foto_hospital_quirónImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEn un porcentaje significativo de pacientes oncológicos no es posible obtener una biopsia en el momento del diagnóstico o la cantidad de tejido tumoral es insuficiente para realizar un análisis molecular. En el caso del cáncer de pulmón avanzado (estadios IIIB y IV), este problema afecta a un 25% de los pacientes. Adicionalmente, en la mayoría de los pacientes no es posible obtener una segunda biopsia, que puede ser extremadamente útil para monitorizar la evolución molecular de la enfermedad y la posible aparición o desaparición de mutaciones clave.

La prueba, con una alta sensibilidad y especificidad, permite la detección y cuantificación de mutaciones en tres genes: EGFR, KRAS y BRAF. El análisis de estas mutaciones es necesario para determinar si el paciente con cáncer puede recibir tratamiento con terapias dirigidas. Adicionalmente, la detección y cuantificación seriada de estas mutaciones en la sangre de pacientes oncológicos es útil para monitorizar el curso de la enfermedad. Por ejemplo, la desaparición o un descenso brusco de una mutación tras el tratamiento indican una buena respuesta, mientras que su reaparición puede indicar progresión

Esta prueba, que ha de venir siempre prescrita por el oncólogo responsable del paciente, ayudará a medir la efectividad del tratamiento y ganar tiempo para redirigir el tratamiento si es preciso.