piel1Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoLa radiación ultravioleta, presente en los rayos solares, constituye el principal factor que daña nuestra piel en verano. El concepto de la fotoprotección está cambiando y debemos entender que la integral debe incluir también la prevención del daño oxidativo generado por las radiaciones ultravioletas. Por ese motivo, es prioritario fortalecer los sistemas antioxidantes naturales. Según la especialista en Dermatología Estética de Hospital Quirón Murcia, doctora Silvina Gaglio, 'existen sustancias antioxidantes que, administradas de forma tópica o sistémica, son capaces de contrarrestar los efectos lesivos derivados de las especies reactivas de oxígeno'.


Naturalmente, los niveles de antioxidantes en la piel son mayores en las zonas fotoexpuestas. Podemos reforzar este hecho mediante la aplicación intradérmica o mesoterápica de determinadas vitaminas o minerales con capacidad antioxidante en las zonas más expuestas al sol, como cara, escote, dorso de manos, etc.


Según explica la doctora Gaglio, 'desde hace unos años se investiga una serie de sustancias antioxidantes con capacidad fotoprotectora, como las teaflavinas del té negro, los aminoácidos tipo micosporina derivados de las algas, el picnogenol, el licopeno, la cafeína o la ubiquinona, entre otras. Muchas de ellas se emplean ya en dermocosmética como antioxidantes para retrasar el fotoenvejecimiento y, en ese campo, la tendencia actual es añadir fotoprotectores tópicos a las cremas antienvejecimiento'.


Prevenir y reparar
Los beneficios que se adquieren gracias a su mecanismo de acción son múltiples:
a) Preventivo, pues evita la formación de radicales libres.
b) Reparador, mediante la reparación endógena del daño causado por los radicales libres.
c) Secuestrador de radicales libres (vitamina E, vitamina C, betacaroteno, flavonoides).


La doctora recomienda iniciar el tratamiento antes de comenzar la exposición solar, someterse de 3 a 6 sesiones y completarlo al regresar de las vacaciones.


En general, cualquier persona sana es apta para su aplicación, pero será su dermatólogo quien, tras estudiar su historia clínica, indique la idoneidad de la terapia.


No suelen producirse complicaciones y si se originan, suelen ser leves, como hematomas en alguno de los puntos de inyección, irritación con determinadas sustancias, etc, en cuyo caso se sugiere evitar la exposición solar durante las 24 horas posteriores.


Consejos para tomar el sol:

  • En primer lugar, se ha de evitar la fotoexposición en las horas del mediodía (de 11 a 17 horas, aproximadamente, en esta zona privilegiada de España).
  • Fuera de esas horas, hay que procurar una protección física, eligiendo la sombra y cubriéndonos con gorra, sombrero, gafas de sol y ropa adecuada.
  • Por último, se deben utilizar cremas protectoras solares con la frecuencia y en la cantidad adecuadas.
  • Especial precaución deben tener los niños, los ancianos y cualquier persona con fototipos bajos: piel, pelo y ojos claros. Los pequeños menores de seis meses no deben ser expuestos al sol directamente bajo ningún concepto, ni se les debe aplicar cremas fotoprotectoras.


Falsos mitos del sol:

  • Debemos ser conscientes de la obligada y necesaria protección de nuestra piel y olvidarnos de los falsos mitos que circulan al respecto. Uno de ellos es que al tener la piel bronceada, las radiaciones no afectan de igual modo. El que una persona esté morena no evita que las reacciones de los rayos UVA puedan producir arrugas, fotoenvejecimiento, manchas e, incluso, cáncer.
  • También se suele escuchar que 'cuando está nublado hay menos rayos ultravioletas' o que 'en la sombra me encuentro protegido'. La doctora Gaglio recuerda que 'hay que tener en cuenta que aunque la sensación de calor es menor en los días nublados, la radiación ultravioleta traspasa las nubes, por lo que el índice de radiación puede seguir siendo muy alto. El abrigo de la sombra es una medida importante que nos protege de forma parcial; pero no hay que olvidar que otros factores, como el reflejo sobre la arena, pueden incrementar la radiación.