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La Clínica La Luz se convierte en el primer centro de Madrid en utilizar en pacientes el sistema True Beam, que acorta en un 50% la duración del tratamiento y eleva la eficiencia frente a la tecnología convencional


La Clínica La Luz de Madrid ha empezado a tratar esta semana a sus primeros pacientes con la plataforma True Beam, un sistema de radioterapia de última generación procedente de Estados Unidos que acorta en un 50% la duración de los tratamientos, reduce enormemente los efectos secundarios y contribuye de forma radical a mejorar la calidad de la supervivencia de los pacientes de cáncer. Los primeros pacientes que han sido tratados con este sistema, el primero de estas características activo en la sanidad madrileña, son varones con cáncer de próstata y pulmón con recidiva tras tratamientos previos.

El sistema True Beam, desarrollado por la compañía Varian Medical Systems, tiene aplicación en prácticamente todos los tipos de cáncer, aunque su papel es especialmente relevante en los tumores de pulmón, mama, próstata, cabeza y cuello, sistema nervioso y pediátricos, entre otros.

"Esta nueva plataforma nos permite alcanzar la máxima exactitud en el depósito de la radiación y la máxima definición de la zona a tratar", explica el doctor Felipe Calvo, consultor senior de la Unidad de Oncología Radioterápica del Instituto Oncológico de La Luz. De este modo se logra lo que se conoce como "radioterapia exacto-precisa, que hace posible intensificar la radiación para conseguir mayor control tumoral mientras se reduce al mínimo la toxicidad para los tejidos sanos", agrega el doctor Calvo.



MENOR TASA DE RADIACIÓN
Además de su precisión a la hora de irradiar los tumores, la nueva plataforma, que ha supuesto para la Clínica una inversión global de unos 5 millones de euros, incluye un sistema radiológico de última generación integrado en el propio acelerador para el control del posicionamiento del paciente en tiempo real. Esto permite obtener imágenes para reconstrucción en tres dimensiones en un 60% menos de tiempo y con una tasa de radiación un 25% menor.

Asimismo, el True Beam lleva integrado un sistema de guía por imagen que permite que los especialistas puedan adaptar la radiación al movimiento corporal (causado por la respiración y otros factores) evitando depositar dosis en el tejido sano circundante. Esto es posible debido a la enorme precisión del haz de radiación (de dimensiones submilimétricas) y al hecho de que el aparato monitoriza la marcha de cada tratamiento una vez cada diez milisegundos gracias a sus 100.000 puntos de muestreo.

Todas estas características hacen posible asimismo algo inabordable hasta ahora por los aceleradores convencionales: tratar a enfermos con metástasis en fases iniciales con expectativas de curación con un ciclo de sólo 3-6 sesiones de irradiación. "Esto, que era uno de los límites de la radioterapia, ha dejado de serlo con estas nuevas tecnologías y ya podemos incorporar el tratamiento de la enfermedad oligometastásica como una indicación que se puede hacer en un tiempo muy corto sin interferir con el resto del programa de tratamiento con quimioterapia", explica el doctor Calvo.



SUPERVIVENCIA A LARGO PLAZO
En cuanto a la supervivencia, el doctor Calvo señala que distintos estudios demuestran que en cáncer de próstata y de mama este nuevo sistema iguala la supervivencia de tratamientos más caros y prolongados. Asimismo, en cáncer de pulmón controla el 80% de lesiones primarias inoperables por criterios anestésicos o quirúrgicos y logra un 25% de supervivientes a largo plazo. En personas con metástasis iniciales esta nueva generación de aceleradores logra unas tasas de supervivencia a largo plazo de entre el 20% y el 30%.

No obstante, el especialista destaca que antes de hablar de supervivencia hay que manejar un concepto clave: el control del lugar afectado por el tumor, y en este ámbito la nueva tecnología presenta "unos niveles de eficacia extraordinarios". "Consigue tasas de control local del 85-90% en las zonas donde se aplica, y eso por sí solo ya supone una gran contribución", añade.

El True Beam está preparado para administrar dosis más altas de radiación en volúmenes más pequeños, con un control exhaustivo del depósito de la dosis en los tejidos y órganos, lo que abre la puerta a que en el futuro próximo el tratamiento radioterápico pueda realizarse en una sola sesión (dosis única), uno de los grandes objetivos de la radioterapia.

"La dosis única convertiría la radioterapia en un proceso muy parecido a la cirugía; a uno le operan en un solo día y preparan toda una gran parafernalia para que en un día, durante unas horas, pase una cosa muy importante que es la intervención quirúrgica. En radioterapia, y gracias a este tipo de tecnología, el escenario de futuro muy probablemente será ese, en un solo día seremos capaces de cerrar el proceso radioterápico", concluye el doctor Calvo.