El estudio, que se desarrollará en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, pretende reducir ese riesgo de un 20 a un 2%. Las cifras son tan optimistas porque se ha descubierto que una vez tratada la fractura el riesgo de que se vuelva a romper puede alcanzar hasta un 20%.

Durante los 24 meses que durará el proceso se llevarán a cabo las operaciones y se analizarán los resultados de las densitometrías realizadas a los pacientes antes y después del tratamiento para comprobar los niveles de regeneración ósea.

Las fracturas y aplastamientos vertebrales provocadas por la osteoporosis son patologías propias de sociedades con mayor porcentaje de población envejecida. En España, más de dos millones y medio de mujeres padecen osteoporosis y al año se producen 500.000 fracturas vertebrales y 150.000 fracturas de colles (fractura transversal del radio, inmediatamente por encima de la muñeca), según datos de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas.

El "cemento biológico" es un sustituto óseo cerámico que se puede aplicar mediante cirugía ambulatoria y solo requiere anestesia local. Este sustituto óseo se basa en un sulfato de calcio sintético reforzado con hidroxiapatita (el mineral natural del hueso.

Gracias a esta composición, se incrementa la osteoconductividad del producto y se retrasa la reabsorción del sulfato de calcio, con lo que se adapta mejor a la velocidad normal de regeneración ósea. La fase de sulfato de calcio se reabsorbe gradualmente y así permite la regeneración ósea y la integración con el tejido óseo del paciente, mientras que el componente residual de hidroxiapatita refuerza el hueso con osteoporosis y la vértebra frágil a largo plazo.

Además, tiene una resistencia a la compresión que imita la del hueso esponjoso y por esta razón reduce el riesgo de nuevos aplastamientos en las vértebras adyacentes.