sueño_bebe_lactanciaImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contexto"El bebé alimentado con lactancia materna presenta una mejor calidad de sueño así como una mayor duración del mismo", según ha afirmado el doctor Gonzalo Pin, jefe del servicio de pediatría y de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia, durante la VII Jornada Universitaria de Avances en Medicina Pediátrica del Sueño, celebrada hoy en la Universidad Católica de Valencia, con el patrocinio de Mead Johnson.

En la actualidad existe cierta controversia entre los profesionales y las familias acerca de la relación entre la lactancia materna y el sueño del bebé. "En ocasiones, los datos obtenidos en diversos estudios han sido contradictorios, en gran medida por los diferentes diseños de las investigaciones", explica el doctor Pin. Los datos más fiables y recientes apuntan a que el bebé alimentado con lactancia materna presenta una mejor calidad de sueño así como una mayor duración del mismo, "aunque en cuanto al número de despertares nocturnos por noche no se aprecian diferencias con respecto a los niños alimentados con lactancia artificial o lactancia mixta", apunta el especialista.
Los estudios también revelan que la leche de la madre es más rica en melatonina, hormona que favorece el sueño, durante las últimas horas del día y la noche y que a su vez disminuye la posibilidad de presentar el llamado cólico del lactante. "Además, y pese a la creencia popular, se ha demostrado que la madre que lacta a su bebé duerme media hora más cada noche, por lo que podemos decir que existe una relación directa entre un buen descanso del bebé y el bienestar de la madre", afirma el doctor.

¿Cuánto sueño nos roban nuestros hijos?
Es importante no tener falsas expectativas en cuanto al descanso de los bebés los primeros meses de vida. Los bebés no tienen, al menos hasta aproximadamente los 6 meses, los mismos horarios que los adultos y su sueño responde más a las necesidades de alimentación que a otros factores, con despertares nocturnos cada 2 ó 4 horas como norma general. "Estas circunstancias propician que, durante el primer año de vida de un bebé sano, los padres acumulen un "debe" en su cuenta de sueño que oscila entre 400 y 700 horas", afirma el doctor Pin. El doctor aconseja aprovechar los momentos en los que el bebé descansa, sea de día o de noche, para descansar también los padres.

El sueño y el aparato digestivo
Existe una relación bidireccional entre el sistema nervioso central y el aparato digestivo que incluye circuitos circadianos y vías reguladas por el sueño. "De hecho, el propio tracto gastrointestinal tiene sus propios ritmos circadianos", explica el doctor Sergio Negre, especialista en gastroenterología pediátrica de Hospital Quirón Valencia, "por ejemplo, durante el sueño disminuye la producción de saliva, así como el número de degluciones, junto con el movimiento primario del esófago. De la misma manera que durante el sueño el esófago es más vulnerable al ácido gástrico, por lo que los niños con reflujo patológico suelen presentar alteraciones del sueño asociadas."

No respetar los ciclos normales de sueño y vigilia se asocia con una mayor frecuencia de síndrome de intestino irritable, manifestaciones neurológicas en pacientes con enfermedad celíaca, brotes más frecuentes e intensos de enfermedad inflamatoria intestinal, episodios más intensos y agresivos de reflujo gastroesofágico y una mayor incidencia de úlcera gastroduodenal, entre otras patologíasN. Como advierte el doctor Negre, "la evolución del ser humano en las últimas décadas está condicionando cambios horarios que favorecen estas patologías. Debemos hacer lo posible desde el punto de vista individual y gubernamental para favorecer los ciclos normales de sueño y vigilia en todos los grupos de edad, desde el neonato hasta la edad adulta, lo que repercutirá sin duda en grandes beneficios desde el punto de vista de la salud pública".