Niña en la unidad de atención temprana con la fisioterapeuta

El Grupo Hospitales Miguel Domínguez acaba de poner en marcha en el Centro de Daño Cerebral y Neurociencias de Poio una Unidad de Atención Temprana para tratar a niños y adolescentes con alguna disfunción neurológica.

El nuevo servicio, centrado en la rehabilitación y fisioterapia del desarrollo desde los 0 a los 18 años, aplica terapias a los pacientes con problemas en la función motora y en las relacionadas, como la respiración, la alimentación, el enderezamiento y la locomoción, la manipulación de objetos, y el lenguaje y la comunicación, entre otras.

Un equipo de especialistas se hace cargo de los tratamientos de rehabilitación infantil, incluyendo fisioterapia, terapia ocupacional, psicomotricidad, terapia orofacial, logoterapia, etc. Todo ello con el objetivo de conseguir la mayor independencia funcional posible del niño y fomentar su participación en el entorno, además de prevenir, reducir o compensar las limitaciones motoras y funcionales de los pequeños, mediante prótesis u órtesis, por ejemplo.

Tal y como explica la médico rehabilitadora del centro, la doctora Lucía Camino, "en la rehabilitación infantil se realiza un tratamiento y seguimiento cercano de esas alteraciones que afectan al niño durante todo el proceso de su desarrollo, desde bebés a la adolescencia, así como una prevención de alteraciones en casos de riesgo". Además incide en la necesidad de colaborar estrechamente con el resto de profesionales que intervienen en el desarrollo del paciente, como profesores o cuidadores.

Entre las patologías o pacientes potenciales que se pueden beneficiar de la rehabilitación infantil (0-18 años) se encuentran los recién nacidos en situación de alto riesgo de alteraciones neurológicas (prematuros); los niños con problemas de "neurodesarrollo" que provocan problemas motores (parálisis cerebral infantil, TCE, síndromes genéticos o malformativos, retrasos del desarrollo motor…); también las enfermedades degenerativas de la infancia (atrofia espinal, enfermedad de Duchene…); lesiones medulares; patología músculo-esquelética (acondroplasia, enfermedad de Perthes, artrogriposis, luxación congénita de caderas, escoliosis, tortícolis congénita, plagiocefalia y alteraciones vertebrales); patologías del aparato respiratorio (bronquiolitis, asma…), o retrasos de la adquisición del leguaje.