La esquizofrenia es una enfermedad que afecta al 1 por ciento de la población de todo el mundo, en el caso de los niños, su incidencia es mucho menor, así se estima que afecta a 1 entre 40.000 niños.

Aunque su incidencia no ha aumentado en los últimos años, sí lo ha hecho el número de personas que han tenido un brote de esquizofrenia que se desarrolla con síntomas psicóticos positivos, lo que son alucinaciones (escuchan voces) y delirios (paranoia). Este aumento guarda relación con el consumo de tóxicos, "por eso estos brotes no suelen ser crónicos y cuando dejan el consumo de drogas se recuperan".

Además, según explica en una entrevista a Europa Press, "el uso de drogas está relacionado con un comienzo precoz de la esquizofrenia que podría actuar como factor desencadenante de la misma en pacientes con predisposición genética a la enfermedad".

Esta experta recuerda que realmente es preocupante cuando sufren brotes negativos que como son el aislamiento, el autismo sin respuesta afectiva, déficit cognitivos, etc. En estos casos "se puede diagnosticar a través de exploraciones psicológicas porque se observa un deterioro de la inteligencia".

Respecto a las causas, la esquizofrenia es una enfermedad compleja que se debe a la interacción de múltiples factores. Por una parte, se sabe que el componente genético tiene una contribución importante en el desarrollo del trastorno.

"Los estudios de adopción ponen de manifiesto que muchas personas cuyo padre o madre padecen esquizofrenia y son adoptados en el momento del nacimiento por padres sanos desarrollan la enfermedad" explica. Sin embargo, los niños que fueron adoptados al nacer por padres esquizofrénicos no presentan mayor riesgo de desarrollar la enfermedad", añade.

"Los estudios de adopción ponen de manifiesto que muchas personas cuyo padre o madre padecen esquizofrenia y son adoptados en el momento del nacimiento por padres sanos desarrollan la enfermedad" explica. Sin embargo, los niños que fueron adoptados al nacer por padres esquizofrénicos no presentan mayor riesgo de desarrollar la enfermedad", añade.

Por otra parte, desmonta el mito de la agresividad y la conducta violenta en este tipo de paciente, una cuestión que "causa alarma social", ya que, aunque afirma que hay estudios sugieren que la incidencia de conductas delictivas en pacientes con esquizofrenia es superior a la media en la población general, "este aumento no está relacionado con la enfermedad en sí, sino con otros factores concomitantes".

En este sentido, recuerda que estas conductas rara vez guardan relación con los delirios que muchos de estos pacientes padecen; más bien, están relacionadas con el abuso de tóxicos y de alcohol, relativamente frecuente en algunos pacientes con esquizofrenia. Por tanto, "en contra de la opinión general", si un esquizofrénico va a cometer una conducta violenta, es más probable que esta conducta vaya dirigida contra sí mismo que contra otra persona.

En este sentido, un aspecto que no ha sido muy estudiado es la alta prevalencia de depresión en la población de sujetos con esquizofrenia. Algunos autores han encontrado que el 67 por ciento de pacientes esquizofrénicos han presentado síntomas depresivos en algún momento de su enfermedad, especialmente después de haber sufrido un brote psicótico. "Es precisamente la depresión postpsicótica que muchos de estos pacientes padecen el factor que mejor explica las altas tasas de suicidio de estos pacientes", advierte.

Además, hay que tener en cuenta la falta que "el principal problema en la esquizofrenia es que no tienen conciencia de la enfermedad" y, por este motivo, entre estos paciente hay un alto porcentaje que no sigue el tratamiento. La falta de adherencia al tratamiento produce un descontrol de la enfermedad y el aumento de los brotes.

Esta experta ha participado este jueves en la V Jornada Científica de la Fundación Alicia Koplowitz, que ha sido inaugurada por la doctora Judith Rapoport, con la ponencia 'Actualización sobre la esquizofrenia de inicio en la infancia: Investigación e implicaciones clínicas'.