"Encaja perfectamente con la cultura oriental". Así lo ve el profesor Luis de Rivera, catedrático de psiquiatría y consultor jefe de la Fundación Jiménez Díaz, quien considera que el factor cultural es determinante para explicar el comportamiento que desarrollaron la madre y los tres hermanos de 14, 11 y 6 años tras la muerte de su padre y hermanos. «Muestran tal respeto al cabeza de familia que, al morir éste, siguen haciendo lo único que han hecho siempre: permanecer a su lado». Igual que la reacción lógica de un occidental sea intervenir inmediatamente cuando algo va mal, a ellos, dice De Rivera, les caracteriza la paciencia. «Un rasgo muy oriental es la infinita paciencia y serenidad para soportar situaciones horribles y esperar a que mejoren por sí solas.
Fuente: La Razón