando la carga de trabajo a las condiciones físicas de cada persona, son dos buenas medidas para prevenir la aparición de estas enfermedades que, según estimaciones de la Sociedad Española de Reumatología, afectan a casi el 23% de los españoles mayores de 20 años de edad. Este porcentaje crecerá en los próximos años debido al progresivo envejecimiento de la población.


CLÍNICA LA LUZ

La Clínica La Luz es uno de los más modernos complejos clínicos europeos y el centro asistencial privado más grande de Madrid. Desde su creación, en 1978, la filosofía de la Clínica La Luz ha sido la de considerar al paciente el eje central de una asistencia sanitaria basada en la innovación y la excelencia clínica. La Luz, asimismo, es uno de los centros mejor dotados del ámbito asistencial privado de la Comunidad de Madrid y provincias limítrofes. En la actualidad, la Clínica La Luz cuenta con un equipo de casi 80 especialistas distribuidos en una treintena de servicios y unidades.


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