La investigación genética se enfrenta a "una revolución" en los próximos 10 ó 15 años, con la transferencia de sus aplicaciones y usos, ahora sólo médicos, a otros posibles ámbitos como la mejora de la inteligencia o la ética, y eso incitará debates sociales y un mayor control de posibles fraudes genéticos.
Fuente: Diario del Alto Aragón.es