El uso de la terapia combinada con formoterol y beclometasona, comercializado por Chiesi con el nombre de Modulite, presenta una eficacia equiparable a la de las combinaciones comercializadas hasta ahora para combatir el asma. Al menos así lo consideró Germán Peces-Barba, jefe asociado del servicio de Neumología de la Fundación Jiménez Díaz, quien afirma que "los resultados que se están obteniendo con la tecnología Modulite están siendo muy satisfactorios".

Este dispositivo es capaz, según explicó Peces-Barba, de generar una nube de partículas de un tamaño muy reducido (cinco micras) que se liberan a baja velocidad, lo que proporciona "un alto depósito del fármaco en los pulmones con un mínimo depósito a nivel orofaríngeo". En este sentido, apuntó que las partículas de más de cinco micras de diámetro difícilmente alcanzan la profundidad de la vía aérea, por lo que pide a las compañías que tengan en cuenta este límite de tamaño en los dispositivos de aerosolización. "Al haber un menor impacto de las partículas en la orofaringe, la absorción sistémica del fármaco es menor y por lo tanto los efectos secundarios pueden ser menores", manifestó.

La tecnología Modulite ha facilitado el trabajo de los neumólogos y les ha proporcionado un dispositivo "cómodo, fácilmente transportable y con una apariencia exterior similar a la de los otros dispositivos, pero que alcanza con mayor eficacia las vías aéreas periféricas del pulmón", concluye.