Para llegar a esta conclusión, el equipo internacional de investigaodres, coordinado por el doctor Alberto Ortiz, aplicaron un novedoso método que combina la genómica funcional y la transcriptómica para identificar, de entre 18.000 genes, 12 nuevas proteínas letales para el riñón, y posteriormente definir en detalle las funciones de BASP1. El antagonismo de BASP1 redujo un 50 por ciento la muerte celular por deprivación de factores de supervivencia y evitó por completo la muerte por exceso de glucosa.
Fuente: Diario Salud