El Dr. Egido, coautor del estudio, señala que "las enfermedades renales tienen enormes implicaciones socioeconómicas en el mundo occidental. Muchas de esas circunstancias no tienen tratamiento específico más allá del control de la tensión arterial y la hipercolesterolemia, o la glucemia en el caso de los diabéticos". La diabetes y la hipertensión constituyen las dos causas mas comunes de daño renal y, por tanto, de entrada en programas de diálisis y transplante.

El descubrimiento de una nueva diana terapéutica

En los últimos años, se está prestando especial atención a los mecanismos celulares y moleculares de la inflamación y la fibrosis renal. En el proceso de daño de que se produce en este órgano, se activan una serie de señales intracelulares que son las responsables, en último lugar, de la pérdida de función renal. Entre estas señales, la vía JAK/STAT juega un papel importante, sobre todo en la nefropatía diabética.

En este contexto se han llevado a cabo los estudios encabezados por los doctores y profesores de la Universidad Autónoma Carmen Gómez-Guerrero y Jesús Egido en la Fundación Jiménez Díaz, que han sido publicados recientemente en la revista Journal American Society of Nephrology 2010 y han demostrado que la sobreexpresión a nivel renal de proteínas (como las SOCS), que interfieren con la activación de las proteínas JAK, pueden tener valor terapéutico. En un modelo de nefropatía diabética experimental en ratas, la administración de las proteínas recombinantes SOCS1 y SOCS3 mediante adenovirus ha disminuido de manera significativa las lesiones renales asociadas a la diabetes, como la proteinuria, la inflamación y la fibrosis.

El Dr. Jesús Egido señala que "aunque son precisos estudios adicionales, estos resultados abren nuevas vías potenciales para evitar el daño renal en una enfermedad tan común como la diabetes".

Enfermedad renal y diabetes

Cerca de un tercio de las personas con diabetes pueden desarrollar insuficiencia renal crónica, siendo determinados grupos más proclives a presentarla; así, el porcentaje de afectados aumenta de manera considerable en personas de edad avanzada -65 años en adelante-, con presión arterial alta y con familiares que la padecen. La diabetes puede deteriorar los riñones provocando daños en los vasos sanguíneos de los mismos, los nervios del cuerpo y las vías urinarias.
Fuente: noticiadesalud.blogspot.com