demencia_quiron_bizkaiaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoHospital Quirón Bizkaia ha puesto en marcha, de forma pionera en la medicina privada vizcaína, un test de exploración neuropsicológica para la detección precoz de la demencia. Se trata de una prueba para evaluar si existe deterioro cognitivo y diagnosticar con mayor precisión el riesgo de que el paciente pueda sufrir algún tipo de demencia, entre ellas el alzheimer.

Así, este test permite identificar precozmente la pérdida de capacidades cognitivas, como la memoria, la atención, la orientación o el lenguaje. En ocasiones estos síntomas "pasan desapercibidos para el entorno familiar, ya que pueden confundirse con cambios asociados simplemente al envejecimiento o a dificultades en las capacidades sensoriales", explica el doctor Juan Carlos García-Moncó, jefe de servicio de neurología de Hospital Quirón Bizkaia. Inicialmente los síntomas suelen ser sutiles y no muy dramáticos, por lo que esta exploración supone un avance por su capacidad para detectar la demencia en estadios tempranos. De este modo, tanto el profesional médico como el paciente pueden abordar con mayores garantías las decisiones con respecto a la enfermedad y su tratamiento.

La memoria es unas de las primeras funciones cognitivas que se deteriora al comienzo de la enfermedad de Alzheimer. Suelen ser pequeños olvidos de hechos recientes como qué ha comido o quién ha llamado por teléfono. Otros signos son la dificultad para recordar nombres de objetos usuales, repetir la misma pregunta muchas veces cuando ya ha sido contestada o colocar cosas en lugares equivocados. Lo que se percibe en el entorno es pérdida de interés o iniciativa, falta de atención y cambio de carácter, que posteriormente deriva en que el paciente no puede realizar las tareas habituales. Esta pérdida de independencia suele ser la señal de alarma, cuando la demencia ya es avanzada.

En Euskadi, el 9% de la población mayor de 65 años sufre algún tipo de demencia y su diagnóstico precoz permite "tanto al paciente como a sus familiares acabar con la duda y la intranquilidad que genera esta patología; les ayuda a saber a qué atenerse y a prepararse para el futuro", puntualiza el neurólogo. La evaluación del paciente comienza por hacer lo que los médicos llaman "una buena historia clínica", interrogando al enfermo y a quien vive con él. Una vez analizada esta información, se practica una exploración neuropsicológica que permite medir la capacidad intelectual, el nivel de aprendizaje y memoria, el grado de autonomía del sujeto en su vida cotidiana, el temperamento y la personalidad, el lenguaje, la capacidad de atención y concentración, entre otros factores. Gracias a esta prueba, el especialista puede descartar la presencia o no de demencia, e incluso decidir tentativamente el tipo de demencia y el grado de la misma. Posteriormente "se podrá planificar y monitorizar la rehabilitación cognitiva o el tratamiento médico que hay que seguir", explica el doctor García Moncó.

En algunos casos se precisan además pruebas de imagen funcional (PET y SPECT cerebral, PET amiloide) y resonancia magnética. En casos concretos se realiza una prueba analítica desarrollada recientemente para detectar marcadores biológicos en líquido cefalorraquídeo.

Actualmente no hay una cura para la demencia, pero "existen medicaciones que pueden ayudar a retardar la aparición de los síntomas y a controlarlos si ya son patentes", señala el doctor. Además, la terapia mediante ejercicios que impliquen actividad mental (conocidos como estimulación cognitiva) "puede prolongar el periodo inicial de la enfermedad y ayudar a mantener la reserva cognitiva, es decir, la capacidad cognitiva e intelectual que una persona ha logrado acumular en su vida", resalta el jefe de servicio.