Su piel es frágil como la de las mariposas, de ahí el apodo que recibe la enfermedad realmente llamada epidermolisis bullosa, un trastorno genético y hereditario con mal pronóstico. Un equipo de investigadores españoles ha desarrollado un diagnóstico molecular de esta patología y, junto a la empresa Cellerix, un estudio clínico para probar en 12 niños una terapia basada en la ingeniería de tejidos.
Fuente: El Mundo.es