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En toda operación de tiroides, en la que se extirpa total o parcialmente esta glándula, es fundamental no dañar el nervio laríngeo recurrente, pues su lesión puede ocasionar desde una afonía leve o severa a dificultades para deglutir o respirar. Para minimizar esas posibles e indeseadas complicaciones postoperatorias, en ocasiones se utiliza la monitorización continua del nervio laríngeo recurrente. Según el doctor Jorge Martín GilEste enlace se abrirá en una ventana nueva, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Quirónsalud San José y uno de los pocos especialistas que utiliza esta técnica en la sanidad privada madrileña, "como su preservación es determinante, con la monitorización continua evaluamos durante toda la cirugía y a pequeños intervalos de tiempo que el nervio conserva su integridad y su funcionalidad".

En quirófano, un dispositivo lanza unos estimulos eléctricos y recoge la respuesta muscular en la laringe, por lo que informa al equipo médico del estado del nervio, lo que permite saber al cirujano que sus maniobras no lo están lesionando ni que sus gestos quirúrgicos están afectando su funcionalidad. "En realidad, la estimulación continua se practica sobre el nervio vago, un tronco anterior al nervio recurrente", apunta el doctor Martín Gil, quien aclara que este método se usa principalmente en casos de mayor complejidad, como reintervenciones, cáncer, etc.

Particularidades de la anestesia general
El empleo de la monitorización genera algunas particularidades en la anestesia general del paciente. Como explica el doctor Javier Cáceres, jefe de anestesiología del Hospital Quirónsalud San José, en este tipo de intervenciones se usa un tubo endotraqueal especifico con unos electrodos que miden la respuesta del nervio laríngeo y se ajustan las dosis de fármacos para no falsear su estímulo, "lo que no significa que el paciente no esté completamente dormido, con profundidad anestésica y analgesiado".

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