Jerónimo Farré, jefe del Servicio de Cardiología de la Fundación Jiménez Díaz-Capio y Profesor Titular de Cardiología de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que lo que define al Servicio es el respeto por la cardiología clínica clásica en sana convivencia con haber sido ?adoptadores precoces? de las innovaciones tecnológicas. En esta constante puesta al día, destaca que tengan introducidas todas las pruebas y sus imágenes en la historia clínica electrónica.

¿Cómo está estructurado su servicio?

El Servicio de Cardiología de la Fundación Jiménez Díaz, actualmente gestionado por Capio Sanidad, una multinacional sanitaria originaria de Suecia pero que opera en muchos países europeos, está estructurado en secciones o unidades.

Contamos con una Unidad Coronaria Independiente con 8 camas (eventualmente 9), que se compone de un jefe Sección, un adjunto, de uno a tres residentes y médicos de guardia: un adjunto y un residente.

La Unidad de hospitalización tiene de 28-31 camas y cuanta con un jefe de Sección, tres adjuntos y de 2 a 4 residentes de cardiología y especialidades médicas. El Servicio también posee una Unidad de monitorización telemétrica vigilada desde la unidad coronaria (24 camas en todo el hospital).

El Servicio está compuesto, además, por una Unidad de Hemodinámica con una sala con última tecnología (panel plano) y la infraestructura necesaria para hacer tanto estudios de hemodinámica y de intervencionismo coronario y valvular, como de intervencionismo arritmológico (ablaciones e implantes de dispositivos [MMPP. CDI, TRC]). Dispone de alertas para ACTP primaria todo el año. Cuenta con un Jefe de Sección, tres adjuntos y de uno a tres residentes.

En la Unidad de Arritmias hay una sala de intervencionismo, dotada de última tecnología de examen fluorográfico (panel plano), y de mapeo electroanatómico no fluoroscópico (navegadores CARTO y NAVx), polígrafos para mapeo con electrocatéteres. Se realizan: estudios electrofisiológicos, ablaciones, implante de marcapasos, desfibriladores y resincronizadores, la sala está además dotada para hacer intervencionismo hemodinámico. También cuenta con Holter (2 equipos y 24 grabadoras), mesa basculante, revisión y programación de marcapasos, desfibriladores implantables y resincronizadores, y pruebas farmacológicas. El personal del que dispone la unidad es de un jefe de Unidad, tres adjuntos y de uno a tres residentes.

Por último, la unidad de cardiología no invasiva desarrolla las técnicas de ecocardiografia (6 aparatos de última generación con la posibilidad de ECO TE, doppler tisular y eco 3D), de esfuerzo (dos cintas y sus consolas correspondientes de última generación con la posibilidad de eco de esfuerzo y de estudios isotópicos), pruebas de estrés farmacológico, estudios de TAC multicorte (64 cortes) en colaboración con Radiología y estudios de RM cardiaca de 1,5 tesla en colaboración con Radiología. Esta Unidad está dirigida por un jefe de Sección y cuenta con siete adjuntos y de uno a tres residentes.

Además, el Servicio gestiona una consulta externa con unas 40 consultas semanales.

¿Cuáles son los puntos fuertes de su servicio?

Esto es siempre mejor que lo digan otras personas. A mí me gustaría destacar como seña de identidad de nuestro servicio, el respeto por la cardiología clínica clásica en sana convivencia con haber sido ?adoptadores precoces? de las innovaciones tecnológicas.

Mi predecesor en la jefatura de servicio, Pedro Rábago, introdujo el cateterismo cardíaco diagnóstico en los años cincuenta tras una estancia con el Dr. Cournand en el Michael Reese Hospital de Chicago. Gregorio Rábago realizó la primera extracorpórea hace 52 años tras trabajar con el Dr. Harken en Boston. Mi grupo y yo mismo, a principio de los años 80, llevamos a cabo el primer implante con éxito de un cardioversor-desfibrilador automático y tras mi estancia con el Dr. Wellens en Holanda fuimos de los pioneros en nuestro país y en el mundo en la realización de estudios electrofisiológicos en humanos.

Otro punto importante es la educación y en este sentido los cardiólogos formados en la Fundación Jiménez Díaz se han caracterizado por tener solidez clínica junto con destrezas técnicas. Siempre ha habido compromiso con la investigación pero es verdad que la época más fructífera fue un periodo en que pudo hacerse auténtica investigación traslacional desde la colaboración de clínicos asistenciales, con sus problemas cotidianos, e investigadores básicos, que acercaban las técnicas de biología molecular al examen de situaciones clínicas concretas o de sus modelos de laboratorio.

En otro orden de cosas, creo que debemos considerar como punto fuerte tener introducidas todas las pruebas y sus imágenes en la historia clínica electrónica. La FJD es un ?hospital-sinpapel?, es decir que todos los elementos de la historia clínica con sus imágenes incluidas se hallan en la red informática del hospital. Los ECG se introducen en el sistema a través de WIFI, sin conexión física por cable a la red, en todo el hospital (urgencias, unidades intensivas, salas de hospitalación, gabinetes de electrocardiografía tanto de la FJD como de los ambulatorios dependientes de nosotros). Las imágenes de los ecocardiogramas y de las coronariografías, ablaciones, etc. están, junto con las imágenes de radiología en el PACS del hospital. Podemos tener algunos médicos autorizados accesos VPN a la red del hospital desde fuera del mismo lo cual, como puede comprender, facilita enormemente las consultas que se nos hacen en las alertas, porque vemos los mismos datos como si estuviéramos físicamente en el hospital.

¿Cuáles son las líneas de investigación más interesantes que llevan a cabo?

En el momento actual tenemos líneas de investigación en anatomía cardiaca trasnacional con vistas a la facilitación y comprensión de las técnicas de ablación con catéter y de las técnicas de imagen cardíaca; en correlaciones electrocardiográficas con técnicas de imagen, especialmente la CRM, y en cómo reducir el espasmo de la arteria radial dado que la mayoría de los procedimientos de intervencionismo hemodinámico se hacen hoy con esta técnica en nuestro Servicio. ¿Cómo se plantea el futuro a medio y largo plazo?

El grupo Capio ha diseñado un plan que genéricamente llamamos ?el mejor hospital?. Por supuesto que no pretendemos ser el mejor hospital del mundo, pero si aspirar a estar entre los mejores. El líder de este proyecto es Víctor Madera, presidente del grupo Capio, pero ha contagiado sus intenciones a un grupo cada vez más numeroso de médicos y ejecutivos de la Fundación Jiménez Díaz.

Se trata de algo más que elaborar un ideario de la ?misión? de la institución, más o menos teórico, más o menos romántico. Se trata de analizar qué es lo que queremos ser en el futuro y ver qué acciones a corto y medio plazo hay que adoptar para alcanzar ese objetivo. No soy yo la persona más adecuada para explicar aquí hasta dónde se ha llegado y cómo se piensa seguir.

En el fondo el proyecto ?mejor hospital? representa volver a sacar brillo a la idea original de don Carlos Jiménez Díaz, nuestro fundador. Jiménez Díaz creó un buen hospital, uno de los mejores hospitales de nuestro país, un hospital que acogía lo asistencial con lo académico. Un hospital donde la calidad técnica y humana de la asistencia médica convivía con el compromiso con la docencia y la investigación. Se trata por tanto de recuperar el ?espíritu de don Carlos? que se había oxidado, lenta, progresiva y peligrosamente tras su muerte.

¿Cuáles son los puntos críticos a los que se enfrenta? Esta es una cuestión en el fondo filosófica. Todos
Fuente: Publicación Médica de Cardiología